{"id":1952,"date":"2022-01-22T13:38:54","date_gmt":"2022-01-22T16:38:54","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=1952"},"modified":"2022-01-22T13:38:59","modified_gmt":"2022-01-22T16:38:59","slug":"la-palabra-del-encuentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/la-palabra-del-encuentro\/","title":{"rendered":"La Palabra del encuentro"},"content":{"rendered":"\n<p>Estimados amigos: En el documento del I SENAC, en su N\u00ba 30 dijimos:\u2026 &#8216;En la Catequesis Misionera, Dios sale al encuentro del hombre en su situaci\u00f3n y busca acompa\u00f1arlo en el camino de la vida, para que \u00e9l pueda encontrarse con el Dios de la Vida, que da sentido a la existencia y que quiere llegar a todos, privilegiando a los que est\u00e1n alejados\u2026 Si la propuesta del Evangelio llega al coraz\u00f3n, la persona est\u00e1 en condiciones de dar su respuesta de fe. Es aqu\u00ed donde se produce la verdadera transformaci\u00f3n, este es el lugar de la conversi\u00f3n.&#8217; En este a\u00f1o volvemos a reunirnos en San Antonio de Arredondo para seguir transitando este camino de transformaci\u00f3n que, por un lado, se refiere a nuestra propia conversi\u00f3n y, por otro, a esa conversi\u00f3n pastoral que tan en claro nos ha dejado el Documento de Aparecida, conversi\u00f3n pastoral en la que se halla implicada tambi\u00e9n la catequesis. Entre las conversiones que hoy ha de realizar el ministerio catequ\u00edstico se\u00f1alamos, durante el I SENAC, su acentuaci\u00f3n misionera: una catequesis que rompe la indiferencia con la fuerza y la atrayente novedad del Evangelio. Hoy, con ocasi\u00f3n del II SENAC, nos centramos en la Palabra de Dios. No puede haber catequesis aut\u00e9nticamente misionera si ella no pronuncia la Palabra forjadora del encuentro, Palabra que acerca y re\u00fane en torno a la Verdad. La concepci\u00f3n de la Palabra de Dios, como acontecimiento salv\u00edfico, es superadora de una visi\u00f3n &#8220;depositaria&#8221; de la Revelaci\u00f3n, que la reduce a un conjunto de enunciados, a un cuerpo doctrinal o a la mera lectura de la Sagrada Escritura. &#8220;Se llega a pensar que basta transmitir materialmente algunas verdades, a leer la Biblia, o ense\u00f1ar tal doctrina para que autom\u00e1ticamente se realice el acontecimiento de la Palabra de Dios. Tanto la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica como la conciencia cristiana nos dicen que la mediaci\u00f3n eclesial de la Palabra de Dios no puede consistir en un proceso tan autom\u00e1tico y casi mec\u00e1nico.\u201d (Emilio Alberich) Hay una clara relaci\u00f3n entre teolog\u00eda de la Revelaci\u00f3n y catequesis: a cada visi\u00f3n teol\u00f3gica de la Revelaci\u00f3n, corresponde una cierta concepci\u00f3n de la catequesis. En las \u00faltimas d\u00e9cadas ha tenido lugar un cambio notable en la concepci\u00f3n de la Revelaci\u00f3n y la Palabra de Dios. Superada una visi\u00f3n prevalentemente intelectual, se ha pasado a una concepci\u00f3n m\u00e1s existencial, abierta a la historia, personalista y centrada en el cristocentrismo trinitario. En el contexto existencial y cultural en el que vivimos, la persona humane parece no ser feliz y haber perdido el rumbo. Siendo un ser contingente, necesitado de Dios y llamado a salir de s\u00ed mismo para ir al encuentro de los otros y del Otro, se manifiesta encerrado en el descreimiento, la desesperanza y el ego\u00edsmo. El hombre y la mujer de todos los tiempos se han hecho la trascendental pregunta acerca de su origen y de su fin \u00daltimo. La contingencia de su ser los lleva a preguntarse de donde vienen y hacia d\u00f3nde van. Perdidos en el sinsentido, muchos parecen haber quedado hu\u00e9rfanos y desconcertados. La posibilidad de plantearse las preguntas acerca del origen y del sentido de la existencia ponen de manifiesto que el ser humano es un ser finito capaz de lo infinito. La Palabra es lugar privilegiado para el encuentro entre Dios, que toma la iniciativa y se revela, y el hombre que. lo busca, a veces sin saberlo, y lo encuentra en la respuesta de la fe. Hay una b\u00fasqueda humana de Dios, animada por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Y en el encuentro con Dios, el hombre se encuentra y se conoce a s\u00ed mismo y conoce al pr\u00f3jimo, haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s disponible para el encuentro, la fraternidad y la comunidad. La autocomunicaci\u00f3n de Dios tiene una pedagog\u00eda paulatina que conduce, poco a poco, a la plenitud. Al principio se comunica de modo imperfecto a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n y los profetas y, por fin, se manifest\u00f3 luego a trav\u00e9s de su propio Hijo, culmen de toda Revelaci\u00f3n, sentido final de todo encuentro, testimonio perfecto de fraternidad y piedra angular de la comunidad eclesial. En el tiempo de la Iglesia, la catequesis es anuncio y mediaci\u00f3n de la Revelaci\u00f3n. Ella transmite la verdad que Jes\u00fas comunica o, m\u00e1s exactamente, la verdad que \u00c9l es. &#8216;El \u00danico que ense\u00f1a es Cristo, y cualquier otro lo hace en la medida en que es portavoz suyo, permitiendo que Cristo ense\u00f1e por su boca,&#8221; Los invito a seguir reflexionando juntos. El mundo tiene hambre de Cristo, solo hacen falta hombres y mujeres capaces de provocar una inspiradora reflexi\u00f3n que nos permita llevar a la vida aquella feliz expresi\u00f3n del libro del Apocalipsis 21.5: \u2018Yo hago nuevas todas las cosas.&#8217; Pbro. Jos\u00e9 Luis Quijano<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estimados amigos: En el documento del I SENAC, en su N\u00ba 30 dijimos:\u2026 &#8216;En la Catequesis Misionera, Dios sale al encuentro del hombre en su situaci\u00f3n y busca acompa\u00f1arlo en el camino de la vida, para que \u00e9l pueda encontrarse&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-1952","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aula-abierta"],"gutentor_comment":0,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1952","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1952"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1952\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1953,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1952\/revisions\/1953"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1952"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1952"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1952"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}