{"id":1973,"date":"2022-01-22T13:56:52","date_gmt":"2022-01-22T16:56:52","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=1973"},"modified":"2022-01-22T13:56:57","modified_gmt":"2022-01-22T16:56:57","slug":"actualidad-de-la-iniciacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/actualidad-de-la-iniciacion\/","title":{"rendered":"Actualidad de la iniciaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>N \u00ba 6: Un nuevo modelo de Iniciaci\u00f3n Cristiana \u2022 Un nuevo modelo: el kaino-catecumenal \u2022 Anhelos de restauraci\u00f3n de la unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana. \u2022 El di\u00e1logo ecum\u00e9nico y la unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana. Un nuevo modelo: el kaino-catecumenal Nos propone el P. Esparafita: <em>Desde mediados del siglo XX se abrir\u00e1 paso un per\u00edodo de restauraci\u00f3n y renovaci\u00f3n en el campo de la iniciaci\u00f3n cristiana que alcanzar\u00e1 su m\u00e1xima expresi\u00f3n en el Concilio Vaticano II y su magisterio postconciliar. El movimiento lit\u00fargico, frente al malestar por el \u00abdeplorable estado de las cosas heredado del pasado\u00bb en el campo de la iniciaci\u00f3n cristiana y la necesidad de revisar a fondo su organizaci\u00f3n, promueve un conocimiento mejor de la tradici\u00f3n y de las fuentes . Se extiende el uso de la lengua materna en los rituales. La Sagrada Congregaci\u00f3n para los Sacramentos, en 1952, ante una consulta realizada se expide a favor del orden tradicional de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana. Tanto en los pa\u00edses de misi\u00f3n como en los de la cristiandad, se recuper\u00f3 el catecumenado antiguo por etapas en el caso de los adultos que ped\u00edan entrar en la Iglesia. En la sesi\u00f3n internacional de estudios lit\u00fargicos \u2013Monserrat, 1958\u2013, se recogen todas estas iniciativas e inquietudes y se elaboran pistas posibles para una reforma de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana, particularmente del bautismo. Las comunidades cristianas no cat\u00f3licas van realizando simult\u00e1neamente, por su parte, una revisi\u00f3n de sus ritos de iniciaci\u00f3n. Pero los intentos de unificaci\u00f3n han resultado inconclusos por la divergencia de concepci\u00f3n entre las distintas comunidades cristianas, particularmente en lo que se refiere a la Confirmaci\u00f3n. En el seno de la Iglesia Cat\u00f3lica occidental tambi\u00e9n se producen discrepancias que afectan la comprensi\u00f3n misma de la naturaleza del sacramento. Se podr\u00edan tipificar dos mentalidades: una que contempla y acent\u00faa la acci\u00f3n de Dios en el sacramento y otra que insiste en la consideraci\u00f3n de la necesaria colaboraci\u00f3n del sujeto. El resultado pastoral muestra experiencias extremadamente variadas. El cuestionamiento surgido de los te\u00f3logos racionalistas y protestantes liberales que afirmaban que los sacramentos de la iniciaci\u00f3n hab\u00edan surgido por influencia de las religiones mist\u00e9ricas antiguas, provoca intervenciones del magisterio que condenan semejantes aseveraciones. A pesar de que las manifestaciones del magisterio siempre han mantenido el orden tradicional de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, sin embargo se difunde la pr\u00e1ctica de que la primera comuni\u00f3n preceda a la confirmaci\u00f3n \u2013y a veces se ha pretendido justificar esta praxis con argumentos hist\u00f3ricos y teol\u00f3gicos que a esta altura de nuestra presentaci\u00f3n podemos calificar como seleccionados con parcialidad y subjetividad\u2013.<\/em> Anhelos de restauraci\u00f3n de la unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana El siglo XX ha presenciado amplios debates que permitieron profundizar y avanzar en la teolog\u00eda sacramental. Uno de los aspectos que tornar\u00eda dificultosa la celebraci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n como es la cuesti\u00f3n del ministro \u2013recordemos que la Confirmaci\u00f3n era reservada al obispo\u2013, hallar\u00e1 una profunda innovaci\u00f3n en la disciplina tradicional de la Iglesia latina, llevada a cabo por P\u00edo XII mediante el decreto Spiritus Sancti munera. El concilio Vaticano II \u2013y su magisterio posterior\u2013 ordena la restauraci\u00f3n del catecumenado as\u00ed como tambi\u00e9n la revisi\u00f3n de la liturgia de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana; en una marcada voluntad ecum\u00e9nica llama al obispo ministro \u00aboriginario\u00bb de la confirmaci\u00f3n y restaura plenamente la disciplina que rige entre los orientales referente a los presb\u00edteros como ministros de la confirmaci\u00f3n. Como fruto de las decisiones conciliares se autoriza oficialmente el uso de la lengua vulgar en la totalidad de los ritos de bautismo y confirmaci\u00f3n y aparecen los rituales reformados. En el de la Confirmaci\u00f3n, se advierte que \u00abhabitualmente [el obispo] mismo administrar\u00e1 el Sacramento, para que de esta manera haya una referencia m\u00e1s manifiesta a la primera efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo el d\u00eda de Pentecost\u00e9s. [\u2026] Esta recepci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo mediante el ministerio del Obispo demuestra el v\u00ednculo m\u00e1s estrecho que une a los confirmandos con la Iglesia [\u2026]. Adem\u00e1s de los Obispos, gozan de la facultad de confirmar con el mismo derecho\u00bb presb\u00edteros cuyo oficio y circunstancias especifica. Juan Pablo II profundiza y justifica el rol del obispo, quien \u00abes configurado con Cristo para amar a la Iglesia con el amor de Cristo esposo y para ser en la Iglesia ministro de su unidad, esto es, para hacer de ella \u201cun pueblo convocado por la unidad del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u201d\u00bb. Desde esta perspectiva afirmar\u00e1 que es el responsable de la iniciaci\u00f3n cristiana. \u00abPor su propia naturaleza de inserci\u00f3n progresiva en el misterio de Cristo y de la Iglesia, misterio que vive y act\u00faa en cada Iglesia particular, el itinerario de la iniciaci\u00f3n cristiana requiere la presencia y el ministerio del Obispo diocesano\u00bb. La teolog\u00eda anglicana tratando de dilucidar la controversia sobre la identidad de la confirmaci\u00f3n y su relaci\u00f3n con el bautismo arrib\u00f3 a la afirmaci\u00f3n de la unidad que forman bautismo y confirmaci\u00f3n y atribuyendo a ambos la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu, aunque a cada uno de manera distinta. Entre los te\u00f3logos protestantes se cuestion\u00f3 la doctrina y praxis bautismales de todas las Iglesias, dando lugar a una profundizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre fe y bautismo. Estos cuestionamientos tuvieron como eje central de discusi\u00f3n el bautismo de ni\u00f1os abriendo un amplio debate sobre los fundamentos escritur\u00edsticos, hist\u00f3ricos, teol\u00f3gicos y doctrinales. Las conclusiones de estas disputas llevaron a redescubrir los aspectos positivos y a cuestionar seriamente el pesimismo agustiniano de los ni\u00f1os muertos sin bautismo. \u00abEl redescubrimiento y consenso general en torno a la unidad de los tres sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana y a sus mutuas relaciones ha sido ciertamente un hito importante en este camino de renovaci\u00f3n que estamos rese\u00f1ando\u00bb. Sobre todo, un mejor y m\u00e1s amplio conocimiento de las fuentes b\u00edblicas, patr\u00edsticas y lit\u00fargicas, y de las tradiciones de las distintas Iglesias, ha contribuido a profundizar el discurso teol\u00f3gico en este campo. La consideraci\u00f3n hist\u00f3rico\u2013salv\u00edfica de la iniciaci\u00f3n \u2013dimensi\u00f3n cristoc\u00e9ntrico-trinitaria\u2013 ha permitido centrar la atenci\u00f3n en la primac\u00eda de la acci\u00f3n de Dios por Cristo en el Esp\u00edritu Santo en el acontecimiento sacramental. De simple medio para alcanzar la salvaci\u00f3n, la iniciaci\u00f3n cristiana es reconocida como acontecimiento salv\u00edfico, comuni\u00f3n con el Misterio Redentor. Al revalorizar su dimensi\u00f3n eclesiol\u00f3gica, la teolog\u00eda vuelve a situar los sacramentos de la iniciaci\u00f3n en su contexto connatural. El Concilio Vaticano II en sus pronunciamientos doctrinales ha acentuado insistentemente esta dimensi\u00f3n de los sacramentos, particularmente de los de la iniciaci\u00f3n cristiana. La dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica tomada por la teolog\u00eda del siglo XX en torno a los sacramentos ha permitido considerar una visi\u00f3n m\u00e1s equilibrada en torno a la acci\u00f3n de la gracia: sin abandonar totalmente la perspectiva que miraba todo a trav\u00e9s del prisma del pecado original, ha recuperado otra como la \u00abdivinizaci\u00f3n del hombre\u00bb. Ciertas corrientes teol\u00f3gicas han llamado la atenci\u00f3n sobre el compromiso socio\u2013pol\u00edtico y las exigencias \u00e9ticas que comporta la iniciaci\u00f3n cristiana. El di\u00e1logo ecum\u00e9nico y la unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana El di\u00e1logo Ecum\u00e9nico ha sido un factor importante en este proceso de renovaci\u00f3n teol\u00f3gica. Nos parece oportuno destacar dos perspectivas. Por un lado el entendimiento con las Iglesias orientales ortodoxas. Uno de los acuerdos m\u00e1s importantes es el de Bari. En este documento, respecto de los sacramentos de la iniciaci\u00f3n, se constata la unidad de doctrina y los elementos comunes a ambas confesiones; esto es, la consideraci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n como proceso unitario y la celebraci\u00f3n secuencial de sus sacramentos. Por otro lado el di\u00e1logo con las comunidades cristianas no cat\u00f3licas. Desde esta perspectiva el Documento de Lima constituye un punto de referencia, donde se se\u00f1alan convergencias y divergencias entre las Iglesias. All\u00ed se exponen aspectos dogm\u00e1ticos del bautismo en los que abundan las coincidencias y otros temas m\u00e1s conflictivos; respecto de la confirmaci\u00f3n no hace m\u00e1s que constatar las diferencias que a\u00fan subsisten entre las distintas comunidades. A modo de simple conclusi\u00f3n podr\u00edamos decir que el hecho de la iniciaci\u00f3n cristiana es antiguo, es de origen patr\u00edstico e incluso apost\u00f3lico. Sin embargo la noci\u00f3n de iniciaci\u00f3n cristiana ha vuelto a aparecer en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre los sacramentos y en los documentos del magisterio, particularmente desde el Concilio Vaticano II. Podemos concluir esta reflexi\u00f3n acerca de la renovaci\u00f3n de la catequesis en clave de Iniciaci\u00f3n Cristiana como una Catequesis de la identidad, es decir que debemos concebir la iniciaci\u00f3n cristiana como un camino comunitario para crecer en el seguimiento e identificaci\u00f3n con el Se\u00f1or de la Vida. Rezamos lo aprendido Conversi\u00f3n: volver a empezar siempre <strong>\u00bfLa conversi\u00f3n es pasajera?, \u00bfdura s\u00f3lo un tiempo?, \u00bfqu\u00e9 pasa con mis des\u00e1nimos?<\/strong> El Papa Benedicto XVI nos puede dar una pista: <em>\u201cCiertamente, la conversi\u00f3n fundamental es un acto que es para siempre. Pero la realizaci\u00f3n de la conversi\u00f3n es un acto de vida, que se realiza con paciencia toda la vida. Es un acto en el que no podemos perder la confianza y la valent\u00eda del cambio. Precisamente debemos reconocer esto: no podemos hacer de nosotros mismos cristianos perfectos de un momento a otro. Sin embargo, vale la pena ir adelante, ser fieles a la opci\u00f3n fundamental, por decirlo as\u00ed, y luego continuar con perseverancia en un camino de conversi\u00f3n que a veces se hace dif\u00edcil. En efecto, puede suceder que venga el des\u00e1nimo, por lo cual se quiera dejar todo y permanecer en un estado de crisis. No hay que abatirse enseguida, sino que, con valent\u00eda, comenzar de nuevo. (22.II.07)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N \u00ba 6: Un nuevo modelo de Iniciaci\u00f3n Cristiana \u2022 Un nuevo modelo: el kaino-catecumenal \u2022 Anhelos de restauraci\u00f3n de la unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana. \u2022 El di\u00e1logo ecum\u00e9nico y la unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana. 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