COMUNICANDONOS
Año 12 - Nº 154
Agosto 2014

 

PENSAR, ENTRE LA GENERALIZACIÓN Y LA RECETA

¿Qué es pensar la catequesis? Pensar no es generalizar: las generalizaciones son enemigas del pensamiento, porque no respetan la particularidad y la complejidad de cada fenómeno y lo simplifican en una sola sentencia. Cuando decimos “el problema de la catequesis actual es que la familia no se compromete” estamos imponiendo una fórmula que no atiende a complejidades como preguntarse ¿todas las familias? ¿de qué familias hablamos? ¿Cuál es la clase de compromiso que proponemos y cuál es el que ellas están dispuestas a asumir? Si elegimos este segundo camino, nos acercamos más a la realidad y a la revelación que ella nos propone.

 

Pensar la catequesis tampoco es juntar recetas. Vivimos una cultura del “tip” y de la lista de cosas que hay que hacer. De “las 10 actitudes para ser buenos catequistas” a “las siete cosas que todo evangelizador debe recordar.” Es una demanda muy repetida en encuentros, de los que se espera salir con una lista de cosas para hacer. Esto es una herramienta de trabajo y puede ser muy útil a la hora de determinar acciones. Pero tampoco es pensar.

 

Convocamos al III SENAC, fundamentalmente, para pensar juntos la catequesis. No vamos a reunirnos para lamentarnos ni para proponer listas de cosas que hacer. Vamos a intentar la comprensión de los fenómenos que la catequesis está viviendo. Introducirnos en nuestra cultura. Conocer algunas de las (parciales) respuestas que se están encontrando. Tender hilos y relaciones entre las experiencias y los conceptos. Transformar las miradas. A intentar, humildemente, pensar la catequesis. A los que quieran aportar su presencia -virtual, o cara a cara- los invitamos con fuerza.

 

Mariano Nicolás Donadío

comunicandonos@isca.org.ar

OCHO PREGUNTAS ACERCA DEL SENAC

¿QUÉ ES EL III SENAC?

El III Seminario Nacional de Catequesis  (SENAC) es un evento eclesial organizado por el ISCA (Instituto Superior de Catequesis Argentina) con el auspicio de la Conferencia Episcopal Argentina a través de su Junta Nacional de Catequesis.

 

¿DÓNDE Y CUÁNDO SE REALIZA?

Va a llevarse a cabo entre el sábado 16 y el lunes 18 de agosto de 2014 en la Casa San Ignacio de Loyola (San Miguel, provincia de Buenos Aires, Argentina). Para llegar podemos consultar en http://www.isca.org.ar/senac2014/como-llegar.php

 

¿QUÉ ES? ¿ES UN ENCUENTRO DE FORMACIÓN O UN ESPACIO DE ESTUDIOS?

Ante todo, es un seminario. La palabra seminario proviene del latín “seminarium”, que quiere decir “semillero”. En este sentido “seminario” es semillero de ideas, de realizaciones y de estudios en común. En el seminario se siembran ideas. Se trata de una siembra en  la que todos son sembradores y todos recogen frutos.  No es una simple “cátedra” en la que el expositor siembra y los destinatarios sólo pueden recoger lo sembrado por aquél; sin dar lugar a la creatividad, a la curiosidad, a las intuiciones, a las experiencias y a los saberes diversos que hemos ido guardando y atesorando en nuestra vida de catequistas. 

 

¿CUÁL ES EL OBJETIVO Y CUÁLES SON LAS METAS DEL III SENAC?

El SENAC se presenta como un espacio de reflexión y de diálogo eclesial alrededor de la catequesis.


Este objetivo reconoce distintas metas:

  • Ponderar la relación “Catequista - Catequesis - Kerigma a la luz de la Evangeli Gaudium.
  • Identificar nuevos paradigmas para el anuncio del Kerigma en el espacio urbano.
  • Recorrer la evolución histórica del concepto de “Catequesis.”
  • Indagar en la identidad del catequista y en su eclesialidad a partir de su ministerialidad.
  • Reflexionar acerca de la complementariedad de diversas perspectivas en la formación de catequistas: suscitar la fe y cuidar la fe; educar la fe del catequista y hacer del catequista un buen comunicador de la fe.
  • Analizar modelos pedagógicos adecuados para la formación de catequistas en los distintos niveles y ámbitos.
  • Hipotetizar acerca de los beneficios y alcances de una red de catequistas.

¿CUÁL ES EL EJE ORIENTADOR QUE VA A ORDENAR LA REFLEXIÓN DEL III SENAC?

El abordaje de la relación catequista - catequesis - kerigma a la luz de la Evangeli Gaudium


Esto significa que:

  • analizaremos los términos de dicha relación, ponderando su mutua incidencia;
  • reflexionaremos acerca del kerigma y de diversos modelos catequéticos;
  • consideraremos algunos aspectos de la identidad del catequista y su formación;
  • pensaremos líneas futuras para el trabajo y la investigación colaborativa de los catequistas y catequetas de nuestro país.

¿QUIÉNES SERÁN LOS EXPOSITORES?

Se ha buscado representantes de los ámbitos nacional, americano y europeo.


Por la mañana habrá cinco exposiciones. Jorge Scheinig hablará de  “El Kerigma urbano en clave de la Evangeli Gaudium.” Enrique García Ahumada, “Evolución histórica del concepto de catequesis hasta hoy.”


Por último, un panel internacional reunido en videoconferencia entre Ospino Hosffman (Boston), André Fossion (Bélgica) y José Luis Quijano (Argentina) debatirán sobre “La formación del catequista.”


Durante la tarde del sábado y el domingo habrá presentaciones simultáneas, agrupadas en dos bloques temáticos: “Acontecimientos de la catequesis” y “Formas de catequesis”. Se cuenta con la presencia en estos espacios de Mons. Luis Eichhorn, Andrés Boone, Fabián Esparafita, Luis María Benavides, Hugo Dalla Fontana y María Luisa Landgrebe.


En estos días llegará a las principales librerías religiosas la edición gratuita de la REVISTA DEL SENAC con artículos de estos expositores. También su edición en pdf para bajar, imprimir y compartir.

 

¿QUIÉNES PUEDEN TOMAR PARTE DE ESTE SEMINARIO?

No hay restricción alguna. Todo catequista puede venir a título personal, sin necesidad de representar ni a una diócesis ni a una región pastoral.

 

¿CÓMO PODEMOS PARTICIPAR DE ESTE ACONTECIMIENTO?

Hay muchas vías de participación, solo hay que elegir la propia:

LAS PARROQUIAS URBANAS Y EL DESAFÍO DE SER Y ESTAR EN LA CIUDAD

Pbro. Lic. Jorge Eduardo Scheinig

 

La renovación de la parroquia, va de la mano con la transformación misionera de la Iglesia

 

En consonancia con la voluntad de hacer una Iglesia fiel a su identidad que es la evangelización, debemos animarnos a profundizar los cambios hasta aquí realizados.

La exhortación Evangelii Gaudium es clara:

 

“Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo. Repito aquí para toda la Iglesia lo que muchas veces he dicho a los sacerdotes y laicos de Buenos Aires: prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos. Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida. Más que el temor a equivocarnos, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta y Jesús nos repite sin cansarse: «¡Dadles vosotros de comer!» (Mc 6,37)”. (EG 49)

 

Pero para ello, necesitamos sentirnos seguros no tanto en los cambios que podríamos llamar periféricos, ocasionales, situacionales, sino en una cierta opción fundamental, un cambio paradigmático y programático.

 

En este sentido, nuestro papa Francisco, nos ha dicho que la transformación está en torno a la misión:

 

“La Misión Continental se proyecta en dos dimensiones: programática y paradigmática. La misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares. Evidentemente aquí se da, como consecuencia, toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales. El "cambio de estructuras" (de caducas a nuevas) no es fruto de un estudio de organización de la planta funcional eclesiástica, de lo cual resultaría una reorganización estática, sino que es consecuencia de la dinámica de la misión. Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad. De aquí la importancia de la misión paradigmática”.

 

Si la misión es la opción fundamental, podríamos pensar que el piso pastoral alcanzado por las parroquias (gracias al impulso conciliar), es decir, ser una parroquia comunidad, nos facilita para dar un salto cualitativo de salida hacia la calle.

 

Pero cuidado, porque la misión que se nos propone hoy, no sólo es geográfica, sino también se trata de ir a habitar las periferias existenciales, habitar nuevos continentes antropológicos, y desde esas periferias ir hacia el centro, evitando todo intento de aplicar un modelo eclesial y pastoral de configuración, por el contrario, misión desde un modelo de animación, inspiración, irradiación y elevación.

 

La evangelización de la cultura sigue siendo uno de los grandes desafíos de este tiempo.

 

“Es imperiosa la necesidad de evangelizar las culturas para inculturar el Evangelio. En los países de tradición católica se tratará de acompañar, cuidar y fortalecer la riqueza que ya existe, y en los países de otras tradiciones religiosas o profundamente secularizados se tratará de procurar nuevos procesos de evangelización de la cultura, aunque supongan proyectos a muy largo plazo”. (EG 69)

 

Intuyo que el ejemplo de evangelización-misión latinoamericano y caribeño, con sus luces y sombras, tiene mucho para compartir y decir al mundo.

 

Entonces, el desafío es promover parroquias diferentes, cuya base común sea ser parroquia-comunidad pero con otras características más adecuadas a lo propiamente urbano.

 

En este diálogo vital con el mundo no cristiano, con lo distinto, con lo multicultural y con las personas desconocidas, que a su vez organizan su vida y su religiosidad tomando y recomponiendo sus creencias desde muchas voces y mensajes, desde diferentes propuestas, símbolos y rituales, debemos preguntarnos: ¿cómo colabora hoy la parroquia para ayudar a organizar el sistema de creencias de sus bautizados? ¿Cómo lo hace con aquellos que están buscando? Y ¿Cómo con los indiferentes y de todos?

 

En la época anterior, más al modo rural, la fe y las creencias nos eran dadas, las heredábamos, con el consiguiente universo verbal, simbólico y ritual, incluso se nos daban también las instituciones que aseguraban la fe cristiana, fundamentalmente el matrimonio y el estado cristiano.

 

Es muy posible, que en ese marco cultural las creencias se organizaban de manera preferentemente institucional, es decir, más desde lo eclesiástico, de la organización con sus normativas y leyes, alcanzando una configuración de la fe muy determinante.

 

Muy distinto sería otro modelo, donde el eje central y ordenador de es necesaria organización de las creencias, se jugara ya no en y/o desde lo eclesiástico,  sino en la tríada reino-mundo-Iglesia, es decir, en un proceso de inculturación desde la misión, el discernimiento y el diálogo. Aquí sería más importante la atención de la vida teologal que el cumplimiento de las normas.

 

La Iglesia que está presente en el mundo como sacramento de salvación, con y desde su riqueza simbólica, tiene mucho que aportar y para esto, será necesario, una nueva metodología pastoral que logre insertarse adecuadamente en las nuevas dinámicas culturales. Personalmente, propongo pasar del Ver-Juzga-Actuar, al Contemplar-Dialogar-Discernir-Proponer.

 

De todas formas, debemos reconocer que hoy  son muchos los actores que intervienen en el campo de la formación y organización de las creencias de las personas que habitamos la ciudad. La Iglesia católica y su propuesta de fe es una más y la ciudad cuenta con otra tipo de propuestas que muchas veces suelen habitar las periferias existenciales y orientarlas con más facilidad que nosotros.


El desafío entraña un esfuerzo delicado. Esfuerzo que requiere del permanente discernimiento pastoral, porque se trata de pensar cómo ayudamos hoy, en medio de la multiculturalidad, a hacer “nacer la fe”   y cómo acompañamos su crecimiento. Esto es lo central y desde allí estamos como obligados a revisar y transformar todas nuestras estructuras y la misma organización pastoral de la parroquia.

 

En la cultura cristina que llamamos cristiandad, la misma dinámica cultural se encargada de evangelizar los núcleos profundos, los imaginarios, y esto se daba por un proceso natural de transmisión de valores y de la fe . Cuando se rompió este “contrato cultural-social”, cuando se desarmó por múltiples razones la cultura cristiana como “monocultura”, o “macrocultura” y se dejó de hacer naturalmente una “catequesis social”, es decir, casi como por ósmosis, ya no estamos en condiciones de acompañar lo que todavía no nació, no se puede dar por supuesto lo que puede ser que no esté. Por lo tanto, se debe realizar un fino trabajo generativo, que procure y facilite todos los medios necesarios para hacer nacer la vida de la fe y los valores evangélicos.

 

Tarea delicada, porque anteriormente la evangelización se hacía en clave de configuración y ahora debemos hacerlo en clave de inspiración, iluminación, animación y elevación.

En cuanto a los medios y estrategias para esta evangelización, entiendo que nos están siendo dados por la misma dinámica simbólica de la ciudad: los nuevos relatos, la narrativa, los ritos, los mitos urbanos.

 

Por otra parte, nos hallamos urgidos a proponer nuevos caminos de personalización-comunitaria, en los que, con toda libertad para la misión pero desde un actuar pastoral de nuestra parte sano, delicado y exquisito, obremos de manera máximamente respetuosa sobre las creencias de las personas de la urbe. Se trata de estar evangélicamente presentes en la recomposición de las creencias que cada persona va haciendo en el propio camino de la vida.

Lo novedoso, desafiante y lo que a mi gusto nos exige mayor cúmulo de experiencias, ensayos pastorales concretos, junto a profundas y sencillas reflexiones, es que esta pastoral hay que hacerla en la calle y no en el templo, es decir, que nuestras fuerzas deben estar más dirigidas a estar presentes, evangelizando las creencias y los imaginarios, pero en la misma calle. Ir hacia allí, evitando caer en la tentación de “traer”, ilusionados que lo hacemos para realizar  ese delicado trabajo en un medio menos hostil como podría ser la comunidad parroquial, pero posiblemente menos fecundo, por ser en algún sentido artificial. El traer pude ser el resultado de la comodidad y de resabios de cristiandad.

 

Esto no va contra la necesaria pertenencia eclesial. Es la misma Iglesia, parroquia-comunidad la encargada de provocar y asegurar tanto el interés, la curiosidad, la atracción y el seguimiento-discipulado del Señor Jesús, como el crecimiento y la maduración, pero ahora en estado de misión, es decir, en la calle, en el mundo.

 

Aquí se juega nuestro liderazgo religioso y no sólo el liderazgo eclesial del que tenemos mucho habitualidad, porque lo ejercimos durante siglos en el mundo cristiano, en el que fue natural organizar la fe del pueblo y la institucionalidad de la religión.

 

Qué significa ser un líder religioso en la calle, es un camino que tenemos que aprender a transitar.


Claro está, que no cualquier parroquia por más que haya alcanzado muy buenos niveles de comunidad, estará capacitada para este desafío pastoral, será preciso  que continúe en un profundo camino de renovación y transformación. Cuenta con un piso no menor, pero necesita reubicarse en las nuevas dinámicas vitales de la ciudad.

 

El Papa Francisco nos da una pista clave para tener en cuenta:

 

“La Misión Continental, sea programática, sea paradigmática, exige generar la conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a todos los bautizados y hombres de buena voluntad. El discípulo de Cristo no es una persona aislada en una espiritualidad intimista, sino una persona en comunidad, para darse a los demás. Misión Continental, por tanto, implica pertenencia eclesial.

 

Un planteo como éste, que comienza por el discipulado misionero e implica comprender la identidad del cristiano como pertenencia eclesial, pide que nos explicitemos cuáles son los desafíos vigentes de la misionariedad discipular. Señalaré solamente dos: la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual”.

 

Necesitamos que las parroquias de las ciudades asuman su rol significativo y colaboren con una nueva misión que ayude a hacer nacer la fe y la sostenga, proponiéndola con nuevos lenguajes y símbolos, para acompañar las maneras que tienen hoy las personas de organizar su mundo vital y religioso.


Se trata de seguir en el cauce abierto de la conversión pastoral, que es conversión personal, comunitaria e institucional.

 

El encuentro  de Pastoral Urbana Regional en San Miguel, provincia de Buenos Aires, del 27 al 29 de agosto del 2013, cuyo tema fue: Las Parroquias Urbanas, Aportes para una reflexión pastoral de las parroquias urbanas, nos ha dejado un material muy importante para reflexiones posteriores.

 

Solo destaco sus propuestas:

 

• Creemos que las parroquias urbanas están llamadas a promover un nuevo estilo de comunidad que caracterizamos como: “Comunidad de comunidades, misericordiosas y misioneras”.
• Hemos visto y oído el enorme y positivo significado que para muchos de nuestros barrios tiene el que la parroquia sea “comunidad de comunidades”. Sigue siendo una expresión inspiradora de nuevas estructuras parroquiales y pastorales más descentralizadas, que generan fraternidad, comunión y participación, que promueven la ministerialidad de todos los bautizados, la complementación de diversidad de carismas y realidades y la corresponsabilidad pastoral.
• Tenemos la responsabilidad de ser testigos de la comunión en el barrio y la ciudad. Es necesario recuperar una dimensión simbólica de la parroquia como expresión de comunión y fraternidad entre los diferentes, convirtiéndose así en un servicio para la interculturalidad y el diálogo social.
• Por eso debemos hacer importantes esfuerzos para evangelizar también los imaginarios eclesiales y pasar de un tipo de parroquia asociada sólo al templo, al culto, la catequesis, a Cáritas o actividades aisladas, hacia otro que refleje una comunidad de hermanos. La comunidad tiene el desafío de romper los muros del individualismo que separa, aísla o encierra y ayudar a celebrar la fe y la vida con contenidos y pedagogías integrales e integradoras. Un estilo de parroquia que ayude a crear vínculos y generar encuentro. Entendemos que hace falta insistir en tres niveles de fraternidad: entre los sacerdotes, entre los laicos, y mucho entre sacerdotes y laicos.
• Esto nos exige ser creativos a la hora de pensar a las parroquias urbanas no como autosuficientes y apartadas unas de otras, sino en comunión de comunidades parroquiales, que en sí mismas son una “comunidad de comunidades”. Hemos valorado el modelo de las CEBs y el camino de transformación que hicieron a lo largo de estas dos últimas décadas.
• Hace falta aprender un sentido de “comunidad de comunidades” que asuma el desafío de trabajar de manera interparroquial y, en el caso de nuestra región eclesiástica, de manera interdiocesana. Pensamos que los decanatos y las vicarías zonales pueden ser muy buenos espacios iniciales para la comunión y participación en el trabajo pastoral corresponsable entre los sacerdotes y junto a los laicos. En este sentido, consideramos oportuno dar pasos seguros hacia una “inter-pastoralidad” entre las parroquias, esto es, hacia una mayor comunión y participación también de la diversidad de propuestas pastorales que son verdaderamente evangelizadoras de la vida urbana.
• Descubrimos que las parroquias están invitadas, además, a ser comunidades misericordiosas. “Misericordiosas” es la palabra que nos ayuda a marcar el rumbo de la profunda conversión personal, comunitaria e institucional a la que Dios nos invita en este tiempo.
• Misericordia significa: respeto por el otro tal cual está en su realidad, acogida de todos, cercanía con los más pobres, ternura con los pecadores. Es salir, escuchar, tocar, dialogar, sentir con el otro. Es correr el riesgo de ser Iglesia accidentada. Es abrir el corazón a la diversidad que se transforma en riqueza.
• Misericordia es encarnar el Amor de Dios, encarnar al Padre que se hace Madre llena de ternura. Es acercarnos respetuosamente y con delicadeza al dolor de nuestro pueblo, que sufre y tiene heridas profundas. Es bendecir mirando a los ojos y asumir como propias la vida y las situaciones del otro.
• La opción preferencial por los pobres y la riqueza de la religiosidad popular, o como la llama Aparecida: mística popular , nos anima a crecer en máxima delicadeza y ternura para saber ponernos en la misma dirección en la que “sopla” el Espíritu del Señor y en sintonía con aquello que Él mismo realiza en medio de su pueblo. La pastoral urbana debe procurar siempre beber en esos pozos de gracia: los pobres y su religiosidad.
• Una Iglesia que se despoja de una estructura sobrecargada y rígida para pasar a otra más dinámica, de mayor vida, menos burocrática, más facilitadora del encuentro.
• Por último, coincidimos que las parroquias deben ser más salidoras, más misioneras. Nos queda aún reflexionar más, qué entendemos hoy por misión urbana y cómo debemos hacerla.
• A modo de síntesis: intuimos que se trata de estar más en las calles de la ciudad, caminando y acompañando a nuestro pueblo, presentando el Kerigma al modo urbano, es decir, un primer anuncio que sepa dialogar con la enorme cantidad de propuestas de sentido que la ciudad ofrece, pero que sepa también despertar la curiosidad, el interés y la adhesión a Jesús. 
• La misión la hace el Espíritu del Señor que ya evangeliza a la ciudad de diversos modos y que siembra, por todos lados y situaciones, las semillas del Verbo. Por eso, un primer paso es poner a la parroquia en sintonía con el Espíritu de Dios y descubrir con Él dónde y cómo debemos misionar la ciudad.
• La experiencia de salir a contemplar la vida de la ciudad, de encontrarnos y dialogar, de bendecir, nos ayuda a percibir que Dios vive en la ciudad, en medio de las alegrías y los dolores de nuestro pueblo y que al misionar somos también misionados. Nosotros llevamos la Buena Noticia de Jesús a la ciudad, pero nuestros hermanos que allí viven, nos bendicen al recibirnos con un corazón abierto y agradecido por haber salido y estar a donde están ellos, en la situación existencial personal, familiar y grupal en la que viven.
• María estuvo misteriosamente presente como sabe hacerlo: enseñándonos a ser Iglesia a la espera del Espíritu que renueva todas las cosas. Con ella queremos caminar junto a nuestro pueblo sencillo y creyente, que lucha y ama. Con ella deseamos ser testigos de su Hijo Jesús y de su Evangelio que es Buena Noticia de salvación para todos.


Son propuestas muy animadoras para la creatividad. Se me ocurre interesante hacer ensayos pastorales de lo que podríamos llamar “espacios callejeros”, “ermitas callejeras”.

 

Lugares significativos de la urbe, “territorios humanos”, de alto tránsito, en los que podamos interactuar no solo con algunas imágenes, sino y fundamentalmente con una presencia permanente de personas que sepan “estar” con los que transitan la ciudad.

 

Animar y formar a las personas de nuestras parroquias, no sólo a los agentes pastorales, sino al Pueblo santo y fiel de Dios, para que en la calle puedan intercambiar experiencias vitales procurando hacer vivo “el kerigma urbano”,  aprendiendo a habitar como hermanos y discípulos-misioneros las periferias existenciales de las personas que viven en nuestra ciudad.

 

Al cabo de unos cuantos años, cristianos callejeros, discípulos-misioneros, más habituados a hacer nacer la fe, a relacionarnos con los desconocidos y diferentes, habremos aprendido lo que significa ser líderes religiosos y eclesiales, desarrollando nuevos saberes y capacidades pastorales.

 

Esos cristianos, con otro estilo de experiencia pastoral y fundamentalmente, con una nueva forma religiosa, serán los encargados de impulsar los nuevos modos y las nuevas estructuras parroquiales.

NOTICIAS
BIENAVENTURADOS LOS POBRES

BIENAVENTURADOS LOS POBRES

El 5 de agosto de 2014 vivió su Pascua el Padre Armando Adolfo Yacuzzi de la diócesis de     Reconquista. Nació el 31 de marzo de 1934 en Villa Ocampo, Prov. de Santa Fe y dijo su “sí” al llamado sacerdotal el 14 de diciembre de 1958.

Fue Asesor de la Junta Diocesana de Catequesis, Párroco del Sagrado Corazón de Jesús de Villa Ana; miembro del Consejo Diocesano de Pastoral, del Consejo Presbiteral y del Consejo Diocesano de Consultores; Secretario Canciller de la Curia Diocesana; Capellán del Hospital Central de Reconquista; Asesor de la Curia Eclesiástica, del Equipo Diocesano de Catequesis Especial y de la Asociación de Hombres de la Acción Católica. Sus aportes a la catequesis alcanzaron notoriedad nacional e internacional, especialmente a través de sus textos de catequesis familiar y su participación en la segunda semana latinoamericana de catequesis.

Por sobre todo esto, fue un sacerdote pobre entre los pobres. Su austeridad y su testimonio de vida sencilla y dedicada a quienes sufren dieron cuenta de ello. Fue catequista porque comprendió que, en el anuncio, se realiza un verdadero acto de caridad al prójimo. Con su vida enseñó que dar a conocer a Jesús ayuda a encontrar el sentido y la alegría de la vida en la certeza del amor de Dios.

En este mundo conoció la felicidad de la entrega y ahora, en el cielo, vive las bienaventuranzas radicalmente como don que Dios hace a sus hijos, a quienes llama a  gozar la felicidad para siempre. No vivimos su partida como una pérdida, sino con la seguridad de que, por la comunión de los santos, el Padre Armando ahora intercede por su querida Iglesia de Reconquista, por toda la Iglesia y por sus compañeros catequistas.

Compartimos durante años el equipo nacional de catequesis de adultos (ENCA) de la antigua Junta Central de Catequesis con varios de los grandes de la catequesis en la Argentina, la querida Hna. Magda Ayerza ya celebrando el encuentro catequístico con Armando en la casa del Padre, la Hna. Angelita Biancardi, El Padre marciano Alba, El Padre José Lazzaletta, Mary Cravero, la histórica secretaria de los ENCA, Susana Parareda y otros de la misma talla.
Aquí mi agradecimiento al quien nos marcó causes en la catequesis.
Pbro. José Luis (cote) Quijano
Rector del isca.

 

También envió este la Hna. Angelita Biancardi
                                     
                                                                "Sabemos que cuando se manifieste,
                                                                 seremos semejantes a El, porque  lo
                                                                 veremos tal cual es". 1 Jn 3, 1-2
 
No es casual que celebremos hoy el misterio de la Transfiguración. El querido P. Armando ya vivió su PASCUA final. Su encuentro con el Padre en el abrazo lleno de LUZ.
¡Cuánto tenemos para agradecerle! Cuánto le debe la catequesis del País y. especialmente, la Catequesis Familiar.
Una vida silenciosa. pobre y profunda; sin ruidos ni apariencias ... Sabia y fecunda. Testigo de la radicalidad evangélica. Se jugó siempre por el Reino. Apasionado por la Nueva Evangelización, Por una catequesis nueva "En su ardor, en sus métodos y en su expresión".
La familia y su evangelización a través de la Catequesis Familiar, fue la "Niña de sus ojos". Su presencia operante, su testimonio y valiosas publicaciones, nos acompañaron por años. En cuántos Encuentros Nacionales, Regionales y Locales aportó su reflexión honda, profunda y sabia “pensando la catequesis”. El camino recorrido juntos, fue un gran regalo de Dios. Pastor y amigo, presencia VIVA de Jesús.
¡Cuánto nos duele su partida!  Fue silenciosa como su vida … Evocaremos siempre con nostalgia la calidez de su presencia.
Hombre de Dios y fiel hijo de la Iglesia, soñada por Pablo VI (hoy aniversario de su partida) y el Papa Francisco, a la luz del Concilio.
Ya tenemos otro hermano querido intercediendo junto al Padre. La eternidad se nos va volviendo “familiar”.
Agradecemos su vida unidos en oración. La LUZ de la Transfiguración nos llene el corazón de Esperanza.
Gracias querido padre Armando!!!

NUEVA PUBLICACIÓN DEL ISCA


ASOCIACIÓN ITALIANA DE CATEQUISTAS

ASOCIACIÓN ITALIANA DE CATEQUISTAS
Care amiche e cari amici,
sono qui a chiedervi di segnalare al più presto la vostra partecipazione al nostro convegno AICa del 11-13 settembre del 2014, secondo il programma che vi rinvio. Si tratta di un convegno importante perché, a 17 anni della nascita dell’AICa, mette a fuoco il senso storico, attuale e prospettico della nostra associazione. I relatori, che già fin da ora ringrazio, stanno già lavorando per noi e stanno producendo degli ottimi contributi per la nostra corale riflessione e per il nostro impegno per le Chiese di Italia e per la catechetica in generale.

A chiarimento del programma allegato, preciso che nella mattina del venerdì 12 settembre, quando sarà presentato il “nuovo” Statuto si chiederà all’assemblea di pronunziarsi per la opportunità o meno che ci si costituisca in Associazione giuridicamente riconosciuta. Alla fine di questa discussione-decisione e impiegando anche il tempo già previsto per il pomeriggio (ore 18-19.30), si discuterà se è il caso o meno che l’Associazione si “apra” (mi si conceda l’uso di questo verbo assolutamente generico e volutamente inteso come neutro) ai pastoralisti e agli insegnanti di religione, secondo alcune proposte che sono state presentate alla Direzione in questi ultimi mesi.
Come vedete, c’è molta carne al fuoco e molta voglia di fare.
Vi aspetto.

Cordialmente.

d. Carmelo Torcivia, a nome di tutta la Direzione nazionale.

Junta nacional de Catequesis

ENADIR
En el  Enadir se presentarán los “Ecos del III Congreso Catequístico Nacional” - Junta nacional de Catequesis. Comisión Episcopal de catequesis - Conferencia Episcopal Argentina

 

El Equipo de catequesis Especial de la Junta Nacional de Catequesis nos invita: QUERIDOS DELEGADOS, DIRECTORES Y CATEQUISTAS. El equipo de Catequesis especial quiere invitarlos a las jornadas de la catequesis especial, que esta abierta para todos los catequistas. Queremos solicitarles a Uds. compartan esta invitación en sus diócesis y con los catequistas todos. Gracias.
Mary Marchinu
mary_manchinu@hotmail.com

CORREO DE LECTORES
 

Buenos días y bendecido sea el Señor. ¿Dónde me inscribo para las jornadas de agosto? ¿Cuáles son los costos?

 

Podés pedir información y anotarte escribiendo a Andrea Zannol a senac@isca.org.ar , sino al correo personal del rector del ISCA, presbítero José Luis Quijano rector@isca.org.ar . También al teléfono (5411) 4512-3868, de 9 a 12.30 y de 14.30 a 18.30 o por correo electrónico secretaria@isca.org.ar  (Ana María Cincunegui).
También tenés el sitio web del SENAC: http://www.isca.org.ar/senac2014/

 
 
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