{"id":1980,"date":"2022-01-22T14:00:38","date_gmt":"2022-01-22T17:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=1980"},"modified":"2022-01-22T14:00:42","modified_gmt":"2022-01-22T17:00:42","slug":"aula-abierta-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/aula-abierta-2\/","title":{"rendered":"Aula Abierta (2)"},"content":{"rendered":"\n<p>AULA ABIERTA N\u00ba 2: La Iniciaci\u00f3n en sentido amplio Luego de mirar nuestra realidad pastoral a la luz del desaf\u00edo de asumir la Iniciaci\u00f3n Cristiana como clave de renovaci\u00f3n de la catequesis vamos a adentrarnos en el concepto de Iniciaci\u00f3n en sentido amplio para profundizar su significado. En esta Aula Abierta nos proponemos:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>hacer una breve descripci\u00f3n del significado de la Iniciaci\u00f3n desde una perspectiva sociol\u00f3gica y antropol\u00f3gica.<\/li><li>Brindar elementos que nos permitan comprender el lenguaje propio de la iniciaci\u00f3n.<\/li><li><strong>La Iniciaci\u00f3n en sentido amplio<\/strong> <em>\u00bfQu\u00e9 es un rito de iniciaci\u00f3n?<\/em> Un rito de paso -o de iniciaci\u00f3n- es uno de los rituales culturales m\u00e1s fundamentales, m\u00e1s caracter\u00edsticos, m\u00e1s arcaicos y m\u00e1s olvidados hoy en d\u00eda. Tradicionalmente, desde las culturas m\u00e1s antiguas, las iniciaciones consisten en una ceremonia durante la que una o varias personas mueren al pasado, a lo caduco, a la infancia, a la juventud, a la vida de soltero, a la vida secular&#8230; para adentrarse a un nuevo conjunto de s\u00edmbolos, a una renovada concepci\u00f3n de la existencia y de participaci\u00f3n en el mundo. Es por esto que un rito de paso tambi\u00e9n podr\u00eda explicarse como un \u201cmorir a lo antiguo para nacer a lo nuevo\u201d. En algunas culturas estas iniciaciones sol\u00edan llevarse a cabo en el momento de la transici\u00f3n de la infancia a la vida adulta, o tambi\u00e9n en el momento del matrimonio, o durante la entrada en la vida religiosa. Guiados por una figura de autoridad (el cham\u00e1n, los mayores de la tribu, el sacerdote) la persona que se adentra en este ritual altamente estructurado experimenta una muerte del ego y un retorno al caos, seguidos por un acceso a las fuentes de significado y s\u00edmbolos culturales, emergiendo renovado como persona y conocedor de una nueva mitolog\u00eda, de contenidos propios de la cultura&#8230; Y en esto se diferencian, en buena medida, las culturas antiguas de nuestra civilizaci\u00f3n -progresista, hist\u00f3rica y lineal. La sociedad en la que vivimos no entiende el mundo como un proceso c\u00edclico, de muerte y renacimiento (de renovaci\u00f3n peri\u00f3dica) sino que concibe la existencia y la evoluci\u00f3n como algo lineal: como un progreso sin fin, sin l\u00edmite. Lo m\u00e1s parecido que nos queda a una iniciaci\u00f3n es la formaci\u00f3n universitaria, que es una iniciaci\u00f3n en el mundo de la t\u00e9cnica -a la ingenier\u00eda, la inform\u00e1tica, a la formaci\u00f3n de t\u00e9cnicos de toda clase. Pero esta no es una iniciaci\u00f3n humana, cultural, sino que es de tipo productivo, relacionado con el dominio del mundo, de la materia. La iniciaci\u00f3n consiste en llevar al individuo al conocimiento de ciertos datos hasta entonces ocultos e instruirlo en un grupo determinado, donde se lo llama a vivir una nueva existencia. El contenido de la iniciaci\u00f3n son una serie de ritos altamente simb\u00f3licos y ense\u00f1anzas \u00e9ticos pr\u00e1cticas con miras a la adquisici\u00f3n de un cierto poder y una cierta sabidur\u00eda, basado en un conocimiento esot\u00e9rico y que ir\u00e1n a desembocar en la modificaci\u00f3n de la posici\u00f3n social o religiosa del individuo. <em>\u201cNuestra sociedad moderna ha olvidado la importancia de la iniciaci\u00f3n. Tan solo el cristianismo ha conservado el misterio inici\u00e1tico del bautismo, que modifica el estatus ontol\u00f3gico del iniciado&#8230; el ne\u00f3fito es introducido en la comunidad humana y en el mundo de los valores espirituales&#8230; La iniciaci\u00f3n representa un nuevo nacimiento y el hombre de la cultura arcaica ha comprendido perfectamente este simbolismo. en los ritos que nos ha dejado podemos observar sus esfuerzos por trascender la condici\u00f3n humana y situarse en el cosmos de un modo significativo&#8230; Ritos de iniciaci\u00f3n: 1) ritos colectivos que sellan el paso de la infancia o de la adolescencia a la edad adulta. Se trata de los ritos de la pubertad, las iniciaciones tribales obligatorias para todos los miembros de la comunidad o etnia. 2) los ritos de ingreso en las sociedades secretas, en las \u00f3rdenes religiosas y militares&#8230; o en las sociedades secretas reservadas a las mujeres&#8230; en su iniciaci\u00f3n trasmite a los ne\u00f3fitos un conocimiento secreto con vistas a la salvaci\u00f3n; 3) todos los ritos que sellan el ingreso a una vocaci\u00f3n m\u00edstica: el cham\u00e1n o el \u00abhombre que cura\u00bb (medicine man)\u201d<\/em> <strong>Mirada a los ritos inici\u00e1ticos en otras culturas<\/strong> Se dice que una de las caracter\u00edsticas del mundo moderno es la desaparici\u00f3n de ritos significativos de iniciaci\u00f3n. La originalidad del hombre contempor\u00e1neo, su novedad en comparaci\u00f3n con las sociedades tradicionales, yace en su voluntad de considerarse un ser puramente hist\u00f3rico, en su deseo de vivir en un cosmos b\u00e1sicamente desacralizado. El t\u00e9rmino <em>iniciaci\u00f3n<\/em>, en el sentido m\u00e1s amplio, denota un cuerpo de ritos y ense\u00f1anzas orales cuyo prop\u00f3sito es producir una alteraci\u00f3n decisiva en la situaci\u00f3n religiosa y social de la persona iniciada. En t\u00e9rminos filos\u00f3ficos, la iniciaci\u00f3n es el equivalente a un cambio b\u00e1sico en la condici\u00f3n existencial; el novicio emerge de su dura experiencia dotado con un ser totalmente diferente del que pose\u00eda antes de su iniciaci\u00f3n; se ha convertido en otro. Entre las diversas categor\u00edas de iniciaci\u00f3n, la de la pubertad es particularmente importante para poder comprender al hombre premoderno. En algunas culturas esos &#8220;ritos de paso&#8221; son obligatorios para todos los j\u00f3venes de la tribu. Para ganarse el derecho a ser admitido entre los adultos, el adolescente deber\u00e1 pasar a trav\u00e9s de una serie de rituales inici\u00e1ticos. Gracias a esos ritos y a las revelaciones que comportan, ser\u00e1 reconocido como un miembro responsable de la sociedad. La iniciaci\u00f3n introduce al candidato en la comunidad humana y en un mundo de valores espirituales y culturales. No s\u00f3lo aprende las pautas de conducta, las t\u00e9cnicas y las instituciones de los adultos, sino que tambi\u00e9n tiene acceso a los mitos y tradiciones sagradas de la tribu, a los nombres y la historia de sus obras. Por encima de todo, aprende las relaciones m\u00edsticas entre la tribu y los seres sobrenaturales tal y como fueron establecidas al principio de los tiempos. Toda sociedad primitiva posee un cuerpo consistente de tradiciones m\u00edticas, una <em>&#8220;concepci\u00f3n del mundo&#8221;<\/em>. Y esta concepci\u00f3n es la que le es gradualmente revelada al novicio en el transcurso de su iniciaci\u00f3n. Lo que comporta no es una simple instrucci\u00f3n en el sentido moderno de la palabra. A fin de ser digno de las ense\u00f1anzas, el novicio debe ser primero preparado espiritualmente. Porque lo que aprende concerniente al mundo y a la vida humana no constituye un conocimiento en el sentido moderno del t\u00e9rmino, una informaci\u00f3n objetiva y dividida en secciones, sujeta a correcciones y a\u00f1adidos indefinidos. Conocer los mitos no es (como se cre\u00eda en el siglo pasado) hacerse consciente de la regularidad de ciertos fen\u00f3menos c\u00f3smicos (el curso solar, el ciclo lunar, el ritmo de la vegetaci\u00f3n, y otros semejantes); es, en primer lugar, conocer lo que ha sucedido en el mundo, lo que realmente ha sucedido, lo que los dioses y los h\u00e9roes civilizadores hicieron, sus obras o trabajos, aventuras y dramas. Es conocer una historia divina, que no obstante sigue siendo una &#8220;historia&#8221;, es decir, una serie de acontecimientos imprevisibles, aunque consistentes y significativos. En t\u00e9rminos modernos podr\u00edamos decir que la iniciaci\u00f3n pone punto y final al hombre natural e introduce al iniciado en la cultura. Pero para las sociedades arcaicas, la cultura no es un producto humano, pues su origen es sobrenatural. Y eso no es todo. Es a trav\u00e9s de la cultura como el hombre restablece contacto con el mundo de los dioses y otros seres sobrenaturales y participa en sus energ\u00edas creativas. El mundo de los seres sobrenaturales es el mundo en el que las cosas suceden por primera vez: el mundo en el que empezaron a existir el primer \u00e1rbol y el primer animal; en el que un acto -que a partir de entonces ha sido religiosamente repetido- fue realizado por vez primera (caminar adoptando una postura determinada, desenterrar un tub\u00e9rculo espec\u00edfico, ir de caza durante una fase lunar determinada); en el que los dioses o los h\u00e9roes, por ejemplo, tienen tal y cual encuentro, sufren tal y cual contratiempo, pronuncian una palabras en particular, proclaman unas normas espec\u00edficas. Los mitos nos llevan a un mundo que no podemos describir \u00fanicamente como &#8220;narrado&#8221;, porque consiste en la historia de actos realizados libremente, de decisiones imprevistas, de transformaciones fabulosas, y de otras cosas por el estilo. Es, en pocas palabras, la historia de todo lo significativo que ha sucedido desde la creaci\u00f3n del mundo, de todos los acontecimientos que han contribuido a hacer del hombre lo que es en la actualidad. El novicio, al que la iniciaci\u00f3n introduce a las tradiciones mitol\u00f3gicas de la tribu, es introducido a la historia sagrada del mundo y de la humanidad. Esa es la raz\u00f3n por la que la iniciaci\u00f3n resulta tan importante para un conocimiento del hombre premoderno. Revela la seriedad casi pasmosa con la que el hombre de las sociedades arcaicas asum\u00eda la responsabilidad de recibir y transmitir valores espirituales. Para comprender el significado y el papel de la iniciaci\u00f3n, el historiador de la religi\u00f3n mira los ritos en las distintas religiones. El historiador tambi\u00e9n se separa del soci\u00f3logo, ya que su principal preocupaci\u00f3n es comprender la experiencia religiosa de la iniciaci\u00f3n e interpretar el significado m\u00e1s profundo del simbolismo presente en los mitos y ritos inici\u00e1ticos. En definitiva, la ambici\u00f3n del historiador de la religi\u00f3n es llegar a la situaci\u00f3n existencial asumida por el hombre religioso durante la experiencia inici\u00e1tica, y hacer que esa experiencia primordial resulte inteligible para sus contempor\u00e1neos. La iniciaci\u00f3n representa uno de los fen\u00f3menos espirituales m\u00e1s significativos de la historia de la humanidad. Es un acto que implica no s\u00f3lo la vida religiosa del individuo, en el sentido moderno de la palabra &#8220;religi\u00f3n&#8221;; tambi\u00e9n incluye toda su vida. A trav\u00e9s de la iniciaci\u00f3n, en las sociedades primitivas y arcaicas, el hombre se convierte en lo que es y en lo que debe ser: un ser abierto a la vida del esp\u00edritu, y por lo tanto, alguien que participa en la cultura en la que ha nacido. Porque, como veremos m\u00e1s adelante, <em>la iniciaci\u00f3n de la pubertad representa por encima de todo la revelaci\u00f3n de lo sagrado, y, para el mundo primitivo, lo sagrado no s\u00f3lo significa todo lo que ahora entendemos por religi\u00f3n, sino tambi\u00e9n todo el cuerpo de tradiciones mitol\u00f3gicas y culturales de la tribu<\/em>. En muchos casos, los ritos de la pubertad, en uno u otro sentido, implican la revelaci\u00f3n de la sexualidad, pero para todo el mundo premoderno, la sexualidad tambi\u00e9n participa de lo sagrado. En pocas palabras, a trav\u00e9s de la iniciaci\u00f3n, el candidato pasa m\u00e1s all\u00e1 del medio natural -el medio del ni\u00f1o- y gana acceso al medio cultural; es decir, es introducido a los valores espirituales. Desde un cierto punto de vista podr\u00eda casi decirse que, para el mundo primitivo, los hombres alcanzan el estatus de seres humanos a trav\u00e9s de la iniciaci\u00f3n. Antes de la iniciaci\u00f3n no comparte por completo la condici\u00f3n humana precisamente porque todav\u00eda no tienen acceso a la vida religiosa. Por eso la iniciaci\u00f3n representa una experiencia decisiva para cualquier individuo miembro de una sociedad premoderna; es una experiencia existencial fundamental porque a trav\u00e9s de ella el hombre es capaz de asumir su modo de ser de manera completa. Por ejemplo, la iniciaci\u00f3n de la pubertad empieza con un acto de ruptura: el ni\u00f1o o el adolescente es separado de su madre, y en ocasiones la separaci\u00f3n es llevada a cabo de un modo deliberadamente brutal. Pero la iniciaci\u00f3n no s\u00f3lo incumbe a los j\u00f3venes novicios. La ceremonia incluye a la tribu por completo. Se est\u00e1 instruyendo a toda una nueva generaci\u00f3n, se la est\u00e1 adecuando para ser integrada en la comunidad de los adultos. Y por ello, a trav\u00e9s de la repetici\u00f3n, de la <em>reactualizaci\u00f3n<\/em>, de los ritos tradicionales, tiene lugar la regeneraci\u00f3n de toda la comunidad. \u00c9sa es la raz\u00f3n por la que en las sociedades primitivas las iniciaciones forman parte de los festivales religiosos m\u00e1s importantes. <strong>PARA AMPLIAR Y PROFUNDIZAR<\/strong> Los invitamos a leer, reflexionar y rezar con los textos propuestos en el Anexo. <strong>En qu\u00e9 se inician hoy los sujetos, mirada antropo-sociol\u00f3gica.<\/strong> Los temas inici\u00e1ticos permanecen vivos sobre todo en el inconsciente del hombre moderno. Esa opini\u00f3n viene confirmada no s\u00f3lo por el simbolismo inici\u00e1tico de ciertas creaciones art\u00edsticas -poemas, novelas, obras pl\u00e1sticas, pel\u00edculas-, sino tambi\u00e9n por su aceptaci\u00f3n p\u00fablica. Una aceptaci\u00f3n tan masiva y espont\u00e1nea demuestra, me parece a m\u00ed, que, en lo profundo de su ser, el hombre moderno sigue siendo capaz de dejarse impresionar por escenarios o mensajes inici\u00e1ticos. Es posible encontrar temas inici\u00e1ticos incluso en la terminolog\u00eda utilizada para interpretar dichas obras. Por ejemplo, tal o cual libro o pel\u00edcula se dir\u00eda que redescubre los mitos y pruebas del h\u00e9roe en busca de la inmortalidad, que toca el misterio de la redenci\u00f3n del mundo, para revelar los secretos de la regeneraci\u00f3n a trav\u00e9s de la mujer o el amor, y otras cosas por el estilo. El rito de la madurez suele ir ligado a los desposorios. Ambos tienen la finalidad de perpetuar el futuro de la tribu mediante la posibilidad de tener descendencia. En algunas sociedades primitivas se valora m\u00e1s el matrimonio ex\u00f3geno (con personas de otra tribu y familia) tal vez para garantizar, inconscientemente, que la mezcla gen\u00e9tica contribuya a mejorar la raza. El incesto est\u00e1 expl\u00edcitamente prohibido en cualquier cultura. Las bodas de hoy en d\u00eda, dejando aparte las connotaciones religiosas, que se van perdiendo progresivamente, no dejan de ser una celebraci\u00f3n en que se construye un nuevo n\u00facleo familiar y los progenitores de ambos c\u00f3nyuges respiran tranquilos (&#8220;\u00a1Por fin lo\/la he colocado\/a!&#8221;) al ver su continuidad asegurada. Las muy en boga despedidas de soltero\/a con espect\u00e1culo pornogr\u00e1fico y prostituci\u00f3n no son m\u00e1s que un modo bastante chabacano -pero esto no viene al caso- de concienciar al c\u00f3nyuge de que deber\u00e1 renunciar a su libertad sexual a partir de ese momento. La jubilaci\u00f3n es un rito de paso no habitual en las sociedades anteriores. El progreso econ\u00f3mico ha permitido que las personas que llegan a una cierta edad puedan descansar sin m\u00e1s, ya que lo que han cotizado durante toda su vida laboral deber\u00eda bastar para mantenerse el resto de su vida. Por eso, muchos la celebran con ganas. En ocasiones, sin embargo, el jubilado padece el s\u00edndrome de &#8220;Y ahora qu\u00e9&#8221;: el embrutecimiento de la vida de mucha gente que ha vivido para trabajar, y no al contrario, hace que teman la jubilaci\u00f3n porque no han desarrollado inquietudes que puedan llenar su reci\u00e9n adquirido tiempo libre. No resulta sorprendente que los cr\u00edticos se muestren cada vez m\u00e1s atra\u00eddos por las implicaciones religiosas y, sobre todo, por el simbolismo inici\u00e1tico de las obras literarias modernas. La literatura juega una parte importante en la civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea. El mismo leer, como distracci\u00f3n y escape del presente hist\u00f3rico, constituye uno de los rasgos caracter\u00edsticos del hombre moderno. Por ello no s\u00f3lo es natural que el hombre moderno busque satisfacer sus necesidades religiosas suprimidas o inadecuadamente satisfechas, mediante la lectura de ciertos libros que, aunque en apariencia &#8220;seculares&#8221;, de hecho contienen ciertas figuras mitol\u00f3gicas camufladas como personajes contempor\u00e1neos y que ofrecen escenarios inici\u00e1ticos bajo la apariencia de sucesos cotidianos. La iniciaci\u00f3n reside en el n\u00facleo de cualquier vida humana genuina. Y eso es as\u00ed por dos razones. La primera es que cualquier vida humana genuina implica crisis profundas, sufrimiento, pruebas, p\u00e9rdida y reconquista del yo, &#8220;muerte y resurrecci\u00f3n&#8221;. La segunda es que, sea cual sea el grado de satisfacci\u00f3n que le haya reportado, en un cierto momento todo hombre considera su vida como un fracaso. Esta visi\u00f3n no surge de un enjuiciamiento moral acerca de su pasado, sino de la turbia sensaci\u00f3n de que ha errado en su vocaci\u00f3n; que ha traicionado lo mejor que hab\u00eda en \u00e9l. En esos momentos de total crisis, s\u00f3lo una esperanza parece ofrecer una salida: la esperanza de empezar a vivir de nuevo. Eso significa, en pocas palabras, que el hombre que experimenta dicha crisis sue\u00f1a con una vida nueva, regenerada, totalmente realizada y significativa. Eso es diferente y bastante m\u00e1s que el oscuro deseo de toda alma humana de renovarse a s\u00ed misma peri\u00f3dicamente, de igual manera que se renueva el cosmos. La esperanza y el sue\u00f1o de esos momentos de total crisis es obtener una <em>renovado total<\/em> y definitiva, una renovaci\u00f3n capaz de transmutar la vida. Una renovaci\u00f3n as\u00ed es el resultado de toda conversi\u00f3n religiosa aut\u00e9ntica y genuina. Pero las conversiones genuinas y definitivas resultan comparativamente escasas en las sociedades modernas. Para nosotros resulta muy significativo que incluso, a veces, los hombres no religiosos, en lo profundo de su ser, sientan el deseo de este tipo de transformaci\u00f3n espiritual, que en otras culturas constituye el aut\u00e9ntico objetivo de la iniciaci\u00f3n. No nos compete a nosotros determinar hasta qu\u00e9 punto las iniciaciones tradicionales satisfac\u00edan sus promesas. El hecho que nos importa es que proclamaban su intenci\u00f3n y afirmaban contar con los medios para transmutar la vida humana. La nostalgia de una renovaci\u00f3n inici\u00e1tica que surge de manera espor\u00e1dica desde lo m\u00e1s profundo del hombre moderno no religioso nos parece muy significativa. Da la impresi\u00f3n de representar la formulaci\u00f3n moderna del eterno anhelo del hombre por hallar un significado positivo a la muerte, por aceptar la muerte como un rito de paso hacia un modo de ser m\u00e1s elevado. Si podemos afirmar que la iniciaci\u00f3n constituye una dimensi\u00f3n espec\u00edfica de la existencia humana, es sobre todo porque s\u00f3lo en la iniciaci\u00f3n se otorga un valor positivo a la muerte. La muerte prepara el nuevo nacimiento netamente espiritual, un acceso a un modo de ser no sujeto a la acci\u00f3n destructora del tiempo. <strong>El lenguaje inici\u00e1tico: signo y s\u00edmbolo<\/strong> Para Fromm, el lenguaje simb\u00f3lico es un lenguaje en el que el mundo exterior constituye un s\u00edmbolo del mundo interior, un s\u00edmbolo que representa nuestra alma y nuestra mente. Dice Erich Fromm: <em>&#8220;Yo creo, por el contrario, que el lenguaje simb\u00f3lico es el \u00fanico idioma extranjero que todos debi\u00e9ramos estudiar. Su comprensi\u00f3n nos pone en contacto con una de las fuentes m\u00e1s significativas de la sabidur\u00eda, la de los mitos, y con las capas m\u00e1s profundas de nuestra propia personalidad. M\u00e1s a\u00fan, nos ayuda a entender un grado de experiencias que es espec\u00edficamente humano porque es com\u00fan a toda la humanidad, tanto en su tono como en su contenido&#8221;.<\/em> S\u00edmbolo es &#8220;algo que representa otra cosa&#8221;. Se pueden distinguir tres clases de s\u00edmbolos: el <strong>convencional<\/strong>, el <strong>accidental<\/strong> y el <strong>universal<\/strong>. S\u00f3lo los dos \u00faltimos expresan experiencias internas como si fueran sensoriales, y s\u00f3lo ellos poseen los elementos del lenguaje simb\u00f3lico. <strong>1. El s\u00edmbolo convencional<\/strong> es el m\u00e1s conocido porque es el que empleamos en el lenguaje diario. Un ejemplo de este tipo de s\u00edmbolo ser\u00eda el lenguaje: el sonido m-e-s-a y el objeto mesa solo guardan entre ellos una relaci\u00f3n convencional: nos hemos puesto de acuerdo para denominar as\u00ed a ese objeto <strong>2. El s\u00edmbolo accidental<\/strong> es una asociaci\u00f3n de car\u00e1cter personal, estos s\u00edmbolos no puede ser compartidos con nadie: por ejemplo, alguien que lo pas\u00f3 muy mal en una ciudad la relacionar\u00e1 ya siempre con un estado de \u00e1nimo depresivo. Pero no existe una relaci\u00f3n intr\u00ednseca entre el s\u00edmbolo accidental y la realidad que representa. Los s\u00edmbolos accidentales aparecen frecuentemente en los sue\u00f1os. <strong>3. El s\u00edmbolo universal<\/strong> es aquel en el que hay una relaci\u00f3n intr\u00ednseca entre el s\u00edmbolo y lo que representa: el fuego, s\u00edmbolo de voracidad, de cambio y permanencia al mismo tiempo, de poder y energ\u00eda, de gracia y ligereza. Cuando usamos el fuego como s\u00edmbolo, describimos con \u00e9l una experiencia caracterizada por los mismos elementos que advertimos en la experiencia sensorial del fuego, una modalidad an\u00edmica de energ\u00eda, ligereza, movimiento, gracia, alegr\u00eda\u2026 Para Fromm el lenguaje del s\u00edmbolo universal es la \u00fanica lengua com\u00fan que ha producido la especie humana. Todo ser humano que comparte con el resto de la humanidad las caracter\u00edsticas esenciales del conjunto mental y corporal es capaz de hablar y entender el lenguaje simb\u00f3lico que se basa en esas propiedades comunes. Los <strong>signos y s\u00edmbolos<\/strong> son entidades semi\u00f3ticas con propiedades diferenciadas. Un signo se da por la relaci\u00f3n semi\u00f3tica de lo designado, el designante y la representaci\u00f3n; mientras que un s\u00edmbolo es una representaci\u00f3n gr\u00e1fica que puede ser parte del signo. Ambos transmiten ideas en las culturas prealfabetizadas o pr\u00e1cticamente analfabetas. Pero su utilidad no es menor entre las verbalmente alfabetizadas: al contrario, es mayor. En la sociedad tecnol\u00f3gicamente desarrollada, con su exigencia de comprensi\u00f3n inmediata, los signos y s\u00edmbolos son muy eficaces para producir una respuesta r\u00e1pida. Su estricta atenci\u00f3n a los elementos visuales principales y su simplicidad estructural, proporcionan facilidad de percepci\u00f3n y memoria. En las muchas etapas que componen la evoluci\u00f3n, en la forma de comunicaci\u00f3n humana, del desarrollo del lenguaje hablado a la escritura, los signos visuales representan la transici\u00f3n de la perspectiva visual, a trav\u00e9s de las figuras y los pictogramas, a las se\u00f1ales abstractas. Sistemas de notaci\u00f3n capaces de transmitir el significado de conceptos, palabras o sonidos simples. <strong>Caracter\u00edsticas de los signos y s\u00edmbolos<\/strong> Un s\u00edmbolo es la representaci\u00f3n perceptible de una realidad, con rasgos asociados por una convenci\u00f3n socialmente aceptada. Es un signo sin semejanza ni contig\u00fcidad, que solamente posee un v\u00ednculo convencional entre su significante y su denotado, adem\u00e1s de una clase intencional para su designado. El v\u00ednculo convencional nos permite distinguir al s\u00edmbolo del icono como del \u00edndice y el car\u00e1cter de intenci\u00f3n para distinguirlo del nombre. Los s\u00edmbolos son <em>pictograf\u00edas<\/em> con significado propio. Muchos grupos tienen s\u00edmbolos que los representan; existen s\u00edmbolos referentes a diversas asociaciones culturales: art\u00edsticas, religiosas, pol\u00edticas, comerciales, deportivas, etc Los signos pueden ser comprendidos por los seres humanos y, algunos, por los animales; los s\u00edmbolos no. Los signos se\u00f1alan; son espec\u00edficos de un cometido o una circunstancia. Los s\u00edmbolos tienen un significado m\u00e1s amplio y menos concreto. Los signos y s\u00edmbolos, sin semejanza f\u00edsica con la informaci\u00f3n que representan, poseen significados \u00fanicamente por un acuerdo importante campo de estudio: la semi\u00f3tica. \u00c9sta trata tanto la funci\u00f3n de los signos en el proceso de comunicaci\u00f3n, como el lugar de los s\u00edntomas en el diagn\u00f3stico m\u00e9dico. En la comunicaci\u00f3n, los signos y se\u00f1ales aparecen, en general, en estructuras similarmente il\u00f3gicas. A veces requieren un planteamiento intuitivo que extraiga su sentido y que, por consiguiente, los haga susceptibles de interpretaci\u00f3n creativa. Intuici\u00f3n, inspiraci\u00f3n, resoluci\u00f3n creativa de problemas&#8230;, como quiera que lo denominemos esta actividad no posee ninguna l\u00f3gica, ning\u00fan patr\u00f3n previsible. De la organizaci\u00f3n de signos inconexos surge la liberaci\u00f3n de la l\u00f3gica hacia el salto de la interpretaci\u00f3n. Lo podemos llamar inspiraci\u00f3n, pero es una forma particular de inteligencia. Es la aptitud esencial de cualquiera que debe organizar informaci\u00f3n diversa y extraer un sentido de \u00e9sta. Los s\u00edmbolos pueden componerse de informaci\u00f3n realista, extra\u00eddas del entorno, f\u00e1cil de reconocer, o tambi\u00e9n por formas, tonos, colores, texturas&#8230;, elementos visuales b\u00e1sicos que no guardan ninguna similitud con los objetos del entorno natural. No poseen ning\u00fan significado, excepto el que se les asigna. Existen muchas formas de clasificar a los s\u00edmbolos; pueden ser simples o complicados, obvios u oscuros, eficaces o in\u00fatiles. Su valor se puede determinar seg\u00fan hasta donde penetran la mente p\u00fablica en t\u00e9rminos de reconocimiento y memoria. <strong>ESTE TEMA NOS INTERPELA<\/strong> Mirando la realidad pastoral donde desarrolla su tarea catequ\u00edstica:<\/li><li>Cu\u00e1les son los rituales cotidianos que todos cumplimos? \u00bfQu\u00e9 importancia tiene la actividad ritual para toda cultura? Buscar dos rituales propios de la cultura del lugar donde se vive ( pa\u00eds o provincia) e investigarlos tratando de precisar: origen , \u00bfcu\u00e1nto tiempo hace que est\u00e1 vigente?, en su opini\u00f3n personal \u00bfse va a mantener en el tiempo?<\/li><li>\u00bfC\u00f3mo les parece que se puede profundizar la formaci\u00f3n en el lenguaje simb\u00f3lico?<\/li><li><strong>REZAMOS LO APRENDIDO<\/strong> Una oraci\u00f3n de Bruno Forte nos ayuda a descubrir los signos a trav\u00e9s de los cuales Dios se comunica con nosotros como amigo: <em>Es una historia de amor y de fidelidad la que t\u00fa comienzas y prosigues para siempre con nosotros. Se lava la carne para que se purifique el alma; se unge la carne para consagrar el alma; se signa la carne para fortalecer el alma; se imponen las manos sobre la carne para iluminar el alma; se nutre la carne con el cuerpo y la sangre de Cristo para que el alma se sacie de Dios. (Tertuliano, De resurrectione)<\/em> Ay\u00fadanos a corresponder a este don cont\u00ednuo de tu misericordia por nosotros. Y t\u00fa, que no desde\u00f1aste acompa\u00f1arnos en la humildad de nuestro camino y en las exigencias tan humanas de nuestro crecimiento, haz que tambi\u00e9n nosotros sepamos acompa\u00f1arte, Dios fiel, en la historia siempre nueva de tu amor por nosotros. Am\u00e9n.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AULA ABIERTA N\u00ba 2: La Iniciaci\u00f3n en sentido amplio Luego de mirar nuestra realidad pastoral a la luz del desaf\u00edo de asumir la Iniciaci\u00f3n Cristiana como clave de renovaci\u00f3n de la catequesis vamos a adentrarnos en el concepto de Iniciaci\u00f3n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[21],"class_list":["post-1980","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aula-abierta","tag-catequesis"],"gutentor_comment":0,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1980"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1980\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1981,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1980\/revisions\/1981"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}