{"id":2008,"date":"2022-01-22T14:32:17","date_gmt":"2022-01-22T17:32:17","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2008"},"modified":"2022-01-22T14:32:23","modified_gmt":"2022-01-22T17:32:23","slug":"la-dimension-comunicativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/la-dimension-comunicativa\/","title":{"rendered":"La dimensi\u00f3n comunicativa"},"content":{"rendered":"\n<p>Sin duda, la riqueza del proceso de la comunicaci\u00f3n es enorme. Pero tambi\u00e9n hace evidentes los l\u00edmites de nuestra propia comunicaci\u00f3n eclesial, as\u00ed como la capacidad humana para crear la incomunicaci\u00f3n. Ese es un riesgo que el propio Jes\u00fas corri\u00f3: Como el presupuesto fundamental para una comunicaci\u00f3n se sit\u00faa en la encarnaci\u00f3n, en el compartir con aquellos a quienes se desea hablar, el primer paso dado por el Hijo fue encarnarse. La Encarnaci\u00f3n suscita la segunda consecuencia: Jes\u00fas va a hablarles a los hombres en el lenguaje del propio hombre. La primera consecuencia de esta situaci\u00f3n es que su comunicaci\u00f3n sufrir\u00e1 la ambig\u00fcedad fundamental que caracteriza a toda comunicaci\u00f3n humana: ser\u00e1 entendida por unos, ignorada por otros. Toda comunicaci\u00f3n humana, por el hecho de ser hist\u00f3rica y necesitar un cuerpo para su realizaci\u00f3n, sufre las limitaciones humanas. Los conceptos son ambiguos; las palabras, d\u00e9biles para expresar toda la realidad que se quiere transmitir; y los gestos son susceptibles de m\u00e1s de una interpretaci\u00f3n. A la manera de Jes\u00fas, para hablar a los hombres, la Iglesia necesita encarnarse en medio de ellos. Su comunicaci\u00f3n padece los mismos condicionamientos y limitaciones que padec\u00eda la comunicaci\u00f3n de Jes\u00fas, y las ambig\u00fcedades propias de la comunicaci\u00f3n humana. Por eso, ella necesita conocer profundamente lenguaje del hombre al que se dirige, so pena de permanecer eternamente incomprendida (Pedro Gilberto Gomes). La inculturaci\u00f3n del Evangelio, en el contexto de Nueva Evangelizaci\u00f3n, es el actual esfuerzo de la Iglesia por encarnar su mensaje en la cultura. Pero, como hemos ido viendo, esta no es una tarea sencilla. Los recientes y continuos llamados de la Iglesia, para que cada Conferencia episcopal y cada di\u00f3cesis elaboren plan pastoral completo sobre las comunicaciones, responden a la necesidad de hallar procedimientos concretos y efectivos para la Nueva Evangelizaci\u00f3n. Por eso, el papel que cumplen quienes se preparan para el ejercicio de una pastoral m\u00e1s consciente del desaf\u00edo comunicacional, es central en todo este proceso. Del trabajo de esas personas depender\u00e1 en buena parte que en sus di\u00f3cesis se efect\u00faen planes realistas y pr\u00e1cticos, que puedan adaptarse a las necesidades de las Iglesias locales (Aetatis Novae, 21). Creemos que la apertura al reconocimiento de la dimensi\u00f3n amplia de la comunicaci\u00f3n, puede ser una excelente entrada para seguir profundizando en ello. El punto de partida es asumirnos como miembros de la instituci\u00f3n eclesial para, desde ah\u00ed, reflexionar y ofrecer algunos procedimientos \u00fatiles sobre la mejor forma de comunicarnos. Vale la pena pensar un poco sobre el papel de la comunicaci\u00f3n en la labor evangelizadora de la Iglesia. \u00bfCu\u00e1l ha sido nuestro compromiso de corresponsabilidad y testimonio en esta labor comunicativa y c\u00f3mo lo hemos hecho realidad? por Gabriel Jaime P\u00e9rez, S.J.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sin duda, la riqueza del proceso de la comunicaci\u00f3n es enorme. 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