{"id":1984,"date":"2022-01-22T14:14:07","date_gmt":"2022-01-22T17:14:07","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=1984"},"modified":"2022-01-22T14:14:13","modified_gmt":"2022-01-22T17:14:13","slug":"hablar-el-nuevo-lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/hablar-el-nuevo-lenguaje\/","title":{"rendered":"Hablar el nuevo lenguaje"},"content":{"rendered":"\n<p>por Joseph Ratzinger Queridos hermanos y hermanas, estoy contento de acogeros con ocasi\u00f3n de la Plenaria del Dicasterio. Saludo al presidente, monse\u00f1or Claudio Maria Celli, a quien agradezco por sus corteses palabras, a los secretarios, los oficiales y a todo el personal. En el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este a\u00f1o, invit\u00e9 a reflexionar sobre el hecho de que las nuevas tecnolog\u00edas no solamente cambian el modo de comunicar, sino que est\u00e1n llevando a cabo una vasta transformaci\u00f3n cultural. Se est\u00e1 llevando a cabo una nueva forma de aprender y de pensar, con oportunidades in\u00e9ditas de establecer relaciones y de construir comuni\u00f3n. Quisiera ahora detenerme en el hecho de que el pensamiento y la relaci\u00f3n suceden siempre en la modalidad del lenguaje, entendido naturalmente en sentido general, no s\u00f3lo verbal. El lenguaje no es un simple revestimiento intercambiable y provisional de conceptos, sino que el contexto viviente y palpitante en el que los pensamientos, las inquietudes y los proyectos de los hombres nacen a la conciencia y son plasmados en gestos, s\u00edmbolos y palabras. El hombre, por tanto, no solo &#8220;usa&#8221;, sino que en cierto sentido &#8220;habita&#8221; el lenguaje. En particular hoy, las que el Concilio Vaticano II defini\u00f3 &#8220;maravillosas invenciones t\u00e9cnicas&#8221; (Inter mirifica, 1) est\u00e1n transformando el ambiente cultural, y esto requiere una atenci\u00f3n espec\u00edfica a los lenguajes que se desarrollan en \u00e9l. Las nuevas tecnolog\u00edas &#8220;tienen la capacidad de pesar no s\u00f3lo sobre las formas, sino tambi\u00e9n sobre los contenidos del pensamiento&#8221; (Aetatis novae, 4). Los nuevos lenguajes que se desarrollan en la comunicaci\u00f3n digital determinan, por otro lado, una capacidad m\u00e1s intuitiva y emotiva que anal\u00edtica, orientan hacia una organizaci\u00f3n l\u00f3gica del pensamiento y de la relaci\u00f3n con la realidad, privilegian a menudo la imagen y las conexiones hipertextuales. La tradicional distinci\u00f3n neta entre lenguaje escrito y oral, adem\u00e1s, parece esfumarse a favor de una comunicaci\u00f3n escrita que toma la forma y la inmediatez de la oralidad. Las din\u00e1micas propias de las &#8220;redes participativas&#8221;, requieren adem\u00e1s que la persona est\u00e9 implicada en lo que comunica. Cuando las personas se intercambian informaciones, ya est\u00e1n comparti\u00e9ndose a s\u00ed mismas y su visi\u00f3n del mundo: se convierten en &#8220;testigos&#8221; de lo que da sentido a su existencia. Los riesgos que se corren, ciertamente, est\u00e1n a los ojos de todos: la p\u00e9rdida de la interioridad, la superficialidad en vivir las relaciones, la huida a la emotividad, el prevalecimiento de la opini\u00f3n m\u00e1s convincente respecto al deseo de verdad. Y con todo estos son la consecuencia de una incapacidad de vivir con plenitud y de forma aut\u00e9ntica el sentido de las motivaciones. Por eso es urgente la reflexi\u00f3n sobre los lenguajes desarrollados por las nuevas tecnolog\u00edas. El punto de partida es la misma Revelaci\u00f3n, que nos da testimonio de c\u00f3mo Dios comunic\u00f3 sus maravillas precisamente en el lenguaje y en la experiencia real de los hombres, &#8220;seg\u00fan la cultura propia de cada \u00e9poca&#8221; (Gaudium et spes, 58), hasta la manifestaci\u00f3n plena de s\u00ed del Hijo Encarnado. La fe siempre penetra, enriquece, exalta y vivifica la cultura, y esta, a su vez, se hace veh\u00edculo de la fe, a la que ofrece el lenguaje para pensarse y expresarse. Es necesario por tanto hacerse oyentes atentos de los lenguajes de los hombres de nuestro tiempo, para estar atentos a la obra de Dios en el mundo. En este contexto, es importante el trabajo que lleva a cabo el Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales de profundizar la &#8220;cultura digital&#8221;, estimulando y apoyando la reflexi\u00f3n para una mayor conciencia sobre los retos que esperan a la comunidad eclesial y civil. No se trata solamente de expresar el mensaje evang\u00e9lico en el lenguaje de hoy, sino que hay que tener el valor de pensar de modo m\u00e1s profundo, como ha sucedido en otras \u00e9pocas, la relaci\u00f3n entre la fe, la vida de la Iglesia y los cambios que el hombre est\u00e1 viviendo. Es el compromiso de ayudar a cuantos tienen responsabilidad en la Iglesia a ser capaces de entender, interpretar y hablar el &#8220;nuevo lenguaje&#8221; de los media en funci\u00f3n pastoral (cfr Aetatis novae, 2), en di\u00e1logo con el mundo contempor\u00e1neo, pregunt\u00e1ndose: \u00bfQu\u00e9 desaf\u00edos plantea a la fe y a la teolog\u00eda el llamado &#8220;pensamiento digital&#8221;? \u00bfQu\u00e9 preguntas y requisitos? El mundo de la comunicaci\u00f3n interesa a todo el universo cultural, social y espiritual de la persona humana. Si los nuevos lenguajes tienen un impacto sobre el modo de pensar y de vivir, este afecta, de alguna forma, tambi\u00e9n al mundo de la fe, su inteligencia y su expresi\u00f3n. La teolog\u00eda, seg\u00fan una definici\u00f3n cl\u00e1sica, es inteligencia de la fe, y sabemos bien que la inteligencia, entendida como conocimiento reflexivo y cr\u00edtico, no es extra\u00f1a a los cambios culturales en acto. La cultura digital plantea nuevos desaf\u00edos a nuestra capacidad de hablar y de escuchar un lenguaje simb\u00f3lico que hable de la trascendencia. Jes\u00fas mismo en el anuncio del Reino supo utilizar elementos de la cultura y del ambiente de su tiempo: el reba\u00f1o, los campos, el banquete, las semillas etc. Hoy somos llamados a descubrir, tambi\u00e9n en la cultura digital, s\u00edmbolos y met\u00e1foras significativas para las personas, que puedan ser de ayuda al hablar del Reino de Dios al hombre contempor\u00e1neo. Hay que considerar tambi\u00e9n que la comunicaci\u00f3n en los tiempos de los &#8220;nuevos medios de comunicaci\u00f3n&#8221; comporta una relaci\u00f3n cada vea m\u00e1s estrecha y ordinaria entre el hombre y las m\u00e1quinas, desde los ordenadores a los tel\u00e9fonos m\u00f3viles, por citar s\u00f3lo los m\u00e1s comunes. \u00bfCu\u00e1les ser\u00e1n los efectos de esta relaci\u00f3n constante? Ya el papa Pablo VI, refiri\u00e9ndose a los primeros proyectos de automatizaci\u00f3n del an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico del texto b\u00edblico, indicaba una pista de reflexi\u00f3n cuando se preguntaba: \u00bfNo es este esfuerzo de infundir en instrumentos mec\u00e1nicos el reflejo de funciones espirituales, como se ennoblece y eleva a un servicio, que toca lo sagrado? \u00bfEs el esp\u00edritu el que es hecho prisionero de la materia, o no es quiz\u00e1s la materia, ya domada y obligada a seguir leyes del esp\u00edritu, la que ofrece al propio esp\u00edritu un sublime homenaje?&#8221; (Discurso al Centro de Automatizaci\u00f3n del Aloisianum di Gallarate, 19 junio 1964). Se intuye en estas palabras el v\u00ednculo profundo con el esp\u00edritu al que la tecnolog\u00edaest\u00e1 llamada por vocaci\u00f3n (cfr Enc. Caritas in veritate, 69). Es precisamente la apelaci\u00f3n a los valores espirituales la que permitir\u00e1 promover una comunicaci\u00f3n verdaderamente humana: m\u00e1s all\u00e1 de todo entusiasmo o escepticismo f\u00e1cil, sabemos que esta es una respuesta a la llamada impresa en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios en la comuni\u00f3n. Por esto la comunicaci\u00f3n b\u00edblica seg\u00fan la voluntad de Dios est\u00e1 siempre ligada al di\u00e1logo y a la responsabilidad, como atestiguan, por ejemplo, las figuras de Abraham, Mois\u00e9s, Job y los Profetas, y nunca a la seducci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica, como es en cambio el caso de la serpiente, o de incomunicabilidad y de violencia, como en el caso de Ca\u00edn. La contribuci\u00f3n de los creyentes entonces podr\u00e1 ser de ayuda para el propio mundo de los medios de comunicaci\u00f3n, abriendo horizontes de sentido y de valor que la cultura digital no es capaz por s\u00ed sola de entrever y de representar. En conclusi\u00f3n, quiero recordar, junto a muchas otras figuras de comunicadores, la del padre Matteo Ricci, protagonista del anuncio del Evangelio en China en la era moderna, del que hemos celebrado el IV centenario de su muerte. En su obra de difusi\u00f3n del mensaje de Cristo consider\u00f3 siempre a la persona, su contexto cultural y filos\u00f3fico, sus valores, su lenguaje, cogiendo todo lo positivo que se encontraba en su tradici\u00f3n, y ofreciendo animarlo y elevarlo con la sabidur\u00eda y la verdad de Cristo. Queridos amigos, os doy las gracias por vuestro servicio; lo conf\u00edo a la protecci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda y, asegur\u00e1ndoos mi oraci\u00f3n, os imparto la Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica. Discurso del Papa al Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales con motivo de su Asamblea Plenaria. Lunes 28 de febrero de 2011. Traducci\u00f3n del original italiano por Inma \u00c1lvarez \u00a9Libreria Editrice Vaticana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Joseph Ratzinger Queridos hermanos y hermanas, estoy contento de acogeros con ocasi\u00f3n de la Plenaria del Dicasterio. 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