{"id":1988,"date":"2022-01-22T14:16:45","date_gmt":"2022-01-22T17:16:45","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=1988"},"modified":"2022-01-22T14:16:49","modified_gmt":"2022-01-22T17:16:49","slug":"la-catequesis-de-la-propuesta-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/la-catequesis-de-la-propuesta-2\/","title":{"rendered":"La catequesis de la propuesta (2)"},"content":{"rendered":"\n<p>Entrar en una l\u00f3gica misionera, pasar a un primer anuncio, renunciar a proseguir con una pastoral de inserci\u00f3n, he aqu\u00ed lo que llevar\u00e1 a modificar las prioridades pastorales. Y acarrear\u00e1 duelos. Los tiempos para la comunicaci\u00f3n de la fe en nuestras sociedades cambian. El cristianismo, ayer mayoritario, sufre en nuestras comarcas un amplio descr\u00e9dito social. La autonom\u00eda del Estado, la marginaci\u00f3n de la vida social del religioso, el pluralismo de opiniones en los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, la aceleraci\u00f3n y la mayor complejidad de las informaciones invitan a pensar de otra manera la misi\u00f3n y la transmisi\u00f3n cristianas. El te\u00f3logo franc\u00e9s Christian Duquoc estima que esas modificaciones no engendran necesariamente una crisis de la fe, sino que ellas por el contrario impulsan \u201ca otra forma de anuncio evang\u00e9lico\u201d. Como apoyo de este an\u00e1lisis, \u00e9l evoca la actitud de Jes\u00fas mismo y de los primeros evangelizadores. Jes\u00fas ha anunciado el Reino de Dios por la sola fuerza de la Palabra y por signos milagrosos limitados. No recurri\u00f3 a la presi\u00f3n del Estado, al llamado a la fuerza de la ley o a la opini\u00f3n mayoritaria del gent\u00edo para obligar a convertirse en disc\u00edpulo suyo. \u201cEl propuso, sin imponer nada, pero no sin dejar de deplorar la dureza del coraz\u00f3n\u201d. El disc\u00edpulo no est\u00e1 por encima de su maestro. Los tiempos actuales pueden ser la ocasi\u00f3n de medir la extensi\u00f3n de los cambios en materia de transmisi\u00f3n religiosa e invitar a \u201cre-interpretar o actualizar el anuncio en funci\u00f3n de lo que ella fue originariamente, un llamado sin presi\u00f3n pol\u00edtica y social\u201d. \u201cEsta nueva nota social es tal vez una posibilidad para la fe cristiana: Dios no se impone, se lo busca y se lo desea; la discreci\u00f3n de Dios, manifestada en la trayectoria de Jes\u00fas y de alguna manera verificada en el retiro silencioso del Esp\u00edritu, puede suscitar, a partir de la moderaci\u00f3n de la comunidad y del pudor de su anuncio, otra seducci\u00f3n que la del consenso superficial o social, alejada de toda presi\u00f3n del poder y de la fascinaci\u00f3n del poder. Cuando Dios se oculta es cuando El se hace cercano\u201d. En este retorno a las fuentes de la misi\u00f3n, en el pudor y la discreci\u00f3n (ya no m\u00e1s contando con la fuerza de las leyes o sobre la solidez de las instituciones, sino despertado en aquello que dormita en cada uno), la experiencia misionera vivida al contacto de las poblaciones de los pa\u00edses del Sur del planeta se sostiene en tres estrados: &#8211; El acto de fe es eminentemente un acto de libertad humana: nadie puede obligar a otro a responder al amor de Dios. El anuncio misionero, como toda forma de catequesis, exige una inmensa atenci\u00f3n al otro, una moral de la comunicaci\u00f3n que libere y haga responsable. Misi\u00f3n y catequesis unen a la mujer y al hombre en una conducci\u00f3n personal. La democracia, el pudor, la tolerancia no llevan al cristiano a ser mudo o inexistente en el espacio social del libre debate. Ellas invitan a poner en obra una evangelizaci\u00f3n autentificada por el testimonio y una catequesis de acompa\u00f1amiento. &#8211; La evangelizaci\u00f3n es igualmente una predicaci\u00f3n religiosa y una actividad de humanizaci\u00f3n de las condiciones locales de vida. Pablo VI, en la enc\u00edclica Populorum Progressio (26 marzo 1967), define de este modo la misi\u00f3n de la Iglesia: promover un desarrollo integral, de todas las dimensiones humanas, \u201cde todo hombre y de todo el hombre\u201d. Se trata justamente de integrar, como dimensi\u00f3n plenamente constitutiva de la evangelizaci\u00f3n y de la misi\u00f3n, \u201cel combate por la justicia y la participaci\u00f3n en la transformaci\u00f3n del mundo\u201d (texto del S\u00ednodo de Obispos de 1971). Toda propuesta calificada como catequ\u00edstica sit\u00faa al destinatario en su forma de situarse en la vida y en el mundo. Ella obliga al an\u00e1lisis y al discernimiento. La catequesis no es solamente formaci\u00f3n o informaci\u00f3n, ella suscita un proceso de transformaci\u00f3n. Ella conduce a examinar sobre qu\u00e9 fundamentos y con qu\u00e9 principios cada participante ve el mundo actual. Seg\u00fan los dichos de Giancarlo Colet, aprender a creer hoy equivale a menudo a aprender a contra-corriente. Se trata, entre otras cosas, de adquirir la facultad de ver claro en las m\u00faltiples influencias a las cuales estamos expuestos todos los d\u00edas y de examinar de manera cr\u00edtica las Evidencias comunes. &#8211; En un art\u00edculo importante publicado en 1989 por la revista Catequesis, otro te\u00f3logo franc\u00e9s, Antoine Delzant, situaba a cada uno frente a los tapices (doseles) de la cultura contempor\u00e1nea. Frente a ese mundo, uno adopta ya sea una actitud negativa: esta sociedad es nefasta y peligrosa; lo mejor es pues apartarse de ella y protegerse lo mejor posible. La otra actitud es la de la apertura y el discernimiento: es esta cultura la que el cristianismo viene a habitar y a vivificar. Dos de los m\u00e1s importantes arsenales para el anuncio hoy son el de la inculturaci\u00f3n y el del di\u00e1logo interreligioso. Estas dos tem\u00e1ticas ocupan con derecho el primer plano de toda la reflexi\u00f3n misionera y catequ\u00edstica, invitan al an\u00e1lisis cultural, obligan al ap\u00f3stol del Evangelio a volver a decir las palabras de la Vida en Jesucristo en el lenguaje de hoy y en el encuentro con los otros. Y \u00bfresulta demasiado decir que el encuentro del cristianismo con las culturas actuales lleva consigo en s\u00ed mismo un enriquecimiento mutuo? Concluyendo un n\u00famero de la revista Lumen Vitae sobre las catequesis inculturadas, Andr\u00e9 Fossion escrib\u00eda: Cuando el cristianismo se adormece sobre su tesoro o se encierra en el idioma, el mundo secular viene en su auxilio para volver a dar fuerza al Evangelio. Esta fue ya la experiencia de Jes\u00fas mismo cuando se admir\u00f3 delante del centuri\u00f3n: \u201cEn verdad os digo, ni en Israel, he encontrado una fe como \u00e9sta\u201d. Cuando una comunidad est\u00e1 m\u00e1s preocupada por sus estructuras y su supervivencia que por sus individuos, ella corre el riesgo de perder su vigor prof\u00e9tico y la fuerza de convicci\u00f3n de su mensaje. Por el contrario, los disc\u00edpulos del Cristo est\u00e1n llamados a renovarse sin cesar en el amor rec\u00edproco para que el mundo pueda creer: actores y servidores de la propuesta. Catequesis y comunidad. Catequesis de propuesta y modo de hacer Iglesia \u00bfCu\u00e1les son y ser\u00e1n los lugares donde podr\u00e1 nacer una catequesis de la propuesta? Seg\u00fan una tr\u00edada cl\u00e1sica en catequesis, traer a la memoria un plan, un proyecto catequ\u00edstico a escala diocesana, regional, de un pa\u00eds, consiste en presentar iniciativas a tomar en los \u00e1mbitos de la parroquia, de la familia y de la escuela. Yo se que inmediatamente, este tr\u00edptico indispone a algunos, con todo derecho. Las propuestas vividas en los movimientos de apostolado, en los medios y las nuevas tecnolog\u00edas, en los movimientos de juventud constituyen otros tantos lugares a tomar en consideraci\u00f3n. A\u00fan en el caso en que no se hiciera menci\u00f3n aqu\u00ed m\u00e1s que de la parroquia, es pues mucho m\u00e1s ampliamente que ser\u00eda necesario orientar (localizar, situar) el anuncio, la escucha y el acompa\u00f1amiento. Formulo cinco reflexiones sobre la relaci\u00f3n (v\u00ednculo, lazo) entre parroquia y propuesta. a) Las pr\u00e1cticas catequ\u00edsticas parroquiales se han aprovechado poco de la c\u00e9lebre f\u00f3rmula: \u201cLa comunidad es la fuente, el lugar y el t\u00e9rmino de la catequesis\u201d. La preocupaci\u00f3n catequ\u00edstica ha permanecido a menudo en la periferia de las comunidades parroquiales. Es cierto, se \u201chace\u201d catequesis, pero al margen de las prioridades esenciales de la parroquia. La catequesis sigue siendo demasiado a menudo una actividad confiada a voluntarios y destinada solo para los ni\u00f1os, un sector \u201ccompartimentado\u201d. Una renovaci\u00f3n de la catequesis y una renovaci\u00f3n parroquial exigir\u00edan poner en el coraz\u00f3n, en el centro, en el n\u00facleo de la misi\u00f3n parroquial la preocupaci\u00f3n del anuncio, de la catequesis y de la propuesta. b) El Directorio General Catequ\u00edstico (1997) da esta definici\u00f3n de la catequesis (n\u00ba 84): \u201cLas tareas de la catequesis son la reeducaci\u00f3n de las diversas dimensiones de la fe, ya que la catequesis es una formaci\u00f3n cristiana integral, \u201cabierta a todas las componentes de la vida cristiana\u201d. En virtud de su din\u00e1mica interna, la fe exige ser conocida, celebrada, vivida y traducida en oraci\u00f3n. La catequesis debe promover cada una de esas dimensiones. Pero la fe se vive en la comunidad cristiana y se anuncia en la misi\u00f3n: es una fe compartida y anunciada. Esas dimensiones deben igualmente ser favorecidas por la catequesis\u201d. He aqu\u00ed pues adelantadas las seis tareas de la catequesis (como recordatorio, en este texto, se trata de hacer valer las diferentes facetas de la fe que, seg\u00fan su l\u00f3gica interna, merece ser conocida (1), celebrada (2), vivida (3), traducida en oraci\u00f3n (4), compartida (5) y anunciada (6). Por consiguiente, aparece la exigencia de una triple evoluci\u00f3n de la vida comunitaria: &#8211; un paso de una comunidad que a\u00edsla la preocupaci\u00f3n catequ\u00edstica confi\u00e1ndola a algunos voluntarios, a una comunidad donde todos, de todas las edades son conscientes de estar en espera de ser \u201ctodav\u00eda\u201d catequizados y prontos (listos) a rendir cuenta de su esperanza. (1 P, 3); &#8211; un paso de una comunidad que define el proyecto catequ\u00edstico como una transmisi\u00f3n de conocimientos religiosos a una comunidad que lo entiende como una oferta significativa y de calidad en los seis campos del descubrimiento de la Biblia y de la Tradici\u00f3n, de la liturgia, del accionar solidario, de la oraci\u00f3n, de la fraternidad y del encuentro con otras filosof\u00edas y religiones; &#8211; de una comunidad en la que los catequistas est\u00e1n con frecuencia poco presentes en los lugares de concertaciones pastorales a una comunidad que los llama a convertirse en los aguijones de los consejos pastorales, recordando que la misi\u00f3n teol\u00f3gica de la parroquia consiste en ser signo del Reino. c) Recordemos la etimolog\u00eda de la palabra catequesis: hacer resonar la Palabra supone que el acto catequ\u00edstico integra un encuentro, una escucha, un acompa\u00f1amiento en la proximidad de un frente a frente. La catequesis no se asemeja a las campa\u00f1as de afiches colocados a lo largo de las grandes avenidas o repetidas a gusto por medio de la prensa. Ella es una disponibilidad respetuosa para entrar en di\u00e1logo con alguien sobre aspectos esenciales de su intimidad, sin usurpar su jard\u00edn secreto, sino dej\u00e1ndolo libre en su discernimiento. Este encuentro en un cara-a-cara, esta disponibilidad singular y \u00fanica en nuestra sociedad occidental post-moderna, \u00bfser\u00e1n posibles en los vastos conjuntos de las nuevas parroquias? \u00bfQu\u00e9 acontecer\u00e1 con la proximidad?\u00bfCon qu\u00e9 cuerpo catequ\u00edstico? d) La parroquia, \u00bftiene ella a\u00fan suficiente vitalidad como para colocarse en actitud de apertura del nuevo mandato misionero, de los nuevos proyectos catequ\u00edsticos? Parroquia y catequesis \u00bfest\u00e1n inexorablemente llevadas hacia una decadencia, incluso hacia una ruina inevitable? El te\u00f3logo alem\u00e1n Norbert Mette, apoy\u00e1ndose en los trabajos de W. Bartholomaus, pudo identificar tres formas de relacionar los dos t\u00e9rminos, comunidad y catequesis. Sigui\u00e9ndolo es posible concebir que haya catequesis en la comunidad. Esto sucede cuando la catequesis (sacada de las aulas) se encuentra en el terreno parroquial y se ocupa de la iniciaci\u00f3n sacramental de los ni\u00f1os. Est\u00e1 asegurada por catequistas voluntarios. Aunque ella no sea escolar, en ese modelo, el aspecto o transmisi\u00f3n de un conocimiento es lo \u201cque domina\u201d. El segundo modelo es el de la \u201ccatequesis para la comunidad\u201d. Aqu\u00ed, el inter\u00e9s no es s\u00f3lo con respecto a los ni\u00f1os, sino con respecto a los adultos. La catequesis se define como \u201cun acompa\u00f1amiento de la vida de fe de cada uno, a cada edad\u201d. Desde un punto de vista pedag\u00f3gico, este segundo modelo insiste m\u00e1s sobre la catequesis de los adultos como paradigma, permitiendo transmitir la fe a las otras generaciones de manera convincente. Finalmente, N. Mette, identifica un tercer modelo, el de la \u201ccatequesis de la comunidad\u201d. Se toma aqu\u00ed conciencia que la responsabilidad de la transmisi\u00f3n de la fe descansa en todo el pueblo de Dios. Cada miembro de la comunidad es actor en catequesis. Cada cristiano, por el hecho de su bautismo y de su vida de fe, tiene algo que transmitir a los dem\u00e1s. Cada cristiano tiene algo que recibir de los dem\u00e1s. La comunidad est\u00e1 construida por una catequesis comprendida de este modo. La catequesis viene a aguijonearlo para que ella ofrezca a todos campos de experiencia variados, intergeneracionales y significativos. ste tr\u00edptico evolutivo y te\u00f3rico es seductor. Ha servido de hilo conductor al documento del s\u00ednodo com\u00fan de las di\u00f3cesis alemanas en 1974. Pero tropieza con la prueba de la realidad. Seg\u00fan el an\u00e1lisis de N. Mette mismo, rara vez se ha llegado al tercer modelo: la catequesis de los adultos ha fracasado ampliamente, el estado real de las comunidades no permit\u00eda en absoluto armar organismos colectivos de evangelizaci\u00f3n. En resumen, el que ha perdurado es a menudo el primer modelo. El te\u00f3logo de Qu\u00e9bec, profesor de la Universidad Saint Paul de Ottawa, Norbert Provencher, suscit\u00f3 recientemente un ardiente debate con ocasi\u00f3n de su ensayo sobre el porvenir de la Iglesia. Antes de dar un diagn\u00f3stico analiz\u00f3 las diversas iniciativas tomadas por la Iglesia de Qu\u00e9bec, desde el Vaticano II. Habl\u00f3 de una Iglesia en fase terminal: \u201cNuestras planificaciones pastorales \u00bfno ser\u00edan entonces sino un ensa\u00f1amiento (empe\u00f1o, obstinaci\u00f3n) terap\u00e9utico destinado a mantener viva a todo precio a una Iglesia que no pide m\u00e1s que morir una buena muerte?. Los distintos cap\u00edtulos del libro desgranan diversos aspectos de la pastoral contempor\u00e1nea y desembocan para cada uno en la misma constante: una Iglesia en decadencia, una Iglesia que no transmite m\u00e1s, una Iglesia que no acierta a encontrarse con la sociedad contempor\u00e1nea, una Iglesia que no es m\u00e1s cre\u00edble por completo, una Iglesia que hipoteca su porvenir, una Iglesia accidentada (averiada, en la miseria) en su imaginaci\u00f3n, en resumen una Iglesia en fase terminal. Las constataciones que \u00e9l redacta sobre la salud de las parroquias y de la catequesis son inquietantes. Se muestra receloso respecto de las nuevas parroquias, en tal medida \u00e9l teme que \u201cpreocuparse s\u00f3lo por la instalaci\u00f3n de las nuevas estructuras, a menudo seg\u00fan el n\u00famero de sacerdotes disponibles y de practicantes regulares, no resuelve el problema m\u00e1s que por un tiempo\u201d. e) Finalmente, la cuesti\u00f3n planteada por la catequesis de la propuesta en la b\u00fasqueda de esta renovaci\u00f3n es la de la definici\u00f3n de la comunidad. Identificar el reordenamiento pastoral a lo que representa habitualmente la parroquia: un lugar donde se acoge a aquellos que se presentan, primero antes que nada alrededor de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica dominical. Durante ese tiempo, la nueva catequesis de la propuesta sondea caminos tales como: &#8211; la propuesta cristiana a poner a disposici\u00f3n en lugares no-confesionales; &#8211; la disposici\u00f3n de la catequesis para acompa\u00f1ar, a\u00fan de manera temporaria, el cuestionamiento religioso de nuestros contempor\u00e1neos; &#8211; la disociaci\u00f3n de una forma exclusiva de catequesis vista como una preparaci\u00f3n a s\u00f3lo los sacramentos de iniciaci\u00f3n para hacer una oferta de acompa\u00f1amiento permanente. Medimos la distancia. Vemos qu\u00e9 cuestiones aparecen. La estructura parroquial, recordaba recientemente Pilles Routhier, est\u00e1 construida sobre el principio de la estabilidad. La catequesis de acompa\u00f1amiento llama a la movilidad. La estructura parroquial reajusta las actividades sobre un cuadro habitual que identifica a los destinatarios como a practicantes. La nueva catequesis quiere estar en camino con un p\u00fablico m\u00e1s amplio. La parroquia es a menudo todav\u00eda, seg\u00fan el an\u00e1lisis de Liliana Voye, una estructura territorializada, definitiva, global, jerarquizada y exteriormente leg\u00edtima. La catequesis es, de ahora en adelante, m\u00e1s cercana a la l\u00f3gica de las redes. Siempre gracias al vocabulario detallado por L. Voye, se puede decir que la red es horizontal, transitoria, electiva, plural y autoleg\u00edtima. Henri Derroitte Director del Instituto Lumen Vitae (Bruselas) Traducci\u00f3n de Cristina Kopytynski<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrar en una l\u00f3gica misionera, pasar a un primer anuncio, renunciar a proseguir con una pastoral de inserci\u00f3n, he aqu\u00ed lo que llevar\u00e1 a modificar las prioridades pastorales. Y acarrear\u00e1 duelos. 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