Año 13 - Nº 162
Octubre 2015
El ISCA en el ENADIR 2015
En la convocatoria al ENADIR nos compartía el P Fabián Esparafita y todo el equipo de la JNC: «Aún resuena en nuestros corazones los ECOS de nuestro IIICCN celebrados y compartidos en el ENEC 2015. Inspirados por aquellas reflexiones y las palabras del Papa Francisco, seguimos insistiendo con serena y fervorosa convicción: ¡Anunciamos una gran alegría!» Con el entusiasmo de la propuesta nos dispusimos a compartir con los hermanos.

Una vez más el encuentro fraterno de hermanos catequistas se hizo realidad en la Ciudad de Córdoba donde más de cien personas llegadas de los cuatro puntos cardinales se reunieron durante tres días ,convocadas por la Junta Nacional de Catequesis,  para trabajar en comunidad sin distinción de cargos o estados.

La “Docta” vió transitar de la Casa de la Junta de la Arquidiócesis de Córdoba, sede del Encuentro, al  Seminario  lugar de reunión para desayunos, almuerzos y cenas, y de ahí a los alojamientos, a obispos y sacerdotes, laicos y consagrados, algunos muy  jóvenes y nuevitos en esto de representar a sus lugares  de misión y a otros veteranos caminadores por la catequesis de Argentina. Todos aprovechando al máximo el intercambio de experiencias y conocimientos.

Tres obispos de Comisión Episcopal de Catequesis trabajaron codo a codo con los asistentes  haciéndose cercanos y abiertos  al diálogo y la enseñanza.

El lema elegido para esta ocasión ha sido el mismo del ENEC, “Anunciamos una gran alegría” ya que es el marco y el talante principal del tema y los temas que se abordaron… Con los participantes  se profundizó el tema de la misión y la responsabilidad al frente de las juntas por eso nos decían: «Anunciamos una gran alegría en el desafío de acompañar a los catequistas de nuestra diócesis y de nuestras diócesis (como JNC), anunciamos una gran alegría al promover una presencia activa y personal en las distintas instancias de reflexión y participación (ya diocesana, ya regional, ya nacional o incluso internacional); anunciamos una gran alegríaal procurar la formación de los catequistas y de muchos otros agentes de pastoral; anunciamos una gran alegría al promover un trabajo en comunión orgánica que vincule a nuestros catequistas con las diferentes áreas pastorales de nuestras comunidades y a su vez con diversos agentes… Y aunque lo hacemos movidos por la “gran alegría” que suscita en nosotros Aquel que nos envía, muchas veces saboreamos en el corazón cierta perplejidad y hasta amargura frente al resultado de la tarea organizada y realizada…»

El Padre Alejandro Puiggari, nuevo rector del ISCA, tuvo a su cargo la charla principal que motivó el trabajo de los asistentes planificado por el Director P Fabián Esparafita y su equipo. Se compartió en grupo sobre la animación, la formación y la articulación poniendo en común lo observado en las distintas realidades.

El segundo día se retomaron esas tres notas: animación, formación y articulación en un panel en el cual Ángela (Pocha) Alberti de Martinelli (Bs.As.),  Silvina Grimaldi (Río Cuarto) y el  P. Juan Nota (Comodoro Rivadavia) nos ayudaron a profundizar el tema.

Por la tarde hicimos memoria agradecida de las fecundas jornadas de ENEC y se consultó a los directores sobre la realización del encuentro en el 2016. El P. Fabián Esparafita compartió con la asamblea una presentación sobre las tareas que se van realizando en orden a la redacción de un Catecismo Básico para la Argentina y se hizo la consulta sobre la conveniencia o no de pensar en un Directorio Catequístico General propio de nuestro país. Hubo una presentación hecha por el P. Fabián muy clara y completa sobre la realidad de la catequesis en nuestro país que sirvió de marco a la presentación de su informe. Ambos temas fueron motivo del trabajo compartido por regiones. Todos los días se presentaban los frutos del encuentro en la Eucaristía.

El fogón clásico del sábado fue interrumpido por una lluvia intensa que no pudo apagar las risas y la fraternidad de la fiesta.

El ISCA también tuvo un espacio donde hizo la presentación de la nueva gestión que sigue  “pensando la catequesis” como las anteriores marcaron el camino, pero con sus propias metas  y acciones, que compartió con todos los presentes. Recogiendo las sugerencias y pedidos de Directores diocesanos y sobre todo profundizando los lazos  con tantos catequistas que reconocen haberse formado en alguna instancia  del ISCA y ahora ocupan cargos de responsabilidad en la pastoral catequística de sus diócesis.

También  hizo su exposición la Pastoral Bíblica, y se informó sobre el Congreso Eucarístico Nacional.

Tres días muy intensos de labor mancomunada de quienes trabajan en las áreas de la Comisión de la CEA. Tres días para comprobar que cuando dos o más se juntan en nombre de ÉL se producen muy buenas cosas.

Silvia Cavadini
La espiritualidad catequística: cómo ahondar la espiritualidad del ungido.
El Espíritu esta sobre mi porque me ha consagrado por la unción… (Lc 4,18) La cita nos remite al episodio bíblico en el que Jesús vuelve a Nazareth, la aldea donde se crió y lee en la Sinagoga solemnemente el texto de Isaías: «El Espíritu del Señor DIOS está sobre mí, porque me ha ungido el SEÑOR para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros» (Is 6,1)

Es un texto que el Cardenal Bergoglio retomaba cada año en el contexto de la Misa Crismal, para invitarnos a los sacerdotes a renovar la acción del Espíritu en nuestro ministerio.

Ayudados por sus palabras pienso que nos vendrá bien también a nosotros CATEQUISTAS  volver al día en que fuimos ungidos, crismados por el sacramento de la CONFIRMACION, para encontrar en él la fuerza, la alegría y la creatividad para seguir acompañando la fe de nuestro pueblo; especialmente de los niños, jóvenes y adultos que en diversos espacios catequísticos están experimentando la alegría de caminar tras las huellas de Jesús.

“El Espíritu del Señor está sobre mí...” (Lc. 4; 18). La acción del Espíritu de “estar sobre” el Ungido, de posarse sobre él como se posa una paloma, nos habla de fortaleza, de confirmación.

“El espíritu del Señor está sobre mí...” Es propio del Espíritu confirmar a los Apóstoles y –a la vez– movilizarlos enviándolos en misión. El Espíritu es soplo y viento que pone en movimiento a la Iglesia, la saca de sus miedos y encerramientos, la lleva donde quiere. El Espíritu pone en movimiento el corazón, las manos y los pies de la Iglesia... posándose sobre su cabeza, con la mansedumbre de la paloma y la claridad lúcida de la llama. El espíritu impulsa a la Iglesia con un dinamismo prodigioso al mismo tiempo que la confirma, afianzándola como una roca. Ambas cosas –ímpetu y firmeza– son inseparables. Sin los arrebatos del Espíritu la solidez de la Iglesia se vuelve esclerosis. Sin la firmeza del Espíritu la movilidad de la Iglesia se vuelve veleidosa. Y esa síntesis misteriosa de solidez y dinamismo sólo se mantiene sin contradicciones ni extremismos en un corazón que no le teme a la ternura.(Card. Bergoglio, Misa Crismal, 9 de abril de 1998)

Pero otra característica, no menos importante de la Confirmación es la alegría. “Dios, tu Dios, te ungió con óleo de júbilo" (Hb 1:9)

Nota fundamental de nuestro hacer y ser catequístico, más en estos tiempos que corren… Donde por un lado constamos un mundo enfermo de tristeza y de soledad, y por otro el llamado del Papa a que nuestra evangelización sea capaz de contagiar la alegría del Evangelio.

Esta Alegría que será jubilar desde el 8 de diciembre, ya que como Iglesia celebraremos un año centrado en la Misericordia del Padre, llamado a transformar nuestros corazones  y renovar nuestros vínculos sociales.

El Señor viene para anunciarnos un Año de Gracia, un Año Santo, un Año Jubilar. Si bien en sus raíces se refiere a un instrumento musical, "Jubilatio" es la palabra que usa la lengua latina para describir los "gritos de alegría de los campesinos", la alegría de los trabajadores humildes, de los pequeños. "Jubilare" es "alborotar y gritar de alegría como la gente sencilla y los pobres cuando cantan. Lanzar gritos de alabanza a Dios". Es lo que nos describe Isaías en la primera lectura: el Señor prometido que vendrá a vendar los corazones desgarrados y a cambiar el abatimiento de los humildes en "cánticos" de júbilo.

En las categorías del evangelio podemos afirmar sin temor que un corazón ungido es el que es capaz de saltar de júbilo al contemplar, por ejemplo, cómo sus catequistas dan clase a los más pequeños o sus jóvenes salen de noche a atender a quienes no tienen hogar. Un corazón ungido  conserva la capacidad de saltar de alegría ante el hijo pródigo que vuelve, a quien estuvo esperando pacientemente en el confesionario. Un corazón está lleno del Espíritu si es capaz de dejar que se le vaya encendiendo la alegría con la palabra del Jesús escondido que se nos hace compañero de camino, como les pasó a los de Emaús. No nos olvidemos: La alegría del Señor es nuestra fortaleza y nos protege contra todo espíritu de queja que es señal de falta de esperanza, y contra toda impaciencia, más propia de funcionarios que de corazones crismados para el servicio del Reino. (Card. Bergoglio, Misa Crismal 2000)
Creo que a todos nos hará bien retomar la gracia recibida en el Sacramento de la Confirmación.

Fortaleza y alegría son gracias para pedir en este tiempo de Octubre en que desde Roma están “discerniendo comunitariamente” en el Sínodo de la Familia.

Mientras rezamos por los padres Sinodales, seguimos pidiendo a la Virgen Madre - que como nadie experimentó al Espíritu posarse sobre ella- que nos enseñe el arte de cantar el Magníficat en el servicio humilde y en el encuentro fraternal cotidianos.

Pbro. Alejandro José Puiggari
El Papa nos llama a salir de nuestra zona de confort
Nosotros hemos recibido como herencia de nuestros padres el mundo, pero también recordemos que lo hemos recibido como un préstamo de nuestros hijos y de las generaciones futuras a las cuales lo tenemos que devolver. Y mejorado", dijo el Papa en su reciente visita a Ecuador.

En "Laudato Si'", su última encíclica, Francisco nos ha llamado a un cambio profundo, una transformación personal y comunitaria que nos liga nada más y nada menos que con nuestra esencia. En el ser individual y el ser comunitario señala la profunda relación que existe con nuestra Tierra, en un concierto recíproco que exige corrernos de siglos de vínculo de dominio despótico para entender que la interdependencia y la integralidad son el horizonte de nuestra relación en la búsqueda del bien común.

Si bien la descripción es contundente y señala lo dramático de la degradación ecológica y social de nuestra realidad, no hace más que llamarnos a actuar para poder lograr una comunión adecuada con nosotros mismos, con las otras personas, la comunidad y la naturaleza, desde un abordaje conjunto, interdisciplinario e integral. La economía y la tecnología no pueden per se ser los mantras de nuestra evolución como familia humana, sino que requieren articularse, teniendo en cuenta los aspectos de autodestrucción social y ambiental a revertir. Deviene imprescindible la necesidad de integración de estas disciplinas con la política y la institucionalidad en sus distintos planos, global, nacional y local, dado que si no existe un cambio en lo humano es muy difícil que podamos encontrar meras soluciones técnicas o económicas a un problema más profundo y complejo.

Se rescata el valor intrínseco del ser humano, en pos de superar la cultura del descarte, del consumismo, considerando la necesidad de imitar la interdependencia de la naturaleza, superando el "úselo y tírelo" por una perspectiva circular.

El mensaje es de alerta y esperanza, porque también reconoce que se han dado pasos de envergadura por parte de la sociedad civil y el movimiento ecológico mundial, puntuales, aún no de suficiente escala, pero que nos demuestran que en nuestros distintos ámbitos podemos transformar la realidad.

La encíclica contiene una hoja de ruta con distintos planos de acción. Por un lado, la globalidad y la política internacional, por otro lado, la política nacional y local y la participación en los procesos de toma de decisión, la articulación entre la política y la economía, las religiones en diálogo con la ciencia, y la educación y la espiritualidad ecológica.

No podemos dejar de remarcar la importancia de la respuesta ciudadana a los conflictos socioambientales, situación que ha repercutido y es caja de resonancia de un mayor involucramiento para lograr el efectivo reconocimiento del derecho al ambiente y la sustentabilidad. Las demandas no sólo enfatizan el rol de las comunidades y los pueblos, sino que también otorgan mayor visibilidad a los problemas que las afectan, y en algunos casos, con el eco de la Justicia, las autoridades legislativas o ejecutivas, han pasado a formar parte de la agenda pública.

También son importantes los aportes desde el sector académico en materias clave para una visión integral de la ecología y la sustentabilidad, tal es el caso del triple impacto positivo, ambiental, social y económico. La profundización de conocimientos para su consideración en políticas privadas y públicas, como el de responsabilidad extendida del productor o de la cuna a la cuna y del ciclo de vida de los productos, representa la búsqueda de una visión integral de la economía. Una economía que no esté ligada a la rentabilidad a cualquier costo, sino que tenga en cuenta la forma en que diseñan, producen y generan impacto la empresa y sus proveedores, con la finalidad de priorizar los impactos positivos a nivel social y ambiental.
En el marco global, es importante valorar y profundizar la participación en tres procesos que se están llevando a cabo: la construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el ámbito de las Naciones Unidas, el financiamiento del desarrollo y la discusión climática que coronará el año en París. Como antesala de la encíclica, convocados por la Academia de Ciencias Pontificias en abril de este año, líderes de diversas religiones y especialistas propusieron medidas concretas y específicas por el clima y el bien común, incluyendo la movilización de fondos y atención a las personas más pobres del mundo, para poder prepararlas para enfrentar los desafíos de los inevitables cambios climáticos y ecosistémicos.

El mensaje de Francisco no puede ser más oportuno para alentarnos a continuar trabajando por un presente y un futuro mejores.

María Eugenia Di Paola para La Nación miércoles 22 de julio de 2015 Coordinadora de Sustentabilid
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