{"id":1975,"date":"2022-01-22T13:58:13","date_gmt":"2022-01-22T16:58:13","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=1975"},"modified":"2022-01-22T13:58:18","modified_gmt":"2022-01-22T16:58:18","slug":"iniciacion-cristiana-y-catecumenado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/iniciacion-cristiana-y-catecumenado\/","title":{"rendered":"Iniciaci\u00f3n Cristiana y Catecumenado"},"content":{"rendered":"\n<p>El camino de la Iniciaci\u00f3n Cristiana N\u00ba 4: Iniciaci\u00f3n Cristiana y Catecumenado Habiendo recorrido el camino hasta este punto tenemos que dar una mirada a lo que significan el itinerario de preparaci\u00f3n para la Iniciaci\u00f3n Cristiana en relaci\u00f3n a los sacramentos. Nos proponemos: Profundizar en la unidad de los sacramentos de Iniciaci\u00f3n que nos permite hablar de \u201cel Sacramento de Iniciaci\u00f3n Cristiana\u201d Realizar un diagn\u00f3stico cr\u00edtico de nuestra realidad pastoral en torno a este tema Proponer pistas para la renovaci\u00f3n de nuestra pr\u00e1ctica catequ\u00edstica sobre todo con adultos. <strong>El sacramento de la Iniciaci\u00f3n Cristiana<\/strong> Nos dicen nuestros Pastores: El conjunto de acciones que celebra la Iglesia a lo largo de este gran sacramento no es una acumulaci\u00f3n de ritos aislados, o aut\u00f3nomos, sino una sinfon\u00eda, una <strong>pluralidad de acciones que forman un s\u00edmbolo conjunto <\/strong>. Por eso decimos que la iniciaci\u00f3n cristiana es como \u201cuna gran sacramento\u201d. La separaci\u00f3n o aislamiento de los elementos del proceso (sacramentos, catequesis, etc.) catequ\u00edstico ha tenido funestas consecuencias; ha desembocado en la ritualizaci\u00f3n del sacramento y en el adoctrinamiento de la palabra y, por tanto, ha perdido el sentido de aquella unidad que constituye uno de los datos esenciales de la iniciaci\u00f3n cristiana . La iniciaci\u00f3n cristiana es acci\u00f3n de Dios que, en una celebraci\u00f3n eclesial, interpela al creyente, y, por ser una acci\u00f3n dialogal, es tambi\u00e9n acci\u00f3n del creyente que, en una comunidad eclesial, interact\u00faa con la Trinidad. La celebraci\u00f3n de la iniciaci\u00f3n cristiana es una aut\u00e9ntica epifan\u00eda de la Iglesia. Por eso no ser\u00eda aventurado afirmar que las distintas formas de celebrar este <strong>\u201cgran sacramento\u201d<\/strong> ponen de manifiesto nuestra concepci\u00f3n de Iglesia. <strong>Iniciativa de Dios<\/strong> El di\u00e1logo de la salvaci\u00f3n fue abierto espont\u00e1neamente por iniciativa divina: <em>El nos am\u00f3 primero<\/em> (1\u00aa Jn. 4, 19). En la iniciaci\u00f3n cristiana se pone de manifiesto esta iniciativa totalmente gratuita de Dios ya que la Iglesia acoge fraternalmente a quienes han recibido el anuncio de la Buena Noticia y se reconocen interesados por ella, los dispone y acompa\u00f1a en el conocimiento y amor de este misterio, y disfruta con ellos la gratuidad de la Vida Nueva a trav\u00e9s de los sacramentos que celebra. <em>\u201c&#8230;Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compa\u00f1\u00eda\u201d . \u201cPor eso le he dicho que nadie puede venir a m\u00ed, si el Padre no se lo concede\u201d<\/em> (Jn. 6, 65). La iniciaci\u00f3n cristiana, en cuanto que es encuentro con Jesucristo, es iniciativa y acci\u00f3n de Dios . <strong>Interacci\u00f3n eclesial<\/strong> Entre la iniciaci\u00f3n cristiana y la Iglesia hay relaciones de estrecha interdependencia: la Iglesia act\u00faa en ella como <em>sujeto integral<\/em> porque a la vez que, como agente evangelizador, procurando ser fiel al mandato del Se\u00f1or, anuncia a todos los hombres la Buena Noticia de la Salvaci\u00f3n de Dios, es, tambi\u00e9n, el interlocutor-destinatario, que responde a Dios uniendo su voz y su vida a la de los hermanos que participan y crecen en el itinerario de maduraci\u00f3n de su fe y en la vida Trinitaria. <strong>La iniciaci\u00f3n cristiana y el catecumenado.<\/strong> El catecumenado es un tiempo prolongado de formaci\u00f3n en el que, quienes libremente participan, van transitando un itinerario lit\u00fargico-catequ\u00edstico, realizado en el \u00e1mbito de una comunidad cristiana, camino gradual y por etapas, no como pelda\u00f1os que se suceden, sino como <strong>procesos de maduraci\u00f3n en la vida de fe<\/strong>, vinculados unos con otros. Este itinerario est\u00e1 jalonado de celebraciones, que van destacando la significaci\u00f3n y contenido de cada momento, solicitando la respuesta libre y personal de los que participan y la transici\u00f3n del proceso. Por eso decimos que es un camino lit\u00fargico y catequ\u00edstico : realidades que nunca deben separarse en la praxis pastoral; esto responde a la pedagog\u00eda misma de Dios: palabra y gesto, que se explicitan, manifiestan y accionan mutuamente, expectantes de la cordial respuesta de quienes son sus interlocutores. El P. Esparafita nos aporta\u2026 <em>En el modelo catecumenal vinculamos la experiencia y reflexi\u00f3n de los primeros siete siglos de vida de la Iglesia. Este modelo podr\u00eda sintetizarse en la c\u00e9lebre expresi\u00f3n de Tertu\u00acliano \u00abcristiano no se nace, sino que se hace\u00bb, y se estructura sobre la base de los textos del Nuevo Testamento que esbozan una cierta trilog\u00eda sincr\u00f3nica en el devenir cristiano, consti\u00actuida respectivamente por la predicaci\u00f3n, por la fe-conversi\u00f3n y por la experiencia sacramen\u00actal. En ese tiempo, caracterizado por una sociedad y culturas paganas, la mirada est\u00e1 puesta prioritariamente en los adultos a quienes para hacerse cristianos se les propondr\u00e1 un itinerario complejo, multiforme, dilatado en el tiempo, para garantizar la seriedad de su conversi\u00f3n y formar los esp\u00edritus en el conocimiento de las Escrituras y en la estimulaci\u00f3n de costumbres inspiradas en ellas. La celebraci\u00f3n sacramental estar\u00e1 precedida de la aceptaci\u00f3n expl\u00edcita y libre de la fe en Cristo. Se pueden distinguir en este modelo cuatro etapas que se realizan con\u00acforme al discernimiento de los responsables: el precatecumenado, momento kerigm\u00e1tico o de primera evangelizaci\u00f3n, que sirve para madurar y afirmar una orientaci\u00f3n inicial hacia Cristo; el catecumenado, que tiene una duraci\u00f3n prolongada \u2013unos tres a\u00f1os\u2013 y que supone una fase intensa de formaci\u00f3n cristiana integral; la etapa ritual, que supone una preparaci\u00f3n inmediata de catequesis y ritos previos, desarrollada con m\u00e1s intensidad durante la \u00faltima cuaresma, en la que tiene un lugar de preeminencia la figura del obispo y la celebraci\u00f3n unitaria de los tres sacramentos de la iniciaci\u00f3n, en torno a la Pascua; y, un momento mistag\u00f3gico, para profundi\u00aczar en las consecuencia vitales de los misterios celebrados. Entre los siglos VII y VIII, el mo\u00acdelo catecumenal, podr\u00edamos decir que desapareci\u00f3 completamente \u2013su transformaci\u00f3n ya hab\u00eda comezado hacia el final del siglo V\u2013. Por entonces en el mundo, al que la Iglesia hab\u00eda sido enviada y cuyos l\u00edmites identificaba en ese momento con la actual Europa y costas del Mediterr\u00e1neo \u2013norte de \u00c1frica y este de Asia\u2013, se desarrolla una nueva realidad cultural. A lo largo y a lo ancho de la extensi\u00f3n del imperio romano se va conformando lo que podr\u00edamos llamar una societas christiana, en la cual todos son cristianos y en la cual se da plena y auto\u00acm\u00e1tica identificaci\u00f3n entre \u00abhombre\u00bb y \u00abcristiano\u00bb, entre la \u00absociedad civil\u00bb \u2013Imperio\u2013 y la \u00absociedad religiosa\u00bb \u2013Iglesia\u2013: en este tipo de sociedad \u00abno se puede nacer y no ser cristiano\u00bb.<\/em> <strong>Hacia un camino sacramental fecundo, inclusivo y permanente<\/strong> En la actualidad, en muchas de nuestras comunidades constatamos un cierto \u201cautismo sacramental\u201d en el sentido de la separaci\u00f3n entre los sacramentos de iniciaci\u00f3n y una cierta noci\u00f3n de la Iglesia como una \u00abestaci\u00f3n de servicio\u00bb donde uno recurre para \u00abcargar combustible\u00bb. Lejos de eso debemos volver a los or\u00edgenes y concebir la Iniciaci\u00f3n Cristiana como un itinerario, un proceso gradual que recorrer en el marco de una comunidad cristiana. Nos dicen nuestros Pastores: Ense\u00f1a el <strong>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/strong>: <em>\u201cdesde los tiempos apost\u00f3licos, para llegar a ser cristiano se sigue un camino y una iniciaci\u00f3n que consta de varias etapas. Este camino puede ser recorrido r\u00e1pida o lentamente. Y comprende siempre algunos elementos esenciales: el anuncio de la Palabra, la acogida del Evangelio que lleva a la conversi\u00f3n, la profesi\u00f3n de fe, el Bautismo, la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, el acceso a la comuni\u00f3n eucar\u00edstica\u201d <\/em>, se\u00f1alando as\u00ed los elementos de la iniciaci\u00f3n cristiana en estilo catecumenal. Dice el Documento de Aparecida: <em>\u201cSer disc\u00edpulo es un don destinado a crecer. La iniciaci\u00f3n cristiana da la posibilidad de un aprendizaje gradual en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesucristo. As\u00ed, forja la identidad cristiana con las convicciones fundamentales y acompa\u00f1a la b\u00fasqueda del sentido de la vida. Es necesario asumir la din\u00e1mica catequ\u00e9tica de la iniciaci\u00f3n cristiana. Una comunidad que asume la iniciaci\u00f3n cristiana renueva su vida comunitaria y despierta su car\u00e1cter misionero. Esto requiere nuevas actitudes pastorales de parte de obispos, presb\u00edteros, di\u00e1conos, personas consagradas y agentes de pastoral\u201d .<\/em> <strong>La Iniciaci\u00f3n Cristiana como proceso-itinerario.<\/strong> La gradualidad de este itinerario no s\u00f3lo se refiere a la prudencia maternal de la Iglesia que ofrece a sus hijos <em>\u201cel Evangelio en toda su autenticidad y pureza, que les es dado, al mismo tiempo, como alimento adaptado, culturalmente enriquecido y como respuesta a las aspiraciones m\u00e1s profundas del coraz\u00f3n humano\u201d<\/em> , sino tambi\u00e9n a la respuesta de los catec\u00famenos-catequizandos. La Iglesia, a lo largo de la iniciaci\u00f3n cristiana ha de <strong>respetar el ritmo de madurez<\/strong> psicol\u00f3gica e hist\u00f3rica, y la espera de la hora en que Dios le haga eficaz; debe tener el ansia de la hora oportuna y el sentido del valor del tiempo. Los procesos de maduraci\u00f3n son personales y no masivos, lo cual nos hace pensar en la calidad de respuesta de nuestros catec\u00famenos-catequizandos a la hora de recibir los sacramentos de la iniciaci\u00f3n. Esto es, un disc\u00edpulo tal como lo describe Aparecida: <em>\u201cComo rasgos del disc\u00edpulo, al que apunta la iniciaci\u00f3n cristiana destacamos: que tenga como centro la persona de Jesucristo, nuestro Salvador y plenitud de nuestra humanidad, fuente de toda madurez humana y cristiana; que tenga esp\u00edritu de oraci\u00f3n, sea amante de la Palabra, practique la confesi\u00f3n frecuente y participe de la Eucarist\u00eda; que se inserte cordialmente en la comunidad eclesial y social, sea solidario en el amor y fervoroso misionero <\/em>. <strong>La unidad de los sacramentos.<\/strong> <em>\u201cLos tres sacramentos de la iniciaci\u00f3n cristiana se complementan entre s\u00ed de tal manera, que conducen a su desarrollo total a los fieles, para que realicen en la Iglesia y en el mundo la misi\u00f3n encomendada a todo el pueblo cristiano\u201d<\/em> , ellos reflejan <em>\u201cla unidad del misterio pascual, la relaci\u00f3n entre la misi\u00f3n del Hijo y la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo\u201d<\/em> . De all\u00ed la insistencia del magisterio conciliar por velar, m\u00e1s all\u00e1 del orden sacramental, por la unidad de la iniciaci\u00f3n cristiana , la cual en cualquier pr\u00e1ctica pastoral ha ser salvaguardada . La gradualidad del itinerario se ve tambi\u00e9n reflejada en el catecumenado con sus etapas y en el efecto propio de cada uno de los sacramentos que a lo largo de ella se celebran, completando y llevando a plenitud el proceso de incorporaci\u00f3n a la vida cristiana. En virtud del magisterio de la Iglesia podemos decir que el camino ordinario para la celebraci\u00f3n de los sacramentos en la iniciaci\u00f3n cristiana, tanto para ni\u00f1os como para adultos, es el de Bautismo-Confirmaci\u00f3n-Eucarist\u00eda, ya que expresa la gradualidad de crecimiento y perfecci\u00f3n que pretende la iniciaci\u00f3n cristiana; sin embargo, reconocemos que ha habido razones que hist\u00f3ricamente modificaron el orden de los dos \u00faltimos sacramentos, dejando abierta una alternativa que exige una seria justificaci\u00f3n pastoral para ser seguida; en todos los casos, sin descuidar la unidad de todo el proceso que se dise\u00f1e. <strong>Catequesis y liturgia.<\/strong> Las <strong>celebraciones lit\u00fargicas<\/strong> con las <strong>etapas catequ\u00edsticas<\/strong> forman el entramado principal del itinerario catecumenal. Catequesis y Liturgia se <strong>vinculan y refieren mutuamente<\/strong> en todo el trayecto de la iniciaci\u00f3n cristiana y a la hora de pensar y desarrollar una renovaci\u00f3n de nuestra pastoral de la iniciaci\u00f3n debemos articular y actuar org\u00e1nicamente para que nuestros catec\u00famenos. Catequizandos perciban el mismo deseo de la Iglesia que busca acompa\u00f1arlos y celebrar con ellos la gracia que Dios les ofrece, la respuesta que elles le dan y la alegr\u00eda que nos causa crecer como comunidad de fe, esperanza y caridad. Es de esperar, pues, una aplicaci\u00f3n creativa del <strong>Ritual para la Iniciaci\u00f3n Cristiana de los Adultos<\/strong> (RICA), tanto para adultos, como para los j\u00f3venes, adolescentes y ni\u00f1os. <strong>El Itinerario Catequ\u00edstico Permanente: momento articulado y consecutivo a la Iniciaci\u00f3n Cristiana.<\/strong> Al reconocer la iniciaci\u00f3n cristiana como un proceso gradual advertimos que llegada la etapa final de la iniciaci\u00f3n \u00e9sta debe estar articulada en el dise\u00f1o del proyecto pastoral y en la solicitud de los agentes evangelizadores con las distintas propuestas de acci\u00f3n pastoral y vida comunitaria que ayuden a los ne\u00f3fitos a perseverar en los prop\u00f3sitos que se hayan hecho y a crecer como miembros activos de esa comunidad cristiana particular. Reiteramos: la catequesis necesita del marco y proyecto pastoral concreto. Los movimientos, instituciones y diversas formas comunitarias \u2013como lo son las peque\u00f1as comunidades de vida cristiana- han de procurar ofrecer, en sus diferentes realidades, \u00e1mbitos que posibiliten la paulatina, libre y fraterna integraci\u00f3n de los ne\u00f3fitos. Reconocemos una estrecha relaci\u00f3n con la definici\u00f3n de catequesis que da el documento Juntos para una evangelizaci\u00f3n permanente en su n\u00ba 50: <em>&#8220;La catequesis es un camino de crecimiento y maduraci\u00f3n de la fe en un contexto comunitario-eclesial que da sentido a la vida. En efecto, por medio de la catequesis todos los hombres pueden captar el plan de Dios Padre &#8211; centrado en la Persona de Jesucristo- en su propia vida cotidiana. Adem\u00e1s puede descubrir el significado \u00faltimo de la existencia y de la historia&#8221; (Conferencia Episcopal Argentina, Juntos para una Evangelizaci\u00f3n Permanente, 50 &#8211; JEP).<\/em> \u00bfNo encontramos una gran relaci\u00f3n entre esta definici\u00f3n y lo que venimos profundizando acerca de los itinerarios de Iniciaci\u00f3n Cristiana? Sin dudas tendremos que retomar tambi\u00e9n la lectura del cap\u00edtulo de Itinerario Catequ\u00edstico Permanente del mismo documento y que tenemos como asignatura pendiente en la pastoral catequ\u00edstica argentina. <strong>PARA AMPLIAR Y PROFUNDIZAR<\/strong> Los invitamos a leer, reflexionar y rezar con los textos propuestos en el Anexo que, en orden a la brevedad de este espacio, lo pueden solicitar por mail a aulaabierta@isca.org.ar <strong>REZAMOS LO APRENDIDO<\/strong> Con palabras del recordado Beato Juan Pablo II: <em>\u201cDesde siempre, Dios ha pensado en nosotros y nos ha amado como personas \u00fanicas. A cada uno de nosotros nos conoce por nuestro nombre, como el Buen Pastor del Evangelio. Pero el proyecto de Dios sobre cada uno de nosotros se revela gradualmente, d\u00eda tras d\u00eda, en el coraz\u00f3n de la vida. Para descubrir la voluntad concreta del Se\u00f1or sobre nuestra vida, hay que escuchar la Palabra de Dios, rezar, compartir nuestros interrogantes y nuestros descubrimientos con los otros, a fin de discernir los dones recibidos y hacerlos producir\u2026 El amor de Dios hacia los hombres no conoce l\u00edmites, no se detiene ante ninguna barrera de raza o de cultura: es universal, es para todos. S\u00f3lo pide disponibilidad y acogida; s\u00f3lo exige un terreno humano para fecundar, hecho de conciencia honrada y de buena voluntad.\u201d<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El camino de la Iniciaci\u00f3n Cristiana N\u00ba 4: Iniciaci\u00f3n Cristiana y Catecumenado Habiendo recorrido el camino hasta este punto tenemos que dar una mirada a lo que significan el itinerario de preparaci\u00f3n para la Iniciaci\u00f3n Cristiana en relaci\u00f3n a los&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[92],"class_list":["post-1975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aula-abierta","tag-catecumenado"],"gutentor_comment":0,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1975"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1975\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1976,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1975\/revisions\/1976"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}