COMUNICANDONOS
Año 11 • Nº 147
Septiembre 2013
TODOS LOS CATEQUISTAS DEL MUNDO

En el 2012 -pasó solamente un año, aunque parece que hubiera pasado tanto tiempo…- el Papa Benedicto tuvo una intuición verdaderamente poderosa: lo que a los cristianos nos hace falta es recuperar «la unidad profunda entre el acto con el que se cree y los contenidos a los que prestamos nuestro asentimiento» (Porta Fidei, 10).

 

Entre octubre del 2012 y octubre del 2013 la Iglesia iba a enfocar su mirada en el don de la Fe para meditar, reconocer, agradecer. Este año contendría la celebración de un Congreso Internacional de Catequesis, en la ciudad de Roma. El Papa Benedicto renunció a su función. Le sucedió el Papa Francisco. ¿Qué pasó con el Año de la Fe?

 

Francisco realizó varios gestos para demostrar la continuidad entre los dos papados; quizás la más clara de estas demostraciones sea la escritura conjunta y la publicación de LUMEN FIDEI (“La Luz de la Fe”), la encíclica comenzada por Benedicto y completada por su sucesor. "Estas consideraciones sobre la fe, en línea con todo lo que el Magisterio de la Iglesia ha declarado sobre esta virtud teologal, pretenden sumarse a lo que el Papa Benedicto XVI ha escrito en las cartas encíclicas sobre la caridad y la esperanza", declaró.

 

El Congreso Internacional de la Fe debe leerse en este contexto de renovación dentro de la continuidad que caracteriza al nuevo papado. Los catequistas de todo el mundo son los destinatarios de este evento: a ellos, los agentes de la transmisión de la fe, se les aclara que «el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, auténtico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios» (Pf, 10). La persona y el rol del catequista son cuestiones potentes para revisar en este Año de la Fe que concluye en octubre. Tiempos de crisis de la transmisión y fragmentación de los saberes.

 

El encuentro se realiza en Roma entre el 26 y el 29 de septiembre, presidido por Monseñor Salvatore  Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo de Promoción para la Nueva Evangelización e  inaugurado por S.E. Mons. Octavio Ruiz Arenas, Secretario del mismo consejo. Está dirigido a los Presidentes de las Comisiones de las Conferencia Episcopales que se ocupan de catequesis,  evangelización o temáticas afines y a los responsables de los Departamentos  Nacionales de Catequesis. También están invitados algunos catequistas de las diócesis participantes, sujetos y objetos del trabajo en estos días. El rector del ISCA, Pbro. José Luis Quijano, va a participar  de este evento.

 

Se hablará de la catequesis en el contexto de la Nueva Evangelización; del dinamismo del acto de fe, de la credibilidad de su transmisión. Tres días de reflexión que confluyen en la Peregrinación de Catequistas a la tumba del apóstol Pedro, para su profesión de fe. El domingo 29, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco presidirá la Misa de Cierre. Y los ojos de la Iglesia de todo el mundo estarán pendientes de la catequesis.


Mas información en
http://www.annusfidei.va/content/novaevangelizatio/es/eventi/giornatacatechisti.html


EL EQUIPO DEL ISCA

EXHORTAR, RECONOCER, ORDENAR

En el comienzo, un antecedente valioso: las cartas que, durante más de diez años, el entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio dirigió a los catequistas de su arzobispado con motivo de la fiesta de San Pío X o el EAC, el Encuentro Arquidiocesano de Catequistas. (En números anteriores hemos publicado esos textos; pueden encontrar una selección de ellos en nuestro sitio web: http://www.isca.org.ar/com143.php#03).

 

Pero ninguno de nosotros estaba preparado para la gran cantidad de mensajes de salutación que fueron publicados este año. ¡Enhorabuena! ¿Se recordará al Día del Catequista de este año como una circunstancia particular?  La mirada de obispos y pastores se fijó sobre nosotros, los catequistas, y su voz nos habló directamente.

 

Además de la carta que el rector del ISCA, Pbro. José Luis Quijano, escribió para los catequistas (y que puede encontrarse en http://www.isca.org.ar/images/mail/carta-catequistas2013/index.htm) cerca de una decena de obispos se dirigió a ellos para saludarlos y exhortarlos a continuar con su tarea. Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires; el arzobispo de Rosario, José Luis Mollaghan; Héctor Aguer, arzobispo de La Plata; el obispo de Catamarca, Luis Urbanc; Martín de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio; José Vicente Conejero Gallego, obispo de Formosa; Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú y Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, y muchos otros más. Todos ellos, de todas partes del país, dedicaron esta jornada a dejar su mensaje.

 

Es interesante observar los textos. Se encontrará una estructura similar en todos ellos. Cada saludo supone una exhortación, un reconocimiento del catequista y algunas recomendaciones normativas. Monseñor Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, lo muestra claramente al dividir su mensaje en tres momentos: “mi reconocimiento”, “mi orientación” y “mi exhortación.” Es una estructura modélica, que supone detenerse a apreciar la labor del catequista, recomendarle una tarea y encuadrarlo en las grandes líneas eclesiales.

 

1. Exhortación

Mons. Urbanc obispo de Catamarca, pide a los catequistas que “se despojen de la envidia y sean abiertos, comprensivos y se alegren por el otro.” Monseñor José Vicente Conejero Gallego, obispo de Formosa, agrega: “He aquí, queridos catequistas, nuestra primera tarea, si es que de veras queremos ser buenos y verdaderos catequistas en nuestra comunidad: Escuchar atentamente la Palabra, meditarla en el corazón, y ponerla en práctica”.


Monseñor Antonio Marino, nos dice: “Han sido llamados a transmitir la fe, anuncien por tanto a Cristo ante todo con el testimonio de una vida ejemplar moldeada por su Evangelio. Vivan a fondo la espiritualidad y el compromiso del Bautismo y de la Confirmación. Sepan ingresar cada día por la puerta estrecha indicada por Jesús. (…) No decaigan en el espíritu y la fuerza para evangelizar a través del valioso servicio que cumplen en sus comunidades. Estos mensajes (para  dar algunos ejemplos) vienen cargados de una fuerte dimensión exhortativa. 

 

2. Reconocimiento del catequista

Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires, reconoce: “Ustedes, con su estilo cercano y artesanal -persona a persona-, dan frutos abundantes en el campo de la misión de la Iglesia. Ella les confía a sus hijos, nacidos en las aguas del Bautismo, para que las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad maduren en un encuentro personal con Jesús, y así puedan convertirse de bautizados en discípulos de su Evangelio. Anímense a despertar el compromiso misionero en cada niño, en cada joven: que esa sea una tarea prioritaria en el itinerario de una catequesis permanente.” Y Mons. Antonio Marino, obispo de Mar del Plata, señala: “Lo primero que quiero decirles es esto: ustedes tienen dentro de la Iglesia una de las tareas más vitales y nobles, más dignas de reconocimiento y estima. Ustedes colaboran como instrumentos de la gracia divina para que otros crean con fe viva en Jesucristo, y así tengan vida en su nombre. Al dedicar sus esfuerzos para instruir y educar en la fe que salva, están comprometidos en el crecimiento de la Iglesia. Esto lo hacen tanto con el ejemplo de sus vidas, como con el testimonio de sus palabras.” La exhortación viene  unida al elogio de la voluntad y el esfuerzo del catequista.

 

3. Orientación y ordenamiento

El arzobispo de Rosario, monseñor José Luis Mollaghan, propone  ser discípulos misioneros (…) “creyentes, evangelizados y evangelizadores, en particular dentro del proyecto parroquial de la Catequesis Familiar, ya que la acción y la cercanía de ustedes con las familias tiene un lugar importante y sobresaliente, acercando a Dios a cada hogar”. Monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, ubica históricamente “desde la antigüedad cristiana el servicio de la Palabra de Dios se ha configurado en torno a tres tareas: la primera es el anuncio inicial, anuncio del kerigma o mensaje, la primera presentación del Evangelio; luego la educación en la fe de los que han creído, de los que han aceptado ese mensaje, la cual se realiza a través de la catequesis; y, finalmente, la instrucción permanente del Pueblo de Dios por ejemplo en la homilía litúrgica dominical y mediante otras iniciativas de formación cristiana.”


Por último, Monseñor Martín de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio contextúa su mensaje: “en el Año de la Fe, la Iglesia nos invita a renovar nuestra adhesión a ella, confesándola, profundizar en su conocimiento y dar testimonio con la difusión del mensaje de salvación. La catequesis es la que nos prepara para participar de la vida divina, capacitándonos para dar razón de nuestra fe, y enseñándonos el sentido de la vida cristiana.


Por eso, la catequesis debe siempre conducir a la afirmación personal, convencida de la fe recibida, y para hacerlo necesita del propio testimonio de fe de los catequistas. La catequesis no es la simple preparación para recibir un sacramento, sino que procura despertar la conciencia de los fieles para que asuman con generosidad y compromiso la fe revelada.” Todos los mensajes incluyen un llamado a encuadrarse dentro del quehacer eclesial.

 

4. Una nueva mirada: el aporte del Papa Francisco

Para ver los nuevos rumbos de la catequesis es necesario volver atrás, a los mensajes antes citados del entonces arzobispo Mario Bergoglio. La noción del catequista del encuentro con Cristo, expresada en este mensaje: “No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a bagaje, a elenco de normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza "es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad". A todos nos toca "recomenzar desde Cristo", reconociendo que "no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva". (Aparecida, 11-12).


Un nuevo tono de época. Una formulación que contienen a los anteriores y las encauza.  Los catequistas tenemos razones para recordar este 2013, y su fiesta del catequista.

 

Mariano Nicolás Donadío
comunicandonos@isca.org.ar

 

Los textos completos de los mensajes citados de los obispos pueden solicitarse a comunicandonos@isca.org.ar

 

LA PALABRA DE DIOS, EL CATEQUISTA Y LA CATEQUESIS

Por Matilde Ocampo y Liliana Docampo

 

La naturaleza misma de la catequesis, la de acompañar y hacer madurar la respuesta de los cristianos, sea cual sea su edad, a la llamada de Dios, comporta su íntima unión con la Biblia.
No podemos separar la Sagrada Escritura de la Catequesis, porque en ella se encuentran expresadas el misterio de Dios y de Cristo que la catequesis debe ayudar a descubrir y vivir: porque el alma de toda catequesis es el plan de salvación de Dios para con los hombres y en la Biblia lo encontramos escrito, centrado en la persona de Cristo.


Está claro que la Biblia debe hallarse presente en toda catequesis, pero no de cualquier manera. Las características propias que hacen que la Biblia sea Palabra de Dios para el creyente, deben ser respetadas. La Biblia no es un libro de moral, ni de Teología Dogmáticas, ni de Arqueología, ni de curiosidades históricas o de narraciones antiguas.... La Biblia es el libro que contiene la experiencia fundamental de un pueblo creyente.


Estamos viviendo en nuestras catequesis una creciente conciencia de la importancia de la centralidad de la Palabra en nuestros encuentros, pero aún no es suficiente el espacio, la rumia, que favorezca el encuentro personal con Jesús, fundamentalmente en la vida de los catequistas y en consecuencia en la de los catequizandos. Falta formación Bíblica especialmente en los catequistas que recién comienzan, porque muchas veces se los convoca y aún no han sido iniciados al discipulado.


También aún en los catequistas que poseen una formación que los preparó más en contenidos que en hacer experiencia de Dios, hay un modo deficiente de presencia de la Biblia en sus vidas y en la del grupo:

 

Hacen de ella un uso marginal: como fuente de episodios didácticos. Corren el peligro de reducir la Biblia a lo puramente anecdótico, las personas que han conocido la Palabra de Dios a través de este medio, llegan a pensar que la Biblia es algo infantil (cuento para niños), basados en hechos que sucedieron hace siglos y no tienen ningún tipo de influencia en nuestra vida personal.
Solo informan sobre la Biblia: corren el peligro de conformarse en una serie de conocimientos sobre la Biblia, pero sin llegar a la experiencia de fe contenida en ella.
La ponen al servicio de la doctrina: usan la Biblia para demostrar las verdades de fe que quieren enseñar, instrumentalizando el texto sagrado, al servicio de los contenidos catequéticos. A este tipo de uso le interesan aquellos textos Bíblicos que corroboran lo enseñado en el Credo, los Mandamientos, o el Magisterio Eclesiástico.
La convierten en un instrumento moralizante: la instrumentaliza al servicio de la moral, o de unas normas de conducta. La Biblia no es un libro de normas morales, sino un libro que recoge una experiencia profunda de fe y como tal debemos presentarla sin manipulaciones.
Hacen arqueologismo Bíblico: la Exégesis es un estudio científico de los textos Bíblicos, considera a la Biblia como un objeto a estudiar (es una experiencia que puede ocurrir en algunos cursos en la formación de catequistas). La Biblia no es un libro para analizar, sino una experiencia de fe para ser vivida hoy.
Hacen una lectura reduccionista: reducen la totalidad del mensaje, aceptando solo unos aspectos que les interesan más de cerca. Centran la lectura en algunos problemas del momento ó en los interrogantes particulares del grupo, y solo atienden a los textos Bíblicos que aluden a ellos.
Interpretan a su gusto: hacen una lectura libre o individualista de la Biblia dando sus propias interpretaciones personales a los textos que utilizan. Este modo libre y personal de leer la Biblia olvida que esta nació como la reflexión a la luz de la fe que un pueblo hizo de su propia historia y está destinada a ser norma de fe de ese pueblo a lo largo de los tiempos.

 

 

La presencia auténtica de la Biblia en la catequesis o Centrada en Dios

 

Centrada en el hombre La Palabra de Dios se dirige a personas concretas, con una historia personal propia, con sus alegrías y penas, sus problemas y su ritmo de vida (Abraham, David, los demás apóstoles...) es una Palabra actual que le habla a las situaciones vida del hombre. Nuestra respuesta es también distinta de la que Dios pedirá a los creyentes del mañana. Nos exigen valentía y creatividad para buscar los caminos que nos presenta Dios a nosotros.
Centrada en la Iglesia Dios ha querido llamar a toda una comunidad humana, para ser signo y testimonio a todos los hombres. Ha querido encarnar su presencia en nuestro mundo, no en personas individuales aisladas del resto, sino personas, que forman parte de un pueblo fiel.

 

Una presencia válida de la Biblia en la catequesis, debe ayudar a comprender el misterio de la Salvación de Dios en la Historia. Debe presentar las acciones salvíficas de Dios en el pasado, para ayudar a descubrir las acciones salvíficas y operantes de Dios en el presente. Debe llevar a dialogar, iluminar la realidad cotidiana, con el misterio de Jesucristo. (3)


La catequesis hoy siente la necesidad de seguir la misma pedagogía que Dios usó al revelarse a nosotros. Por eso, las características que encontramos en el proceso revelador de Dios al mundo, serán también las características de la catequesis. Entre ellas sobresalen:

 

• La dimensión personal y al mismo tiempo comunitaria,
• el cristocentrismo de la catequesis,
• un dinamismo propio del crecimiento humano: etapa de de la vida – psicología evolutiva -religiosidad...
• la dimensión histórica y existencial
• y la dimensión socio-transformadora.

 

Al seguir la pedagogía de Dios la catequesis se orienta por el principio de la interacción: la mutua influencia entre el mensaje y la existencia, entre la formulación de la fe y la experiencia de vida, entre fe y cultura (inculturación). (1)


La catequesis busca manifestar la unidad entre el proyecto salvífico de Dios y las aspiraciones de las personas. Entre los documentos más importantes de esta a visión renovada de la Revelación y de la evangelización inculturada podemos citar: DV- E N- A P (1)

 

Más aportes desde nuestras experiencias
El proceso de encontrarse con la Palabra de Dios de los padres de la CAFA, es paulatino. Al comienzo la incertidumbre y el descubrir la Biblia, generalmente la mayoría no han tenido acceso a ella y tienen el temor que nunca la van a poder conocer. Es un momento de búsqueda y de encontrarse con el misterio de Dios.


De a poco se encuentran con que la Biblia nos habla a todos, en las distintas situaciones, que va iluminando la vida concreta, y que aquella fe que recibieron como niños hoy la pueden madurar y comprender como adultos.


Muchos vienen con situaciones familiares difíciles, desuniones de parejas, a veces perdida de hijos, familiares y encuentran en la Palabra de Dios y la oración, la fuerza que están necesitando.


Poco a poco en los encuentros van apareciendo más Biblias, generalmente la tienen sus hijos, pero también ahora ellos tienen la necesidad de ir leyéndola, interiorizarla y de compartirla con los demás. ¡Cuánto que aprendemos los catequistas de sus reflexiones con la presencia viva del Espíritu Santo! Son muchos los frutos que van viviendo: el valorizarse como familia, con sus hijos, se refuerzan los lazos familiares, la comunicación, el dialogo y se van abandonando confiados en los brazos de Padre Dios.


Algo similar ocurre con las maestras que ingresan al colegio, están encargadas de la catequesis de los pequeños de la escuela, varias de ellas, al principio, tienen un acercamiento a la Palabra solamente desde lo intelectual. El ambiente, el acompañamiento (pedagogía divina - metodología de la catequesis) y los espacios que se brindan para la lectura orante de la Palabra va provocando cambios que se manifiestan en sus reflexiones, su predisposición, participación, el modo de relacionarse y su praxis.

 

Conclusiones

Nuestra experiencia nos hace ver y nos enfrenta con ciertas dificultades que tienen los catequistas por ausencia de una vida espiritual y praxis centrada en la Palabra: falta de docilidad al Espíritu, que conduce a interpretarla y actualizarla según el mismo espíritu con que fueron redactadas, modo deficiente de presentarla, falta de formación.


La centralidad de la Palabra en la catequesis hace que debamos vivirla con un trato “familiar”, cercano, como alimento, sostén, guía de toda nuestra tarea. El encuentro de los discípulos de Emaús con Jesús, descrito por el evangelista Lucas (cf. Lc 24, 13-35), representa en cierto sentido el modelo de una catequesis en cuyo centro está la « explicación de las Escrituras», que sólo Cristo es capaz de dar (cf. Lc 24, 27-28)” (4)


Por esta razón el catequistas, como Moisés frente a la zarza ardiente, se adentrará en el misterio de Dios que nunca podrà terminar de abarcar o de comprender“. ..sácate tus sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada” (Ex 3, 1ss ) en actitud de escucha y admiración ante el Creador.


La comunidad es el lugar donde la Palabra debe ser escuchada y acogida, como realidad viva y actual para ser interpretada en común. Las motivaciones, lo que constituye la razón por la que deben reunirse o “estar juntos”, no son de orden psicológico y pedagógico (necesidad del grupo para el crecimiento de la persona...), ni de evasión de la realidad, ni compensación de otras frustraciones... es porque la identidad del catequista y del grupo viene referida al encuentro con Jesús que les habla en su Palabra a cuyo servicio llama a los catequista.


Nos dice el Sínodo que el grupo es el lugar adecuado para escucha la Palabra. Es una escucha de fe, capaz de captar la voz de Dios. Trata de hacer del catequista, del grupo, “oyentes de la Palabra de Dios”, para ser servidores fieles. El área de escucha es doble: los textos bíblicos (o los documentos eclesiales o carismáticos) y la vida de los componentes del grupo. Escucha humilde, disponible, que penetra la vida para iluminarla, corregirla, y transformarla. Afirma san Gregorio Magno: “La Sagrada Escritura es como un espejo puesto ante los ojos de nuestra mente para que podamos ver en él nuestro rostro interior”. Prosigue san Gregorio: “La Palabra de Dios crece con el que la lee.”


Todo se convierte en un encuentro de experiencias y en un testimonio de la presencia del Señor en medio de la comunidad. Los catequistas comparten interrogantes y dificultades existenciales acerca del modo de vivir, testimoniar y servir el mensaje cristiano para que su Palabra no quede vacía de eficacia. La finalidad de la catequesis es formar testigos, no de “preparar expertos”, capaces de dar razón, con su propia vida de la Palabra que transmiten.

 

(Texto presentado en el II SENAC. SEMINARIO NACIONAL DE CATEQUESIS)

 

Bibliografía de consulta:
(1) CELAM
(2) Cfr. Documento de Trabajo de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo sobre “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, que tiene lugar en Roma en el mes de octubre de 2008.
(3) La Palabra de Dios en la evangelización y la catequesis Jordi Latorre es Profesor de Sagrada Escritura y Director del Centro Teológico Salesiano “Martí Codolar” (Barcelona)
(4) La comunidad: origen, lugar y meta de la catequesis (DGC 254).

NOTICIAS
MES DE LA BIBLIA

MES DE LA BIBLIA: JORNADAS BÍBLICAS DE ORACIÓN Y REFLEXIÓN

“Leían el Libro de la Ley de Dios con claridad, interpretando el sentido, para que se comprendiera la escritura.” La descripción hecha por el poeta Nehemía es la inspiradora de las Jornadas Bíblicas de Oración y Reflexión a las que invita el Departamento de Pastoral Bíblica -de la Comisión Episcopal de Pastoral Bíblica y Catequesis de la Conferencia Episcopal Argentina- para el 25 y 26 de septiembre. Va a ser presidida por Mons. Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y enriquecido con el aporte del Pbro. Luis H. Rivas y Gerardo García Helder. La entrada es libre y gratuita, en la Basílica San Carlos y María Auxiliadora. Irigoyen y Bocayuva (Almagro)

 

ENADIR

ENCUENTRO NACIONAL DE DIRECTORES DE CATEQUESIS (ENADIR)

Los directores de catequesis de todas las diócesis se reunirán del 27 al 29 de septiembre en Villa Devoto para participar del Encuentro Nacional de Directores de Catequesis. Bajo el lema de “Todos caminarán al esplendor de tu aurora (cf. Is. 60,3)”, el encuentro se dedicará a “convertir en certezas” a las proposiciones destacadas del Tercer Congreso Catequístico Nacional, que se reunió en Morón en mayo del 2012.

CORREO DE LECTORES
 

¡Feliz aniversario!
Reciban un afectuoso abrazo y nuestras felicitaciones en el 50 aniversario del Instituto Superior de Catequesis Argentina. Que el Señor les siga bendiciendo y que su labor se extienda y consolide cada día más en nuestra Iglesia. Fraternalmente.

José Inés Flores de la Cruz
Coordinador del Departamento de Catequesis Especial
Sección Diocesana de Evangelización y Catequesis / Arquidiócesis de Guadalajara / México

 

 

¡Gente linda!!! Un abrazo en Cristo y María para todos por estar siempre pendientes de nosotros. Muchas gracias por el saludo del Día del Catequista, que trasmití a todos los catequistas de mi comunidad María Auxiliadora. Les consulto si es posible me asesoren por material de Liturgia, o curso, taller, ya que queremos trabajar con los catequistas. ¡Desde ya mil gracias, rezo por todos!!! ¡Un abrazo!!

Patricia Cabello

 

Muchas gracias por tenernos siempre informados y enviarnos tan valioso material.

María Elena Artiñano.
Las Armas.
Diócesis de Chascomús.

 

Me dirijo a Uds. a efectos de solicitarles quieran tener a bien de enviarme los archivos completos que tan gentilmente ofrecen en el  correo de Su Santidad Francisco a los Catequistas
Mi nombre es Aldo Peñaloza, resido en Villa Mercedes (San Luis), soy Cursillista, y el motivo de la solicitud es para ofrecerlos a  compañeras de mi extinta esposa que también era Catequista, a la vez que me voy a inscribir el próximo año en el Curso de Catequesis que se dicta en mi ciudad y que depende de la Diócesis de San Luis.
Sin otro particular, saludos a Uds. con atenta deferencia.
Que el Señor nos bendiga a todos.

Aldo

 

Gracias por toda la información que envían. Me encantaron la preguntas sobre el lugar de la palabra en la catequesis.¡¡¡¡¡¡¡gracia!!!!!!!!

Alicia Gómez

 
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