{"id":2006,"date":"2022-01-22T14:30:48","date_gmt":"2022-01-22T17:30:48","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2006"},"modified":"2022-01-22T14:30:53","modified_gmt":"2022-01-22T17:30:53","slug":"las-habilidades-comunicativas-del-catequista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/las-habilidades-comunicativas-del-catequista\/","title":{"rendered":"Las habilidades comunicativas del catequista"},"content":{"rendered":"\n<p>El catequista debe poseer en grado satisfactorio las habilidades de un comunicador. Como se dice en el argot comercial debe &#8220;saber vender el producto&#8221;. \u2022 Fundamentalmente debe saber dialogar, recordando que la primera cualidad de un buen di\u00e1logo es escuchar y escuchar con benevolencia. Hablar con propiedad, con claridad, vali\u00e9ndose para ello no s\u00f3lo la palabra sino de los dem\u00e1s elementos del lenguaje: la imagen, el gesto, el s\u00edmbolo, el s\u00edmbolo, la visualizaci\u00f3n de contenidos abstractos. Su capacidad de lectura, tiene relaci\u00f3n con el an\u00e1lisis y la interpretaci\u00f3n, en su dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica y religiosa para luego hacer una aplicaci\u00f3n a la situaci\u00f3n de los grupos y de cada interlocutor. \u2022 El catequista debe asumir dentro del proceso de comunicaci\u00f3n, el papel de receptor. Por su parte, ofrece mensajes a sus interlocutores; pero estos no s\u00f3lo se limitan a repetir lo que han escuchado, sino que emiten sus propios mensajes para compartirlos con la fuente y con dem\u00e1s compa\u00f1eros de grupo. As\u00ed, la comunicaci\u00f3n ser\u00e1 din\u00e1mica, enriquecer\u00e1 a los miembros del r\u00e1 grupo y har\u00e1 progresar la comprensi\u00f3n del mensaje. Actitudes \u2022 Las actitudes del comunicador tienen influencia definitiva en el desarrollo positivo del proceso de la comunicaci\u00f3n. Volviendo sobre la \u201cley del espejo&#8221;, ante todo es necesario que el catequista tenga suficiente confianza en s\u00ed mismo, en su propia val\u00eda, como alguien capaz de elaborar y transmitir eficientemente un mensaje. Si por naturaleza, por cultura o por ambiente posee cualidades positivas de comunicador, las debe poner en acci\u00f3n con una voluntad generosa de servicio al mensaje evang\u00e9lico. Si por el contrario, por inexperiencia, por timidez u otras circunstancias tiene dificultades en sus funciones de comunicador, debe cultivarse con paciencia y perseverancia en una actitud de permanente superaci\u00f3n, creatividad y renovaci\u00f3n. La actitud del catequista ante el mensaje es fruto de su experiencia e vida. &#8220;Nadie da lo que no tiene&#8221;, dice el refr\u00e1n; en nuestro caso o se trata simplemente de ense\u00f1ar, de adoctrinar; se trata de in quietar, de motivar, de entusiasmar en relaci\u00f3n con el mensaje cristiano. Cristo encarn\u00f3 en su propia vida el mensaje de salvaci\u00f3n que trajo a los hombres. De igual manera, el catequista debe ser m\u00e1s elocuente con su vida, con sus actitudes, que con sus palabras: actitud de di\u00e1logo, de alegr\u00eda, de respeto, de admiraci\u00f3n, de autenticidad. Su conocimiento del no es puramente te\u00f3rico, sino experiencia: por lo mismo lo profundizar\u00e1, lo apreciar\u00e1 y lo sabr\u00e1 transmitir con mayor fidelidad. Su actitud hacia el perceptor, debe ser de comprensi\u00f3n, de respeto, de empat\u00eda. El catequista debe dejar en un segundo plano su situaci\u00f3n para valorar la persona y la situaci\u00f3n de sus(s) interlocutor(es). Tener con ellos sentido de justicia, igualdad en el trato, paciencia y sobre todo valorar sus aportes, por sencillos y rudimentarios que parezcan. La actitud del catequista hacia el catequizando es definitiva para la aceptaci\u00f3n o el rechazo del mensaje. La infravaloraci\u00f3n o la ridiculizaci\u00f3n de las personas y sus aportes, bloquean el proceso de la comunicaci\u00f3n; no s\u00f3lo queda interrumpido el proceso sino que es rechazado por parte del perceptor. Al nivel del mensaje El catequista debe conocer el mensaje, con amplitud y profundidad suficientes para tener seguridad y claridad en el momento de comunicarlo a los dem\u00e1s. Como afirm\u00e1bamos antes, los dos extremos son viciosos. La \u201csuperespecializaci\u00f3n&#8221;, puede llevar al comunicador a colocarse muy por encima del nivel de sus oyentes, a tal punto de hacerse incomprensible. La falta de dominio del tema, por el contrario, lo llevar\u00e1n a la inseguridad, la vaguedad y la confusi\u00f3n. Ahora bien, no basta conocer el tema; hay que saberlo comunicar; hay que conocer el lenguaje comprensible para el perceptor, su nivel de comprensi\u00f3n, su situaci\u00f3n an\u00edmica, sus necesidades m\u00e1s sentidas, para que el mensaje tenga agarre no solo en su entendimiento, sino en el resto de sus facultades. Esto implica para los catequistas, no s\u00f3lo el conocimiento del mensaje cristiano sino de los mecanismos que mueven el proceso de la comunicaci\u00f3n y el manejo apropiado del lenguaje. Cuiden de que los catequistas se preparen de la debida forma para su funci\u00f3n de comunicadores, de suerte que conozcan con claridad la doctrina de la Iglesia y aprendan te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente las leyes psicol\u00f3gicas y las disciplinas pedag\u00f3gicas. (Decreto Christus dominus, N\u00ba 14). Y Pablo VI, a\u00f1ade: Ante todo, es menester preparar buenos catequistas \u2014catequistas parroquiales, instructores, padres de familia\u2014 deseosos de perfeccionarse en el arte superior indispensable y exigente que es la ense\u00f1anza religiosa. (Paulo VI: \u201cEl anuncio del Eavangelio hoy\u201d. Ediciones Paulina. Bogot\u00e1, 1975). Luis Vallejo Bola\u00f1os: \u201cJes\u00fas el maestro: pastoral catequ\u00e9tica\u201d. Universidad Santo Tom\u00e1s. Bogot\u00b4. 1990. P. 157-160<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El catequista debe poseer en grado satisfactorio las habilidades de un comunicador. 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