COMUNICANDONOS  
 
Año 10 • Nº 141
Diciembre 2012
 
El catequista Emanuel

Los premios Emanuel son una creación del ISCA. A través de ellos reconocemos, celebramos y agradecemos a aquellos catequistas de caracterizaron por un signo, una cualidad especial. Cada año premiamos a un tipo diferente de catequista, porque cada año convoca a una modalidad de catequesis distinta.

 

Repasemos. Estos son los premiados hasta ahora:
2007: El catequista fiel, que permanece en su tarea.
2008: El catequista que vive con felicidad el tiempo que le tocó.
2009: El catequista de la verdad y la esperanza.
2010: El catequista creador de vínculos.
2011: El catequista del Kerigma.

 

¿Qué clase de catequista nos pedía el año 2012? El año de la Misión Continental, de la nueva evangelización pidió un catequista con ENTUSIASMO. Citamos el texto de las Orientaciones pastorales para el trienio 2012 - 2014: La palabra entusiasmo tiene su raíz en el griego “en-theos”, es decir: “que lleva un dios adentro.” Este término indica que,  cuando nos dejamos llevar por el entusiasmo, una inspiración divina  entra en nosotros y se sirve de nuestra persona para manifestarse. El entusiasmo es la experiencia de un “Dios activo dentro de  mí” para ser guiado por su fuerza y sabiduría. Implica también la exaltación del ánimo por algo que causa interés, alegría y admiración, provocado por una fuerte motivación interior. Se expresa como apasionamiento, fervor, audacia y empeño. Se opone al desaliento, al desinterés, a la apatía, a la frialdad y a la desilusión.

 

Nuestro premio, nuestro reconocimiento de este año recae en las catequistas y los catequistas del entusiasmo. Los jóvenes, con su entusiasmo explosivo. Los mayores, con su entusiasmo metódico y perseverante.

 

Si conocen catequistas así, mándennos sus nombres y sus lugares de ministerio, para nombrarlos y reconocerlos en nuestro primer Comunicándonos del 2013. Gracias al Espíritu por todos ellos.

 

El equipo de ISCA

comunicandonos@isca.org.ar

EN FOCO 2.0

RECAPITULACIÓN Y AGRADECIMIENTO

 

GraciasEn estas semanas está circulando por los diarios, las revistas, la televisión y la radio un ánimo de revisión casi obsesivo. Todos los medios se sienten obligados a hablar de "lo mejor" del año, los eventos más importantes, las figuras influyentes. Leer y escuchar estos repasos nos produce una extraña sensación, que empieza en curiosidad y termina en atosigamiento. Mucha información, muchos nombres, muchos datos.

 

Es verdad que todo ciclo debería completarse con su evaluación y su festejo. Es necesario. En esto estamos ocupados en estos días. Sin ánimo de ser exhaustivos, nosotros queremos señalar nuestros eventos elegidos: el 50º aniversario del ISCA, el III Congreso Catequístico Nacional, el Sínodo de la Nueva Evangelización, la apertura del Año de la Fe. Momentos fuertes en nuestro proceso, espacios vividos desde nuestra comunidad eclesial.

 

Pero queremos darle un signo especial a estos recuerdos: queremos recordarlos desde el agradecimiento. No deseamos ser meramente informativos o nostálgicos. Cada uno de estos momentos nos dirige a agradecer a Dios y a ustedes por lo vivido en ellos. “Todos mis recuerdos son de acción de gracias”, escribió alguna vez San Agustín. Los nuestros también. Nos vemos el año que viene.

 

 

Mariano Nicolás Donadío

comunicandonos@isca.org.ar

 
Los pastores de Belén

Los catequistas, como los pastores de Belén, sentimos, pensamos y discernimos unos con otros -"los pastores se decían unos a otros" (Lc.2, 15) - sobre el Misterio de la Navidad y la disponibilidad de Dios para estar y convivir en el mundo y en el corazón de la humanidad, en toda su fragilidad.

 

Como tarea asumida de la catequesis, estamos cada año preparando los pesebres vivientes y adentrándonos en la fe del pueblo, sencilla y alegre. Vamos por las comunidades de los barrios, en capillas y plazas y nos admiramos de la disponibilidad de los niños y de sus madres, del codo a codo en el que se ofrecen  los jóvenes y adultos para que el niño que nace tenga cobijo, reciba los regalos y las canciones navideñas.

 

El pueblo creyente tiene una certeza inscripta en su fe: Dios está con nosotros, el  Emmanuel, se nos da con su ternura, fragilidad… y la alegría que nos trae el nacimiento de un niño en la familia y la comunidad en nuestra vida diaria. El niño nos trae confianza y esperanza en la fecundidad de la vida.

 

La belleza y la ternura de un pesebre viviente, conmueve a un sentimiento de fe y esta es tarea de la catequesis evangelizar. Anunciar la buena noticia de la Navidad con María la Virgen Madre que guarda las preguntas y los acontecimientos en el corazón, San José y el Niño Dios, la gruta que se trasforma en pequeño hogar, los pastores en la noche oscura, la estrella anunciadora, los ángeles cantores, el buey y el burrito... y la comunidad creyente y expectante. Todo muy frágil.

 

¿Cómo evangelizar en nuestra comunidad? Como lo hicieron los pastores “los pastores volvieron alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme a anuncio que habían recibido” (Lc. 2.20). La catequesis en Navidad provoca una belleza especial, la admiración.

Emilio Rojo

emiliorojo@caritassanisidro.org.ar

 
 
Defensa del lenguaje de acogida y alabanza

Por Ignace Verhack

 

Fe, razón y presupuestos (o preámbulos) de la fe

Aunque el significado del mensaje bíblico es auto-referencial, y por lo tanto debería abordarse de esta manera, no impide que el Dios de la Biblia nos "haga pensar". Y esto, más que nunca, ahora que nuestra manera de entender el cosmos y nuestro mundo se ha desprendido completamente de los esquemas religiosos y míticos cuyo concepto bíblico del mundo seguía siendo su expresión. La creencia en un "Dios que mora en los cielos" es una idea que para nosotros no tiene sentido 'cosmológico', debido al hecho de que el contexto mítico-religioso en el que el pueblo podía hablar en otro tiempo del “cielo", ha desaparecido de nuestra representación actual del mundo.


Dios, hoy, nos da que pensar; y aquí es donde el filósofo puede contribuir más específicamente al tema en cuestión. La cuestión es saber cómo Dios, hoy, puede hacernos pensar. Algunos dirían que es urgente volver a la forma de pensar de la metafísica clásica, con el fin de seguir pensando en la existencia de Dios y mantener la credibilidad racional de la afirmación sobre Dios. Esto es una trampa que hay que evitar. La primera razón es que en el pasado, esta metafísica no conducía al Dios de la fe, sino a una u otra variante del Dios de la filosofía griega, como inteligencia inmutable o principio abstracto de la realidad primera. El problema es que a lo largo de la historia, la metafísica (como onto-teología) ha impuesto a la teología sus propios a priori intelectuales. Al final, la teología ya no trabajaba como hermenéutica del Reino de Dios en su significado original y bíblico.


El resultado fue que el cristianismo se concebía más bien como camino revelado por Dios para acceder al ideal griego de una vida impasible y a la beatitud intelectual del alma. No correspondía a la metafísica definir el objeto ni las condiciones de posibilidad de la teología. En otras palabras: el objeto de la teología no es ni “el primer principio”, ni la "sustancia más elevada", ni siquiera después de pensar en un sentido puramente abstracto se puede pensar en tres personas distintas, unidas en la sustancia primera. Del mismo modo, no incumbe a la metafísica definir el estatuto de la verdad cristiana, como si se tratara de verdades reveladas en las que esta sustancia primera se daría a conocer en persona. Tal vez me diréis que todo esto son cuestiones teológicas en las que la catequesis no tiene que involucrarse y que estoy equivocado de audiencia.


Por desgracia, esto no es cierto, porque la representación tradicional de Dios extendida incluso en la catequesis hasta mediados del siglo XX seguía siendo una versión "revestida" y simplificada del Dios metafísico: uno, indivisible, omnipotente, infinito y separado de nosotros en virtud de su esencia. No pocas personas siguen llevando consigo esta imagen de Dios; sobre todo si en el ínterin, perdieron toda la fe en Dios. Esta representación de Dios, precisamente, ya no funciona en nuestra cultura secularizada y ha perdido su credibilidad: "Dios ha muerto". La secularización no es tanto una deserción de la fe, cuanto un mal funcionamiento de la imagen del mundo y de Dios con la cual se identificó la propagación de la fe durante siglos. A esto se añade que la filosofía llamada 'continental' abandonó la metafísica como "onto-teología" y la concepción de Dios que le corresponde. Esto es, en gran parte, una cuestión técnica y filosófica de la que es imposible decir más aquí, excepto por dos aspectos que, de hecho, nos afectan. Aunque es algo abstracto, el primero es que el ser (esse) es comprensible todavía de otra manera que en el caso de la metafísica clásica. El segundo es que, en nuestro conocimiento actual, el Dios de la metafísica nunca ha sido un Dios trascendente, ni de verdad "divino". El Dios primer principio no era un Dios que puede ser alabado ni un Dios al que se puede dar la fe. Este Dios se ha abandonado, y felizmente. Pero no es evidente de inmediato lo que podría venir en su lugar, por ejemplo, las definiciones de Dios y las pruebas de su existencia. El primer síntoma de esta falta de alternativa, es la reducción de la fe a un sentimiento, a una opinión subjetiva, o al resultado de una experiencia puramente personal. Se la podría reconocer como un retorno al fideísmo y una tendencia al subjetivismo. Todo esto no es suficiente para poder diferenciarla del fideísmo.


La fe siempre tiene su base subjetiva en las experiencias, los sentimientos y la vida interior del creyente. La acogida de Dios en nuestra vida siempre se hace de manera personal y dice algo de nuestra historia personal. Tomado en sí mismo, todo esto no debería ser fideísmo. La propensión al fideísmo se manifiesta sólo en relación con los debates intelectuales sobre el significado y el contenido de la fe, ya sea por evitarlos siempre que sea posible (incluso a considerarlos como sospechosos), o por aferrarse a un dogmatismo crispado (o a una comprensión literal de la Escritura) que permanece insensible a la razón. Ambas actitudes consideran como innecesaria y hasta peligrosa cualquier forma de clarificación y de apoyo razonable de lo que creemos y del acto de fe como tal. Por otra parte, todo esto es a la vez un exponente y una consecuencia de la situación cultural en que vivimos. Esta es una situación que se caracteriza por la erosión e incluso la ausencia de una imagen religiosa del mundo -imagen que sería capaz de dar un hilo conductor objetivo a la discusión intelectual acerca de la existencia de Dios y/o de la fe en Él-. Una vez más, ‘Dios ha muerto’.


Uno podría responder que la catequesis se ha adaptado a esta nueva situación durante mucho tiempo. Dejó la vieja manera de legitimación racional de la fe, para tomar su punto de partida en la elucidación existencial del ser humano -en la esperanza de encontrar un enfoque de la fe más contemporáneo y al gusto de nuestro tiempo-. Aquí es donde me gustaría retomar el hilo de esta historia, porque todo es cuestión de saber si se ha logrado realmente esta esperanza. ¿No hemos caído en una situación en la que este punto de vista existencial ha comenzado a seguir las leyes y las voces autónomas, que pueden estar bien equipadas para apoyar el lado serio de la búsqueda de valor y de sentido, pero que, en realidad no han llegado al verdadero encuentro con Dios, con Jesucristo y con el mensaje del evangelio? Esta cuestión no tiene la intención de reproche.


Soy muy consciente de que las posibilidades de la catequesis están hoy bastante limitadas y que, incluso donde una luz puramente "humanista" afirma ser el límite de lo realizable, todavía es posible ver una forma de diaconía del hombre de hoy. Sin embargo, esto no quiere decir que dejemos de preguntar por qué es tan a menudo el límite en el que nos quedamos y si podemos remediarlo. Ya puse el ejemplo de una celebración litúrgica en la que se trataba de dejar a un lado lo más posible los textos de la Escritura y los rituales tradicionales, para dar preferencia a símbolos más "naturales" y a textos seculares con un mensaje moral directamente accesible a todos. El hombre moderno está en busca de sentido y lo desea. En esta búsqueda, algunos todavía están dispuestos a sopesar las posibilidades de sentido que ofrece el cristianismo. Pero esto se suele hacer en un marco que es fundamentalmente autológico.


Esto significa que la realidad no nos llega como portadora de un sentido que emana de ella misma, sino que somos nosotros quienes queremos determinar las normas de lo que consideramos que tiene sentido, o no. Queremos determinar por nosotros mismos lo que cuenta como respuesta a nuestras preguntas y lo que queda excluido. Así, nosotros prescribimos los criterios del lenguaje en el que queremos oír hablar de este sentido: porque tiene que ser un lenguaje que evoque, ante todo, los datos de nuestra EXPERIENCIA NATURAL y que ponga de manifiesto el potencial oculto. La consecuencia es que ahora nos encontramos en una situación bastante especial: los a priori racionales que quisieran determinar nuestra forma de hablar de Dios en la catequesis y la teología, quedan demolidos, y no hay formas nuevas que ocupen su lugar. Esta vez, son los a priori de lo que consideramos que tiene sentido para nuestra vida.


El carácter “autológico” de la búsqueda actual de sentido es particularmente evidente en la referencia a los símbolos y textos de la liturgia. Los textos y los rituales alternativos rara vez dan testimonio del ‘Otro’ que desea encontrarnos en persona y puede cuestionarnos. Se conciben, más bien, como clarificación de nosotros mismos y de nuestros valores. El significado que nos dan debe ser reconocible como "nuestro"; debe coincidir con lo que creemos que es intelectualmente aceptable y con nuestras expectativas en relación a la vida. Sería como hablar de una elevacidn espiritual o anagogía de nuestra experiencia natural. Precisamente por esta razón, en nuestra cultura, todo esto ha podido fácilmente llenar el lugar de la religión, que se ha quedado vacío. Todo esto actúa como una nueva religión en la cual, en el intervalo, todo lo que es "ajeno a este mundo" o " incomprensiblemente otro", ha sido desterrado y eliminado. La luz que ilumina nuestra vida debe ser reconocida como salida de nosotros mismos. Textos y símbolos deben ser de tal manera que nos permitan "hacer" algo por nosotros mismos. Por esto mismo la distancia entre autología y tautología (repetición perpetua de sí mismo) no es muy grande.


Parece que estamos frente a un mal imposible de erradicar, ya que persistimos en definir por nosotros mismos el marco dentro del cual permitimos que Dios se dirija a nosotros. Le imponemos las condiciones y los límites intelectuales, aplicamos filtros a lo que se supone que nos puede decir, porque queremos ser creyentes muy contemporáneos que han enterrado todo lo que ya no funciona en el ámbito de nuestro mundo y nuestra vida.


Merecería la pena determinar con precisión aquello de lo que nos hemos desprendido de forma tan abundante en el cristianismo, y por qué; o lo que para nosotros es intelectualmente inaceptable, y por qué.


En la catequesis, la aclaración de nosotros mismos debería poder salir de su carácter autológico. Podemos hacerlo prestando atención preferente a las muchas señales de carácter dado de nuestra existencia y del sentido con que aparecen ante nosotros. Esto nos puede poner de nuevo en la pista de nuestra condición de criaturas. Al aprender a ver en lo propio (autón) los rasgos del ‘otro’ (heteron), nuestra moderna autosuficiencia podrá verse perforada, para dar paso al carácter profundamente receptivo y capaz de responder de nuestra existencia humana: respondeo ergo sum, (respondo, por lo tanto, existo). Desde el punto de vista metodológico, esta será la transición de la autología a la dectología. 'Dekton' es la palabra griega que significa "lo que se recibe', un nombre derivado de 'dejomai’: recibir, aceptar con entusiasmo algo que se da o transmite; recoger, dar la bienvenida, reconciliarse con.... Dectología es como el “lenguaje o la teoría de las cosas que se reciben”.


Si se quiere poner más énfasis en ‘recibir’ como tal, se podría hablar de 'décomenología' (‘dejómenon', como partícipe, significa el «receptor»). Tal dectología puede enseñarnos a vernos a nosotros mismos como dependientes del 'otro' ('to héteron’) de quien nos recibimos y no podemos fundamentar ni determinar por nosotros mismos. También se podría concebir como una hermenéutica de nuestra condición de criaturas. Se trata, ante todo, de la invención y el aprendizaje de un nuevo lenguaje; de una forma de hablar con palabras (viejas, porque están olvidadas) que ya no aparecen en el discurso aplastado de hoy en día. Necesitamos palabras fuertes capaces de dar a luz a una nueva actitud en referencia al otro, a la realidad y a nosotros mismos, para hacer eclosionar algo nuevo y, sobre todo, una profundidad insospechada en el interior de nuestra propia realidad vivida. El objetivo final sería el redescubrimiento de Dios como Origen donante de nuestra existencia. No es mi intención haceros un tratado de verdadera dectología, sino de indicar algunas líneas básicas.

 

A. Hacer ver el mundo de otra manera

En la catequesis y en nuestras escuelas, no deberíamos limitarnos a una propuesta de la verdad de la fe cristiana (sin obligar a nadie a aceptarla de hecho), sino, y al mismo tiempo, prestar atención a la cuestión de cómo, es decir, con qué rostro dejamos que la realidad esté abierta a los jóvenes. Es una pregunta que debemos hacernos también en relación a la catequesis. ¿Cómo despertamos a los jóvenes a ser humanos? ¿Cómo podemos hablar de nuestra propia persona? ¿Cómo les enseñamos a encontrar el valor y el sentido? Hemos llamado la atención sobre el hecho de que ahora es más fácil hacer esto en un sentido autológico. Mi convicción es que hay otra manera de hacerlo.


No se trata aquí de lo que tenemos que "creer" en el sentido religioso del término. Es nuestra toma de posición con respecto a nuestra humanidad. No nos dejamos llevar simplemente por la corriente de lo que la sociedad contemporánea hace centellear ante los jóvenes. ¿O partimos del hecho de que sigue siendo posible ver y valorar nuestra humanidad y la realidad de otra manera? ¿Sobre qué “datos de nuestra experiencia" deberíamos dirigir la atención preferente para conectar al hombre moderno con el misterio de la trascendencia, aparentemente abandonada, o que tal vez nunca se le ha dado a conocer realmente (en sentido figurado)? Para lograr esto, podremos incluso encontrar un punto de apoyo en una filosofía que ya ha tomado gran cantidad de temas judíos y cristianos en su propio enfoque.

 

B. Prestar atención a lo invisible en lo visible

Nuestra cultura es una cultura de lo visible, de lo útil y de lo que se puede comprobar. Está orientada hacia la realización plena de nosotros mismos. Sin embargo, la manera en que nos dejamos concernir, sobre todo al principio y con frecuencia, por la realidad externa, tiende a guardar el SECRETO de lo esencial de nosotros mismos; de lo que no podemos encontrar el rastro con nuestra mirada (ordinaria o científica) sobre las cosas; se trata del sentido profundo de nuestro lugar y de nuestra dignidad dentro de esa realidad en particular, lo que significa estar en el mundo como seres humanos. Este es un lugar del que no somos autores, pero en el que, sobre todo, nos 'encontramos'. No somos el origen de nosotros mismos, sino que nos descubrimos en el mundo.


Por tanto, en este mundo nos encontramos con el origen de algo extraordinario. Somos necesarios para que las cosas puedan manifestar su "sentido", para que puedan mostrarse con un significado de sí mismas, es decir, por ellas mismas. El primer paso de nuestro enfoque es, por lo tanto, descubrir que las cosas son portadoras de significado por ellas mismas. Como seres humanos, también somos ‘algo nuevo’ en la realidad (la "naturaleza" del hombre adquiere el significado de "nacimiento"). Así que, miremos más de cerca esta novedad que todo ser humano puede ser un nuevo comienzo.


Lo propio del hombre es que puede llegar a ser consciente del CARÁCTER DADO de la realidad. Lo invisible en lo visible es, en primer lugar, el aspecto de "don" (de "donación") que se revela dentro de lo que llamamos la realidad. La realidad "se da", se presenta ante nosotros. Más todavía, este "don de sí" se nos presenta como algo que nos supera y que no depende de nosotros. Lo primero que tenemos que hacer es volver a descubrir lo inmediatamente evidente como algo que no sucede porque sí. La sabiduría comienza con el ASOMBRO.


Nosotros también somos dados a nosotros mismos. ‘Ser-dado’ significa ‘tener parte’ o ‘recibir su parte’ en algo que nos cae en suerte (en un mundo en el que estamos con otros), algo que viene a nosotros: algo como "la existencia", "la vida"... de lo que no somos el origen, que nos es ‘dado’ y que, por tanto, es DIFERENTE a nosotros mismos. Nosotros dependemos de 'otra cosa' que nos lleva y nos hace posibles desde dentro. Lo que somos y lo que podemos ser (nuestro potencial), se nos ha dado de parte de ese "otro". Estamos, por tanto, comprometidos en el seno de nuestra experiencia con el camino del 'dekton' (lo que se recibe).


A este "otro" podemos darle nombres diferentes: la "existencia", "la vida", "el ser".... Lo importante es ver cada vez la diferencia entre algo que nos es "DADO" (de lo que no somos el origen), y NOSOTROS MISMOS y que, junto con todos los otros seres, podemos RECIBIR la existencia como algo "dado". Hay que añadir que esta distinción sólo tiene sentido cuando ese "otro" (= lo que nos pasa) se puede ver como fuente o portador de un SENTIDO. De lo contrario, lo que llamamos ‘la existencia que se nos da’, podría convertirse fácilmente en simple fatalidad. No tendría otro sentido que el de una existencia forzada que ni siquiera hemos solicitado y con la cual tenemos que luchar toda la vida para 'conquistarla' y 'ganar' la calidad humana de nuestra existencia por encima de la fatalidad o destino, hasta que la muerte ponga fin a esta lucha desigual. A veces, el sentido de la vida actual está muy cerca de esta idea.


El mundo 'tecnificado' aparece como 'la obra del hombre ", en todos sus aspectos,. Por lo tanto, Dios parece ser cada vez más el creador de un mundo que no nos agrada y que tratamos de reformar a nuestro gusto. Sin embargo, la realidad es también portadora de significado; existe la llamada inmortal de la belleza, el hecho de que la realidad es inteligible y que muestra el ingenio (la ciencia consiste en ver al creador en la obra, en palabras inspiradas de un científico), el hecho de sentirnos ceñidos a la verdad, la alegría de la presencia del otro, el gozo de la fertilidad en todas sus dimensiones, y todo lo que es posible a los seres humanos, como también la llamada al respeto por la dignidad del otro....

 

C. El lugar del ser humano
Ser capaz de recibir este "don" (la existencia, la vida, el ser...) no es algo puramente pasivo; consiste en poder vivir, ejercitarse, probarse, desarrollarse, realizarse y asumirse a sí mismo; en definitiva, hacer algo POR SÍ MISMO. Lo que se nos ha dado aparece como FUENTE DE POSIBILIDAD ‘EN’ NOSOTROS.


A medida que comprendemos mejor el tema de la "donación", podemos situar mejor el lugar del hombre en la realidad como "totalidad". El ser humano puede ser testigo del hecho de que
- no nos encontramos en el origen de nosotros mismos
- formamos parte, con los demás seres, de una realidad que existe antes que nosotros
- compartimos algo con otros seres que viene a nosotros y que, todo y todos forman un todo
- podemos ser testigos conscientes y activos de lo que nos sucede.


El hombre no es sólo testigo de todo esto; su forma de ‘ejercer’ lo que se le ha dado, es de naturaleza muy particular: está dotado de LIBERTAD. Su identidad, lo que puede llegar a ser por sí mismo, no está definido de antemano; es capaz de proyectar y realizar su vida de forma propia. En otras palabras, dispone de posibilidades que puede desarrollar o rechazar por sí mismo, para poder darse una identidad más personal. En este sentido, el ser humano es capaz de co-decidir lo que quiere hacer con su vida. En términos más filosóficos: el ser humano puede co-decidir cómo quiere «dar forma» a lo "dado" en él; puede co-decidir lo que habrá en sí mismo de SER. Esto significa que el hombre es RESPONSABLE de sí mismo y del bien de los demás seres que lo rodean. Para nuestro tema es importante saber que podemos hacer elección entre una actitud que no da importancia más que a la realización de sí mismo, o una actitud desinteresada que procura el bien de los demás.


El ser humano es testigo, puede co-decidir y por esto está cargado de responsabilidad. Todo esto es constitutivo de lo que queremos decir con que el hombre es "persona" (un concepto que fuera de esto no tendría significado real) La conciencia de donación es algo que sigue siendo sistemáticamente reprimido por nuestra forma económica, calculadora, operativa y científica de entretenernos con las "cosas del mundo". Lo mismo ocurre con nuestra forma de ocuparnos en la vida diaria. La conciencia de donación nos DESPIERTA de un sueño profundo; trata de recordarnos algo que, en la vida cotidiana, continúa siendo eliminado de nuestra atención. Esto nos obliga a hacernos de nuevo la pregunta sobre LO QUE SOMOS COMO SERES HUMANOS. ¿Qué nos da acceso a nosotros mismos? ¿En qué consiste en realidad nuestra humanidad y nuestro "yo"? ¿Cómo podemos encontrarnos a nosotros mismos?; la pista que conduce a Dios no se podrá encontrar antes de despertar de nuestro sueño.


Esta ruta nos permite, además, desarrollar una mirada más profunda sobre nuestra finitud. En este sentido, esta finitud no es el desamparo debido a algo que falta y que es imposible e irresoluble de abolir; la finitud consiste en ser removido en el interior por... es echar mano de... es la vida a partir de un exceso que se nos ha dado, pero del que nunca podemos apropiarnos, ni adquirirlo (poseerlo, ‘realizar’) y que en este sentido se nos escapa siempre. Es un exceso que nos pone en movimiento, que nos mantiene vivos, pero que no puede ser confiscado.

 

D. Encontrar, trascender, hacer

Es probable que me pregunten de qué exceso hablo aquí; es una pregunta legítima. No se trata de un criterio cuantitativo de cosas que hacer o desear. Aquello en lo que menos pensamos, o que no nos preocupa, es el hecho de que toda acción humana y cualquier intento de ser "nosotros mismos" esconden en sí tres aspectos importantes que en conjunto constituyen la "estructura" o "base" de lo que estamos tratando ahora. El punto de partida es la idea de que toda acción humana se caracteriza necesariamente por tres momentos que se regulan mutuamente: Encontrar, trascender y realizar. En toda acción humana tendemos hacia un valor añadido a lo que ya tenemos o lo que ya somos. Podemos llamarlo nuestra "finalidad". Este valor añadido no se realiza en el vacío: para alcanzarlo o para realizarlo, debemos apoyarnos en el interior y en el exterior de nosotros mismos, en una realidad que ya está ahí, y sobre todo en las FUERZAS CREATIVAS de esta realidad, en las que se nos da participar. Por último, pero no menos importante, todo esto se produce cada vez que estamos en relación con el "otro" (cosa o persona) que no es parte integrante de nosotros mismos, que se mantiene distinto de nosotros y con el que esperamos poder "completarnos" de una manera u otra. Ahora que lo pienso mejor, podemos llegar a la conciencia de que cada vez, en cada uno de estos tres ejes de nuestro hacer, estamos atraídos, movidos e impulsados por algo.

 

- Algo con un sentido de infinito, y como portador de una llamada, se manifiesta en el corazón de nuestro deseo humano: nos sentimos atraídos en el interior por algo "irresistible", algo que es siempre más grande y que se extiende incluso más allá de lo que podemos lograr aquí y ahora -sin dejar de ser indeterminado en sí mismo-. Se trata de un infinito que se dirige a nosotros en el fondo de nuestro deseo, en el orden de la FINALIDAD.

- Hay, igualmente, un sentido de infinito específico que llama y opera en el orden de la ANTICIPACIÓN: como una fuerza inagotable de auto-renovación en y de la realidad que nos precede. Es una fuerza en la que, también nosotros, tenemos nuestra parte en la posibilidad de transformación y renovación de la realidad. Resuena dentro de nosotros, una vez más, una exhortación muy específica. ’Comprendemos’ esta llamada en nuestra tendencia a la creatividad y a la fecundidad (biológica, social, artística, espiritual... )
- Pero el más interesante es el eje del ‘encuentro’ o de la EXTERIORIDAD para descubrir que la realidad misma es portadora de significado, incluso de un sentido infinito que tiene lugar en este encuentro; en efecto, sólamente gracias al encuentro podemos llegar a la altura y profundidad de nuestras propias e insospechadas posibilidades. Somos radicalmente dependientes de la manera en que el ‘ser’ va al encuentro en el ‘otro’. Es decir, somos dependencia radical de la forma en que el ser viene al encuentro el otro. Sin venir a nuestro encuentro no podríamos ser nosotros mismos. Por lo tanto, llegamos a nosotros mismos “saliendo de nosotros mismos" en dirección del "otro" que es diferente de nosotros. No podemos ser sino partir del otro, pero al mismo tiempo nos encontramos con un misterio que exige respeto y nos coloca ante una frontera moral. Se nos concede acoger a este otro en nuestra propia casa, pero no podemos "apoderarnos" de él. El otro no es el complemento que nos falta para ser plenamente nosotros mismos.



Cuando se cumple esta condición, algo nuevo nos espera en la "apertura" a este encuentro: la nueva dimensión del ser y de la humanidad hacia la cual no podemos más que estar abiertos y que nos llega como una gracia. Es la dimensión del ser-más-allá-de-sí-mismo y del ser-para-el-otro. Esta novedad no conoce otra medida que la desmedida (el exceso) y la impenetrabilidad del misterio del ser que viene a nuestro encuentro en el otro. Respondo, por lo tanto soy ("respondeo, ergo sum")


Esta confianza adquiere incluso el significado de "fe", la "fe que no consiste en saber". Más todavía, escuchar la llamada del ser en nosotros nunca está separada del "sí" de la confianza como el 'sí' de una fe sin palabras. Este "sí" nos abre los ojos a la realidad de una nueva manera (nueva en comparación con nuestra idea de autosuficiencia y de deseo de dominar, que sigue siendo nuestra principal norma en muchas áreas). Esta nueva manera de ver y de mirar podrá ocupar el lugar de la antigua representación del mundo (que para nosotros está ya perdida, sin duda)


Esta "fe que no sabe" todavía no es, como tal, la fe en Dios. Sin embargo, sin este fondo de confianza, no sería posible la fe en Dios. Sería un error creer que la fe en Dios "resolverá" o hará superflua esta forma de "fe del no-conocimiento”; por el contrario, volverá como característica esencial de la fe teologal misma. Porque la fe en Dios no elimina el misterio de nuestra finitud humana. Es, más bien, una manera de hacerse el camino con ella y en ella. La fe en Dios mantiene la confianza en Dios en el corazón de los enigmas de la condición humana. (Los salmos tienen una expresión ejemplar: forman y moldelan nuestra relación con Dios)


Si bien a esta confianza sin palabras aún no se puede llamar fe en Dios, ¿cómo puede nacer esta fe, en el seno de la comprensión de nosotros mismos? Con esta reflexión queremos concluir.

 

E. Dios

Va quedando claro para mí que "Dios" ya no es la sustancia más elevada que fundamenta y gobierna todo el mundo. La idea de Dios surge en nosotros junto con la idea de "que existimos," que nos sentimos "confirmados" en el ser. Se nos da la posibilidad de ser ‘sí mismo’. 'Consentir', sentir con, expresa aquí una oculta simpatía y una forma de amor. Este no es el lugar para discutir sobre las condiciones y la forma de entrar la idea de Dios en nuestras mentes, ni sobre la forma de legitimar este punto de partida. Partimos del análisis del 'dekton' (algo que se recibe) por excelencia, el hecho de poder existir, y esto en el campo de atracción de la triple llamada portadora de una promesa que resulta ser la promesa de ser que nos sacude, pero que además nos supera. Tomamos como punto de partida nuestra conciencia de creaturas; esto no es tanto un sentimiento de dependencia, sino más bien la conciencia de haber sido establecidos y confirmados en el ser "más allá de nosotros mismos". Dios se manifiesta a sí mismo en lo que yo llamo "afirmación original", es decir, en el hecho de sabernos confirmados "gratuitamente" en nuestro poder-ser.


Como hemos dicho hace un momento, "respondeo, ergo sum", podemos decir ahora, aunque no sin cierto recorte: "me ha sido dado ser yo mismo, por lo tanto, Dios existe". De hecho, lo que parece de modo implícito en lo que yo llamo la afirmación original, no es 'Dios', sino el misterio del ‘origen’, que nos da el ser. Este origen no es "Dios" más que en nuestra propia forma de aceptar nuestro ser y de asumir esta "confirmación" en nuestra propia nada. Dios "nace" en nuestra respuesta a nuestro origen, que se manifiesta y se significa en nuestro ser-confirmado en la nada. 'Dios' es el nombre de un origen dador del ser cuando, en una relación de gratitud y aprobación, permitimos que este origen (y aún más especialmente su esencia donante) sea nuestro origen (dejar ser, Seinlassen).


La fe en Dios es la expresión de confianza en la vida, que da crédito a nuestro origen; también da crédito a la afirmación originaria que me "da" ser. Así que, credo significa "dar crédito", tanto que no se cree en la ‘existencia de Dios', sino en 'lo invisible de lo visible", y sobre todo en las cosas que "todavía no son", que todavía no son dadas de forma evidente, como algo que se da por sentado, por ejemplo, que Dios es digno de confianza y que la vida tiene, incondicionalmente, un sentido.


Todo esto debe bastar para dar cierta idea de cómo la 'dectología' puede ser un camino para la fe en Dios. Lo más importante para nosotros es que, incluso al nivel de la comprensión humana, la idea de Dios no es la idea de un ser aislado e independiente, sino la de un origen trascendente que quiere encontrarnos.


Una vez más, el lenguaje que dice 'Dios' no es el lenguaje del razonamiento acerca de los atributos de un ser hipotético, sino el lenguaje que afirma el carácter de promesa de nuestra existencia, y que acogemos desde su origen. Sea teológico o filosófico, el lenguaje fundamental de la catequesis aparece ahora por todas partes como acogida, aprobación y aclamación, y también como un cambio de vida. Fe y razón no se limitan a completarse como se completa un armario, ambas nos aseguran en la unica actitud digna y capaz de decir 'Dios', es decir, la de la acogida y la alabanza.

 
 
NOTICIAS
Novena para el año de la fe

NOVENA PARA EL AÑO DE LA FE

Para “introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe” (PF 4), el Pbro. Lic. Germán Vallejos (presidente de la Sociedad Argentina de Liturgia y Rector del Seminario Interdiocesano "Nuestra Señora de la Encarnación" de Resistencia) y Equipo presenta el texto de una nueva Novena para el Año de la Fe. Pensada principalmente para celebrarse en grupos, atendiendo a las diversas realidades de nuestras comunidades. Puede conseguirse en librerías religiosos.

Nuestra Señora de Sion

NUESTRA SEÑORA DE SION: REFLEXIÓN BÍBLICA
El Centro Bíblico Nuestra Señora de Sion (www.sion.org.ar) a puesto en línea varios videos de formación a través de su AULA VIRTUAL. Desde su curso LA FE DE HOMBRES Y MUJERES DE LA BIBLIA, una clase que abarca a la fe como instancia  sanadora y salvadora en ejemplos de los evangelios. Pueden acceder a ella desde http://virtualaula.wordpress.com/category/la-fe-de-hombres-y-mujeres-de-la-biblia. También, una breve reflexión sobre el evangelio de Mateo en el marco de la serie sobre los Evangelios. Puede verse en forma directa en http://www.youtube.com/watch?v=lcE5wrhuG5E&feature=youtu.be o ingresando a su canal www.youtube.com/biblicosion

Yo creo

YO CREO, NOSOTROS CREEMOS: EL DINAMISMO DEL ACTO DE FE
Bajo este título, la Asociación Italiana de Catequética (AiCa)se reunió el sábado 22 de diciembre en Roma para proponerse una reflexión interdisciplinar sobre las coordenadas teo-antropológicas del salto de fe, con miras a determinar las directrices que responden a la dinámica de creer. El seminario se centró en esta cuestión teniendo en cuenta el acto de fe de manera interdisciplinaria para destacar la complejidad de la ley humana de la creencia. Hay información sobre este encuentro en www.catechetica.it

2013

ESPECIAL 2013
Este es un breve calendario para el 2013, con algunos eventos que van a ser importantes para la catequesis de nuestro país y del mundo durante este año que llega:


FEBRERO:
Vuelven las entregas de “la Historia del ISCA”, esta exitosa serie histórica en la que repasamos el camino y el proceso de la catequesis argentina de los últimos 50 años.

 

MARZO:

Fundacion Ramon Pane

En México, en un año en el que lo bíblico va a ser muy importante para la catequesis, la Fundación Ramón Pané nos invita a su TALLER PARA ANIMADORES DE LECTIO DIVINA. El objetivo es el de capacitar jóvenes líderes de diferentes países latinoamericanos, para que sean animadores en el uso de Lectio Divina en grupos y misiones con creatividad. Este taller se realizará en México, entre el 1 y el 10 de marzo. También van a abordar temáticas muy caras al ISCA como la de las Tecnologías de Información y Comunicación (Web 2.0) y técnicas pedagógicas para la difusión de la Buena Noticia.

ICP

En Francia, el ISPC (Instituto Superior de Pastoral Catequética Teológica, del Instituto Católico de Paris) comienza su 6º Coloquio Internacional Acerca de “La catequesis al servicio de la Nueva Evangelización”. Su director, François Moog, invitó al rector del ISCA, Pbro. José Luis Quijano a compartir este Coloquio. Puede encontrarse más información acerca de la temática en www.icp.fr/ispc/

MAYO:
La Sociedad de Catequetas Latinoamericanos (SCALA) prepara su V Jornada de estudio, del 24 al 26 de mayo de 2013 , con el tema: "Concilio Vaticano II y Catequesis: deudas pendientes. Catequetas de todo el continente (entre ellos, del ISCA) se encontrarán en San José de Costa Rica para”favorecer el intercambio y producción catequética de los participantes en torno a los desafíos pendientes del Concilio Vaticano II”.  Luego, los días 26 y 27 de mayo de 2013, el Consejo Directivo presentará informes y rendirá cuenta de la marcha de su Plan Cuatrienal.

JULIO:
SENAC Senac-ISCA: Durante entre el viernes 5 y el lunes 8 de julio de 2013 en la Residencia Franciscana de San Antonio de Arredondo, localidad cercana a Villa Carlos Paz, en la provincia de Córdoba, catequistas y catequetas de todo el país van a encontrarse bajo el lema “Biblia y Catequesis”, para pensar una catequesis focalizada en la Palabra de Dios. “El objetivo es el de dialogar y reflexionar hacia una catequesis animada bíblicamente”, anunció el rector del ISCA, Pbro. José Luis Quijano. Para participar es necesario presentar un trabajo personal, inédito, acerca del tema basado en experiencias vivenciales.
El seminario nacional será organizado en forma conjunta por el ISCA y el Departamento de Pastoral Bíblica del Episcopado y se espera la presencia de biblistas del equipo nacional, liderado por el licenciado Gerardo García Gelder, y se contará con la participación del catequeta brasileño Luiz Alves de Lima, quien fue invitado especialmente a la reciente Asamblea del Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización. También habrá mesas de trabajo y paneles que pro-pondrán una mirada bíblica y otra catequística del mismo tema. Quienes estén interesados, pueden solicitar más información en senac@isca.org.ar

AGOSTO:

COMINA

Con el objetivo de acrecentar la dimensión misionera de toda la Iglesia en la Argentina, la Conferencia Episcopal convoca al IV Congreso Misionero Nacional (COMINA 4). El mismo significará además una instancia de preparación en sintonía con el 4º Congreso Misionero Americano (Comla 9 - Cam 4) que se realizará en Maracaibo, Venezuela, en noviembre de 2013.
El lema del Congreso es "Argentina misionera, comparte tu fe". Tendrá lugar en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca del 17 al 19 de agosto de 2013. Este Congreso será una oportunidad para fortalecer y animar a los Equipos Diocesanos de Misiones incentivándolos a que puedan brindar su servicio en las Diócesis y en toda la pastoral de la Iglesia de acuerdo a las prioridades establecidas en el Documento de Aparecida. En el marco del Año de la Fe y el impulso dado por el Santo Padre y el Sínodo de Obispo a la Nueva Evangelización creemos necesario reflexionar sobre el desafío que implica anunciar la Buena Noticia de Jesús en un ambiente crecientemente caracterizado por la secularismo y la pluriculturalidad.

 
CORREO DE LECTORES
 

Me da gusto que se estén preparando con mucho entusiasmo para vivir este año de la Fe. Espero me compartan el material ya que también nos estamos preparando para este año.
Saludos. Dios bendiga sus trabajos.

Miguel Angel Villarreal

Vino para siempre, para no irse más, para ser parte inseparable de nuestra vida humana.
Porque el Hijo de Dios es y será para toda la eternidad, humano.
Ya  no  podemos sentirlo ajeno a nuestra vidas. Se expuso tanto a nosotros, se  hizo  uno  más  de  tal  manera,  que lo despreciaban por su origen, lo trataban  de  loco, de hombre de malas juntas, de borracho. Durante treinta años fue uno más del montón, en el pequeño pueblo de Nazaret. Hoy  está  aquí  para  llevarnos de nuevo a la fuente, donde se puede beber agua de vida, paz, amor y esperanza.
Aparentemente débil, ese niño es mi seguridad, mi fuerza, mi roca.
Aparentemente  inútil,  ese niño es lo que más necesito. Acepto que venga a salvarme, que vuelva a rescatar mi vida y a devolverme el sentido de todo.
¡Feliz Navidad!
Con afecto.

Pbro. Víctor Manuel Fernández
Rector de la UCA

 

Feliz 50 años a ISCA! P. Cote, gracias por compartir sus boletines y que sean muchos años más al servicio de nuestra Iglesia.
Un abrazo desde Lima
.

Rosa Ma. Ramón de Veramendi
Coordinadora Nacional RIIAL / Conferencia Episcopal Peruana

 

¡Gracias queridos amigos-hermanos por el envío habitual de este correo fraterno y colega. Oremos los unos por los otros en este camino que es el Adviento para que el Niño de Belén renueve y transforme nuestro corazón y toda nuestra existencia...¡50 de existencia y 10 de vida on line! Los felicito.

Un abrazo,
Héctor García
 
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