COMUNICANDONOS
Año 12 - Nº 153
Julio 2014
PENTECOSTÉS: PEDIR EL ESPÍRITU Y EL DON DEL CONSEJO

En estos últimos meses el ISCA participó en muchos encuentros, congresos y seminarios. A fines del año pasado, en el Congreso Internacional de Catequesis convocado por el Vaticano en el año de la Fe. Durante este año lo hizo en el Seminario de Comunicación para obispos, bajo el tema “La comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”. También, en el Seminario de estudio sobre la Catequesis realizado en Roma con representantes de Europa, Estados Unidos y América Latina. Hace pocos días participó, en México, en el Encuentro de Asesores de Catequesis de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM), para la actualización de “La Catequesis en América Latina. Orientaciones a la luz del Directorio General para la Catequesis”. Todo esto, sin olvidar la presencia en el Encuentro Nacional de Catequesis Familiar y en el Encuentro Nacional de Pastoral Bíblica. Todos ellos verdaderos foros para el intercambio y la reflexión, donde pudimos dialogar, proponer e interactuar confrontando nuestro pensamiento.

 

¡Cuánta riqueza compartida! Igual que en la mesa común a la que tantas veces hacemos referencia: una mesa grande donde la reflexión está al alcance de todos para tomarla y para ofrecerla, con color de generosidad y sinergia.


Todos estos acontecimientos alimentan y enriquecen el contenido de nuestro III SENAC que se realizará, esta vez, en la Casa San Ignacio de Loyola (Colegio Máximo) de San Miguel, provincia de Buenos Aires, bajo esta temática: “El catequista, la catequesis y el kerigma a la luz de la Evangelii Gaudium.” Como si se abrieran las compuertas de un dique para fertilizar, con su agua, las tierras esperanzadas de riego, del mismo modo, estos acontecimientos nacionales e internacionales, que hemos mencionado, alientan y enriquecen la reflexión del III SENAC y su producción futura, ayudándolo a salir de la perspectiva local con toda la fuerza del pensamiento compartido.


Así nos preparamos, dialogando con unos y con otros, entrelazando aportes y descubrimientos, construyendo con laboriosidad una red que crece con lo que cada uno da. Así es la lógica de la red: rechaza el silencio estéril y el individualismo para cultivar una verdadera cultura del encuentro. Con este espíritu que nos anima, como si la comunidad ISCA se vistiera de red, queremos analizar la relación “catequista – catequesis – kerigma” a la luz de la Evangelii Gaudium; identificar nuevos paradigmas para el anuncio del kerigma en el espacio urbano; recorrer la evolución histórica del concepto de catequesis; indagar en la identidad del catequista y en su eclesialidad a partir de su ministerialidad y reflexionar acerca de la complementariedad de diversas perspectivas en la formación de catequistas. Siempre potenciando los espacios de reflexión catequética como si anudáramos los hilos de una red siempre abierta para dar y recibir.

Equipo ISCA

comunicandonos@isca.org.ar

EL CATEQUISTA, LA CATEQUESIS Y EL KERIGMA: EL DESAFÍO DE ENREDARSE

Llegamos a la edición número 153 de nuestro Comunicándonos. El número de peces de la pesca de Pedro: “subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió” dice Juan en el capítulo 21 de su evangelio. Teólogos, exégetas y numerólogos siguen preguntándose por el significado de ese número, tan preciso pero tan enigmático.

 

Se aducen razones biológicas (sería el número de especies marinas que se conocían en ese momento), teológicas (es un número preciso, lo que implica la precisión del número de los que serán salvados) o numerológicas (si sumamos todos los dígitos del 1 hasta el 17, incluso como sumando exactamente 153). Quizás la razón deba permanecer en el misterio. Nosotros solamente agregamos esto: son muchos.


De todas las resonancias posibles tomamos esta: muchos peces en una red. Es una buena metáfora de lo que esperamos lograr con el Comunicándonos: una red grande, fuerte y resistente que pueda contenernos. Donde la fuerza esté puesta en la estructura, en la ligazón y la fuerza de los vínculos. Aunque seamos muchos, que la red no se rompa.

 

Mariano Nicolás Donadío

marianodon@gmail.com

ECOS Y DESAFÍOS DEL CONGRESO INTERNACIONAL DE CATEQUESIS

Pbro. José Luis Quijano

rector@isca.org.ar

 

Entre el 26 y el 28 de septiembre de 2013, en el contexto del Año de la Fe, se realizó en Roma el Congreso Internacional de Catequesis, con el lema “El catequista, testigo de la fe”. El Padre Luiz Alves de Lima nos solicitó un artículo sobre este Congreso para la revista “Catequese”, que él dirige. Se trata de una publicación bimensual editada por Unisal. Centro Universitario Salesiano de San Pablo, Brasil. Este pedido se convirtió en razón y en motivación para poner en acto, una vez más, uno de los propósitos más genuinos de nuestra identidad: “pensar la Catequesis”.

 

El desafío de la conversión

Así como Pablo VI quiso celebrar el Año de la Fe en 1967 y concluirlo con el bello Credo del Pueblo de Dios, como bálsamo y clarificación ante una época de crisis posconciliar, Benedicto XVI nos convocó a un segundo Año de la Fe, iniciado el 11 de octubre de 2012, “con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe”.   ¿Cómo no realizar un Congreso Internacional de Catequesis en Roma, en este contexto? En el Primer Anuncio la persona da su adhesión al Señor. Comienza a descubrir la fuerza y la belleza de la fe en su asentimiento al Kerigma que afecta su vida entera. En la Catequesis de Iniciación el creyente realiza su unidad con el Señor, en el seguimiento que lo hace discípulo misionero y en la Catequesis Permanente profundiza su comunión con Jesucristo, ahondando en las verdades de la fe. La Catequesis es, siempre, “posibilidad de participación en el mismo Evento de la fe, en el mismo Evento – Cristo”. 


“El Motu proprio Fides per doctrinam (…), subraya que la fe necesita ser sostenida por medio de una doctrina capaz de iluminar la mente y el corazón de los creyentes. Para tal fin la Catequesis es una etapa que la Iglesia ha desarrollado, desde los primeros tiempos, para transmitir el contenido de la verdad que Dios ha querido comunicarnos, y ha buscado siempre la manera de expresarse con un lenguaje que no sólo sea apto para los tiempos, sino que llegue al corazón de la gente para que pueda conocer el misterio revelado por Jesús.”


“Entre las finalidades del Año de la Fe, se encuentra indicada la necesidad de recuperar la unidad profunda entre el acto con el que se cree y los contenidos a los que prestamos nuestro asentimiento (Pf, 10) porque la fe es, ante todo, un don de Dios y una acción de la gracia que transforma el corazón del creyente. Además, el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, auténtico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios” (Pf, 10).  Este Congreso nos ayudó a reflexionar en la formación de catequistas  “que sean conscientes del gran don de la fe y, al mismo tiempo, propongan el mensaje evangélico con un lenguaje que llegue al corazón del hombre y de la mujer de hoy, para que puedan convertirse en auténticos discípulos misioneros de Cristo” .


En estas afirmaciones quedan implicados la Catequesis, los catequistas y la comunidad cristiana, como verdadera catequista. La Iglesia toda posee la función profética y la ha delegado en algunas personas que han sido, especialmente, llamadas a anunciar la Buena Noticia de Jesús. Toda delegación supone una simple entrega de la tarea en sí misma, pero nunca es una entrega de la responsabilidad contenida en esa tarea. Si la comunidad eclesial se despreocupara de su función profética, se desnaturalizaría. No sería quien está llamada a ser. La Catequesis no es, por lo tanto, un ámbito cerrado y reservado a unos pocos “especialistas” del anuncio.


Esta dimensión comunitaria de la Catequesis no es, ciertamente, un rasgo nuevo. De todos modos, es preciso explicitarla con una fuerza nueva ante el hambre de comunión que se manifiesta en una sociedad del éxito, el consumo y la soledad en medio de la masificación. Uno de los dramas del hombre de hoy es su falta de ligazón a la realidad. No tiene dónde apoyarse. Sólo el caos y el abismo parecen abrazarlo. En esta situación de soledad y falta de consistencia, necesita desesperadamente situarse, asirse, reencontrarse, trascender de él mismo para ir al encuentro de los otros. Sólo esas relaciones profundas, estables, sólidas y confiables pueden llegar a producir procesos personales de identificación como los que se realizan en el encuentro  con personas concretas que tratan de llevar, sinceramente, el cristianismo a su vida y están dispuestos a hablar de ello con los demás y a darles testimonio. Todo esto  configura  un sentido llamado a renovar la Catequesis, la Iglesia y a los catequistas, a través de un humilde y pascual proceso de conversión que lleve a todos a gestar, animar y fortalecer una cultura y una pastoral del encuentro.


El fenómeno que algunos han denominado “modernidad psicológica” , que pone la realización personal y la propia libertad como valores absolutos a los cuales deben subordinarse otros valores; y el fenómeno de la globalización, con sus evidentes resultados de pluralidad, ponen a la persona en situación de hacer su opción religiosa en un escenario en el cual las diversas propuestas se ofrecen en un nivel de igualdad en el que todo vale. El hombre y la mujer de hoy quedan, de este modo, en un amplísimo ámbito de libertad sin referencias y librado a tener que elegir sin que los valores más genuinos y más connaturales a la humanidad se le hayan mostrado, para que puedan atraerlo por su misma y real valiosidad.


Aquí la Catequesis tradicional se halla casi impedida para transmitir la fe, puesto que pretende abordar un camino que supone una fe inicial inexistente, débil u olvidada. La multiplicidad de propuestas y la ausencia o debilidad de referencias confunden las búsquedas religiosas. Se requiere, en estas condiciones, un anuncio kerigmático que, muchas veces, se da falsamente como supuesto. Ante este escenario se nos plantea, también, una conversión que acentúe el carácter misionero de la Iglesia y sus agentes, en un contexto de Nueva Evangelización.


A un Primer Anuncio pudo haber seguido una Catequesis que no ha provocado eco en el corazón de las personas por diversas razones. Este Primer Anuncio pudo haberse realizado, muchas veces, sin haber logrado algún efecto significativo. Los itinerarios de los creyentes en la post – modernidad resultan a veces caóticos y sinuosos, a pesar de haber comenzado con un buen Primer Anuncio. A veces, a un buen Primer Anuncio puede seguir una buena Catequesis en los itinerarios de los que recomienzan su vida de fe. Todo esto lleva a afirmar que la fe de la Iglesia no puede ser el resultado ni de una Catequesis deficiente ni de la ausencia de un Primer Anuncio verdadero y eficaz.


 “La Iglesia es el sujeto primario de la evangelización, que se preocupa por anunciar el Evangelio tanto a los no creyentes, como también a los bautizados que viven en una indiferencia religiosa… Anuncia el Evangelio, invita a la conversión y al seguimiento de Cristo y acompaña no sólo a los catecúmenos, sino que forma y acompaña a aquellos que sirven en la Iglesia como catequistas… Hoy más que nunca es necesario resaltar la dimensión misionera de la Catequesis, lo cual comporta una seria formación de los catequistas. Una formación que logre conjugar el conocimiento de los contenidos de la fe y el testimonio de vida”


Esperamos un kairós en el cual el olvido de Dios, que hoy empuja a la humanidad hacia periferias de mucho dolor e incertidumbre, se transforme en ocasión de “anuncio misionero. La vida cotidiana nos mostrará dónde localizar esos patios de los gentiles, dentro de los cuales nuestras palabras se hacen no sólo audibles, sino también significativas y curativas para la humanidad. La tarea de la Nueva Evangelización es conducir, tanto a los cristianos practicantes, como a los que se preguntan acerca de Dios, a percibir su llamada personal en la propia conciencia.”


A partir de estas conversiones a las que nos vemos interpelados, nos planteamos la irrenunciable prioridad de repensar la formación de los catequistas. Justificamos esta afirmación a través de dos postulados:
- En la Nueva Evangelización la formación no es un objetivo, sino una condición.
- Una Nueva Evangelización supone una nueva Catequesis y, por lo tanto, nuevos catequistas.  Catequistas testigos de su fe, para que el mundo crea.


Respondiendo a esta prioridad, durante el Congreso, Mons. Octavio Ruiz Arenas nos convocó a algunos sacerdotes de Chile, Argentina y de otros países latinoamericanos. Convenimos realizar, en el CELAM (Colombia), en abril de 2014, un encuentro de rectores de institutos superiores de Catequética de los países de la región, para pensar la formación de catequistas en la Nueva Evangelización.


La formación de catequistas en la Nueva Evangelización

“Este Congreso de Catequesis ha pretendido ayudarnos a comprender la urgencia de sostener, promover y formar catequistas capaces de afrontar los desafíos del tiempo presente, que sean conscientes del gran don de la fe y, al mismo tiempo, propongan el mensaje evangélico con un lenguaje que llegue al corazón del hombre y de la mujer de hoy, para que puedan convertirse en auténticos discípulos misioneros de Cristo. La Iglesia, por lo tanto, tiene necesidad de proponer itinerarios de iniciación cristiana, que a partir del anuncio del kerigma conduzcan a una verdadera conversión del corazón.”


Algunas perspectivas complementarias
En una línea de reciprocidad, afirmamos que “el catequista en formación, sólo si vive y hace la nueva Iglesia logrará modelarse como un nuevo creyente, atravesado por un renovado ardor misionero que ame y contagie al mundo de hoy, transmitiendo el don de la fe.  Será, al mismo tiempo anfitrión y comensal invitado, al banquete del Señor Jesús que celebra la fiesta de la Salvación. De esta manera podrá suscitar y desplegar, en cada varón y mujer de su tiempo, el deseo y la apropiación de la Buena Noticia de Jesús.”  Estamos convocados a una catequesis del “insieme” , donde todos podemos recorrer itinerarios que nos lleven a la conversión, incluso después de la conversión primera. La Iglesia evangeliza y es evangelizada.


En el Congreso se señaló que la relación “Nueva Evangelización – Catequesis” nos lleva a realizar una nueva interpretación del proceso catequístico, en términos de Catequesis misionera. Ella es la Catequesis cuyos interlocutores son quienes han recibido el Primer Anuncio sin que éste calara hondo en sus vidas. Un anunció que no suscitó la fe, que no contribuyó a una primera conversión, que fue débil  e ineficaz. Según se manifestó en el mismo Congreso, la Catequesis misionera es, también, aquella cuyos interlocutores están comprometidos con Cristo y con su Iglesia. Un anuncio en clave misionera contribuye a que nos percatemos una y otra vez de la novedad del Evangelio, de su vigencia y de su renovada propuesta ante distintas situaciones vitales a lo largo de nuestra existencia.  Se trata de un don que no obliga, hace superar el acostumbramiento y  ayuda a crecer en la fe, desde la interioridad más profunda de la persona, que da  y reitera una y otra vez su “sí” a Dios.
“El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado.”


En sintonía con todo esto, señalamos dos perspectivas complementarias en la formación de catequistas en la Nueva Evangelización: contribuir a promover identidades cristianas adultas y desarrollar una competencia específica al servicio de la comunicación de la fe. Esto implica, al mismo tiempo,  la formación en  la fe adulta del catequista y la formación para la comunicación de la fe. Un catequista que crece en la fe adulta hace y renueva permanentemente la opción por el Señor Jesús, tiene un sentido de pertenencia responsable a la Iglesia y puede captar el significado de la fe para los problemas del hombre y de la sociedad.


La competencia comunicativa, por su parte, abarca  la capacidad de acceso correcto a las fuentes de la Catequesis con una asimilación personal y progresiva de sus contenidos fundamentales; y la capacidad de integrar juntamente los distintos elementos (contenidos, situación de los destinatarios, contexto eclesial, instrumentos didácticos, lenguaje, interacción), con vistas a favorecer el camino de fe de los catequizandos. Para definir la perspectiva de la promoción de identidades cristianas adultas utilizamos esta expresión: “la Catequesis del catequista”. En una reflexión que escribimos en 2012, con ocasión del día del catequista,  decíamos al respecto: “Para ser entrañablemente él mismo, el catequista necesita hacerse destinatario de la Catequesis. Destinatario de itinerarios formativos diseñados para él, en los cuales la educación en la fe sea intencional y sistemáticamente favorecida. En el integral entramado de dimensiones diversas asumidas por la formación de los catequistas, tendrá un lugar privilegiado la educación de la fe,  que ha de ser sostenida, fortalecida, animada, informada y testimoniada a lo largo de toda la vida.”


“Una formación del catequista sólo funcional o didáctica no tiene sentido, es estéril estrategia. Al mismo tiempo, la sola maduración de fe del catequista, sin hacerlo capaz de su tarea específica, es decir, la dinámica comunicativa como espacio del nacer, crecer y llegar a la madurez de la fe, deja desguarnecido el aspecto principal de su ministerio y puede quedarse en una formación espiritual ineficaz.”


En el Documento de Aparecida logramos vislumbrar estas dos perspectivas a través de la unidad interna de la dinámica discípulo misionero, que atraviesa todo el documento. El discípulo se hace misionero porque él mismo ha encarnado en su vida los valores del Maestro y su vida digna, plena y feliz en Cristo atrae a otros que encuentran en Jesús el sentido de sus vidas.


 “El discípulo, a medida que conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría de ser enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer realidad el amor y el servicio en la persona de los más necesitados, en una palabra, a construir el Reino de Dios. La misión es inseparable del discipulado, por lo cual no debe entenderse como una etapa posterior a la formación, aunque se la realice de diversas maneras de acuerdo a la propia vocación y al momento de la maduración humana y cristiana en que se encuentre la persona.”


Otras dos perspectivas complementarias  pueden contribuir hoy a la configuración de itinerarios para la formación de catequistas en la Nueva Evangelización:  la propuesta de la fe (el catequista evangelizador que propone la siempre atrayente novedad del Evangelio) y el cuidado de la fe (el catequista pedagogo que enseña y acompaña en el camino de crecimiento y profundización de la fe). En palabras de Aparecida, podríamos expresar esto mismo diciendo “el encuentro con Cristo” y “el discipulado” .  En la mayoría de nuestras comunidades la Catequesis está pensada y organizada en el horizonte del “cuidado de la fe”. Muchos  interlocutores del Mensaje no han tenido todavía el encuentro con Cristo que transforma su vida y, paradójicamente, los procesos catequísticos que se les propone buscan cuidar una fe inexistente, abandonada u olvidada. Estos interlocutores, en reiteradas ocasiones, se han acostumbrado a vivir sin fe pero, al mismo tiempo y casi sin saberlo, están en una inquieta y persistente búsqueda religiosa.

 

En la mayoría de los casos, la formación de los catequistas se ha concentrado en su capacidad de educar en la fe a personas ya creyentes, pensada y organizada según la lógica de la educación de una fe ya presente. Aquí está el desfasaje profundo entre la realidad y una formación catequística eficaz. Es éste el motivo fundamental de las dificultades de muchos catequistas y de su sensación de incapacidad. Muchas personas siguen pidiendo los sacramentos y manifiestan una parcial pertenencia a la comunidad eclesial y, a la vez, su vida está orientada según criterios muy secularizados. Nuestros interlocutores reclaman dos atenciones: el segundo primer anuncio , como propuesta que suscita reiteradamente la fe y la profundización de la fe en un camino de discipulado. Teniendo esto en cuenta, creemos que la formación de los catequistas no debe ser pensada como un paso absoluto y excluyente del catequista pedagogo de la fe al catequista evangelizador, sino que las dos dimensiones deben complementarse en la formación.

NOTICIAS
ERRATAS

FE DE ERRATAS

En el número anterior de nuestro COMUNICÁNDONOS llamamos “Conferencia Episcopal Latinoamericana” al Consejo Episcopal Latinoamericano y escribimos mal el nombre del Hno. Enrique García Ahumada, F.S.C. Pedimos disculpas y hacemos la corrección.

III SENAC

CAMINO AL III SENAC
Faltan apenas semanas para la realización del tercer SENAC, el Seminario Nacional Argentino de Catequesis.  Para saciar la sed de información y de elementos para transitarlo junto con nosotros, hemos abierto un micrositio en nuestra página web: http://www.isca.org.ar/senac2014/index.php
Allí pueden encontrarse con algunos textos orientadores de la reflexión, la lista de expositores, la memoria de los SENAC anteriores y la información acerca de los participantes. ¿Incluso podrían inscribirse quienes aún no lo han hecho?. También pueden suscribirse solamente al foro y/o al grupo de pertenencia para una participación a través del correo electrónico.

Además, inauguramos un grupo en Facebook para informarnos día a día (minuto a minuto) de las últimas novedades de este acontecimiento y comunicarnos. Pueden acceder allí desde esta dirección:  https://www.facebook.com/senaciii?ref=hl

 

EVANGELII GAUDIUM

ENCUENTRO INTERNACIONAL: EL PROYECTO PASTORAL DE LA EVANGELII GAUDIUM
El Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización organiza en Roma un Encuentro Internacional acerca de “El proyecto pastoral de la Evangelii Gaudium.” Con el objetivo de reflexionar y debatir acerca de la exhortación Evangelii Gaudium “La alegría de anunciar el Evangelio”, el encuentro va a realizarse en la Ciudad del Vaticano entre el 18 y el 20 de septiembre de este año con la presencia de nuestro Papa Francisco y de  expositores como Mons. Octavio Ruiz Arenas, Mons. Rino Fisichella y nuestro Mons. Víctor Fernández.

ALETEIA

ALETEIA
Buscando la Verdad, es un portal que nos ha invitado a asociarnos y para empezar ha publicado un artículo del ISCA que les acercamos para leer. ¿Cómo es la Catequesis hoy? http://www.aleteia.org/es/religion/contenido-agregado/una-catequesis-de-dialogo-y-acogida-5907913222651904

CONGRESO INTERNACIONAL DE CATECUMENADO

CONGRESO INTERNACIONAL DE CATECUMENADO
LA INICIACIÓN CRISTIANA EN EL CAMBIO DE ÉPOCA

http://www.congresodelcatecumenado.cl/

ENADIR 2014

ENADIR 2014 - JUNTA NACIONAL DE CATEQUESIS
Catequistas, alegres servidores, para la Nueva Evangelización
"Todos caminarán al esplendor de tu aurora" (Is. 60,3)
https://www.youtube.com/watch?v=FZxtpi_eo_M

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III CONGRESO CATEQUÍSTICO NACIONAL

JNC-AR / ECOS DEL III CONGRESO CATEQUÍSTICO NACIONAL
En la reunión del 21 de julio se presentará a la Junta Nacional la edición con los ecos del III Congreso Nacional de 2012. Está editado por la oficina del libro de la Conferencia Episcopal Argentina

NAVEGANTES 3.0

NAVEGANTES 3.0
Después de medio año de emisiones en las que se está haciendo una lectura de la Exhortación Evangelii Gaudium, los sacerdotes Juan María Gallardo y José Luis Quijano están completando la segunda temporada de este ciclo televisivo que aborda temas religiosos con la ayuda de la web y las nuevas tecnologías de la comunicación.para  facilitar y conducir a “los navegantes” en el descubrimiento de la gran propuesta que hace la Iglesia a través de la web. http://www.youtube.com/watch?v=nz-mdDGq8ys
El programa se sintoniza en la Señal Santa María, que va por el canal 424 de Cablevisión digital, de 20 a 21, y en el canal 20 y 21 de Telered los sábados a las 18.30, los domingos, a las 23, los lunes a las 22, los martes a las 11.30, los miércoles a las 19.30, los jueves a las 13 y 23.30 y los viernes a las 19.30.

En las redes sociales, puede seguirse en Twitter a @losnavegantesTV, o bien a través del canal de Youtube del Colegio Marín. Por correo, escribir a losnavegantes3.0@gmail.com
CORREO DE LECTORES
 

Hola buenas noches, quisiera saber si me podrían guiar, mi marido y yo somos catequistas en la Parroquia Santa María Reina, de Corrientes capital, y quiero saber cómo poder estudiar formación catequística para obtener así un título o diploma de catequista, y de qué manera podemos hacer los cursos de formación que ofrecen. Qué pasos debemos seguir, para realizarlos, desde ya muchas gracias

Nazarena Noemí Báez

 

Nazarena: podés comunicarte con la junta de catequesis de tu arzobispado. Esta es la dirección: http://www.arzcorrientes.com.ar/organismos_junta_catequesis.html

 

Hola: Mi nombre es Tomás y estoy trabajando en el Colegio de María (ciudad de Córdoba) y estoy como profesor de Ed. en la Fe. Quiero comenzar a formarme como catequista y no sé por dónde comenzar. Estoy viendo la dificultad de no tener herramientas como profesor de catequesis. Quisiera que me recomienden algún curso que se pueda hacer.
Desde ya muchas gracias.

Tomás Urrets

 
La dirección de la junta catequística de tu arquidiócesis es http://www.catequesis-cordoba.org.ar/. También podés encontrarla en Facebook: https://www.facebook.com/junta.catequesisdecordoba
 

Estimados amigos y compañeros:  Les estoy enviando esta invitación al Encuentro de Catequistas en Montevideo, el sábado 9 de agosto de este año; que organiza el Colegio Sagrada Familia de Montevideo, con motivo de sus 125 años.  Pueden ir catequistas de parroquia y escuela, docentes, scouts y todos los agentes que trabajen con niños y jóvenes.  También se pueden anotar  y ver info a través de mi página www.luis-benavides.com (y ver un poco mis andanzas) o en la página del colegio www.safa.edu.uy  

Les mando un abrazo grande y nos vemos pronto.

Luis M. Benavides

 
 
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