{"id":2028,"date":"2022-01-22T14:44:45","date_gmt":"2022-01-22T17:44:45","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2028"},"modified":"2022-01-22T14:44:50","modified_gmt":"2022-01-22T17:44:50","slug":"un-creyente-un-adulto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/un-creyente-un-adulto\/","title":{"rendered":"Un creyente, un adulto"},"content":{"rendered":"\n<p>El Catequista es una persona creyente La catequesis es educaci\u00f3n en la fe. Y para lograr eso es importante que nosotros, los catequistas, seamos los primeros protagonistas de ese crecimiento humano y cristiano. Cu\u00e1nto m\u00e1s maduros seamos, desde el punto de vista humano y cristiano, m\u00e1s eficazmente seremos educadores en la fe. Una persona madura Cuando hablamos de &#8220;madurez&#8221; no nos referimos a una edad exclusiva, aunque esta es importante. La presencia de j\u00f3venes en el grupo de catequesis ha sido importante. Aqu\u00ed nos referirnos m\u00e1s a una madurez humana, a una manera de ser, a unas cualidades que, no necesariamente, est\u00e1n vinculadas con la adultez f\u00edsica y biol\u00f3gica, y que en cada etapa del desarrollo humano existe un nivel de madurez que permite pasar adecuadamente a la siguiente. Se trata de que, como catequistas, adquiramos una personalidad integrada por unos valores y unas actitudes que nos permitan ser &#8220;personas maduras&#8221; en el desarrollo de nuestra misi\u00f3n. Para todo catequista el &#8220;Paradigma&#8221; (modelo) en el camino de la madurez es Jesucristo. De car\u00e1cter equilibrado: es exigente y radical, en\u00e9rgico y provocativo. Pero al mismo tiempo es cercano y cari\u00f1oso, atento comprensivo y acogedor. Vive de forma nueva y radical unos valores que son los que configuran su personalidad: \u2022 Autenticidad: Su conducta es abierta y clara. No hay doblez en \u00e9l, pues dice siempre lo que piensa, sin temor a nadie. Dice siempre la verdad sin acepci\u00f3n de personas. \u2022 Justicia: Se presenta como un hombre justo y defensor de la justicia. Pone a la persona por encima de leyes y bienes. Condena el abuso del poder, la opresi\u00f3n y el clasismo; \u2022 Libertad: Es libre ante la ley, los cultos, y los ritos vac\u00edos, la familia, los ricos, los poderosos, las cr\u00edticas y perjuicios. Respeta la liberad sin imponer ni aprisionar conciencias. \u2022 Solidaridad. Le preocupa las situaciones de las personas. Se compromete con todo lo que son y tiene para ayudarlos, sin hacer distinci\u00f3n de buenos o malos, de raza o naci\u00f3n. Los catequistas somos, quer\u00e1moslo o no, un constante &#8220;modelo de referencia&#8221;. Un catequista ha de procurar ser una persona sencilla, de car\u00e1cter y con personalidad, aut\u00e9ntica y abierta a los dem\u00e1s, cercana y dialogante, libre y equilibrada, capaz de comprender y perdonar, sincera y coherente, en\u00e9rgica y adaptable, digna de confianza, optimista y llena de esperanza, responsable, equilibrada en sus sentimientos, con una gran seguridad interior Un Creyente En la tarea de la catequesis se trata de ayudar a otros a madurar en la fe. Esto no se logra si el catequista no es una persona con madurez cristiana. Nuestro paradigma es Jes\u00fas, as\u00ed nos lo manifiesta a trav\u00e9s de sus actitudes: \u2022 Opci\u00f3n clara por el Padre: Jes\u00fas manifiesta claramente que su opci\u00f3n es hacer la voluntad del Padre. \u2022 Ruptura clara con el pecado: Jes\u00fas est\u00e1 limpio de pecado. Ve el pecado como una realidad tr\u00e1gica que habita en el mundo y en el coraz\u00f3n de los hombres. Denuncia toda clase de pecado. \u2022 Vivencia de valores profundos: Su vida religiosa no est\u00e1 fundada en ritos y pr\u00e1cticas externas, sino en actitudes serias y profundas \u2022 Actitud profunda de oraci\u00f3n: La oraci\u00f3n esta continuamente presente en su vida. Dedica tiempo a la oraci\u00f3n y con ella expresa su actitud de confianza e intimidad con el Padre. \u2022 Guiado por el Esp\u00edritu Santo: El es quien le gu\u00eda, le apoya y sostiene en todo lo que hace. Como catequistas estamos llamados a conseguir una profunda y sincera adhesi\u00f3n de fe a Cristo, ser ejemplares en nuestro estilo de vida, una ruptura clara con los criterios y valores que son opuestos al evangelio, un profundo amor a los hermanos, una apertura y docilidad al Esp\u00edritu Santo. Lo importante es que nos pongamos en el camino de ir consiguiendo esta &#8220;adultez&#8221; poco a poco, tenerla como proyecto de vida. Por esto es necesario que los catequistas busquemos &#8220;espacios&#8221; donde podamos, junto con otros catequistas, madurar como personas y como creyentes. El Catequista es un adulto y un Maestro El catequista asume la tarea de iniciar a otros en la fe y en la vida cristiana, tal y como ya existen y se practican en la Iglesia. Para realizar esta misi\u00f3n hemos de &#8220;saber&#8221;. El Papa Juan Pablo I (Albino Luciani) en un peque\u00f1o libro destinado a ayudar a los catequistas en su labor (Nociones de Catequ\u00e9tica) nos recuerda una frase de San Francisco de Sales: \u201cUn buen catequista es aquel que tiene una copita de sabidur\u00eda, un barril de prudencia y un oc\u00e9ano de paciencia\u201d. El catequista es el que &#8220;sabe&#8221; qu\u00e9 es y qu\u00e9 significa ser creyente, y es tambi\u00e9n el que &#8220;sabe&#8221; ayudar a otros a recorrer ese camino. Un maestro es aquel que posee un &#8220;saber&#8221; y lo entrega pedag\u00f3gicamente a otros para que tambi\u00e9n ellos participen de \u00e9l. Jes\u00fas es Paradigma del Maestro en la fe: \u2022 Se presenta como un maestro: Afirma que s\u00f3lo El merece ese t\u00edtulo: \u201cVosotros, en cambio, no os dej\u00e9is llamar Rab\u00ed, porque uno solo es vuestro Maestro: El Cristo\u201d (Mt. 23, 10). \u2022 Le reconocen como Maestro: Mucha gente se dirige a \u00e9l reconoci\u00e9ndolo como Maestro. El mismo acepta este titulo (Jn. 13,13) \u2022 Ense\u00f1a con la autoridad de Maestro: No es un maestro como los dem\u00e1s. Ense\u00f1a como quien tiene autoridad. Esta perspectiva de Jes\u00fas como Maestro nos ayuda a entender que como catequistas hay un aspecto importante en nuestra misi\u00f3n: Somos maestros en la fe. Los catequistas somos los que ense\u00f1amos a los dem\u00e1s el camino de la fe. El Catequista es un maestro en los elementos que constituyen su misi\u00f3n: Los catequistas tenemos que &#8220;saber&#8221; de la manera mejor y m\u00e1s precisa, qu\u00e9 pasa en el interior de la catequesis; tenemos que &#8220;saber&#8221; cu\u00e1les son los elementos que, bien utilizados, nos ayudan a suscitar y a madurar la fe. La vida La gente llega a la catequesis con su vida llena de experiencias, preguntas, problemas, actitudes, vivencias, etc. Los catequistas tenemos que ser maestros en: escuchar con atenci\u00f3n y cari\u00f1o todas estas situaciones; profundizar en ellas para que descubran los interrogantes m\u00e1s exigentes que tiene la existencia; saber leer esas experiencias a luz del evangelio para que adquieran su sentido cristiano. Para esto debemos estar en constante actitud de apertura y escucha. Nada de lo que se vive y acontece en la vida de los catequizandos nos puede resultar indiferente. La Palabra de Dios El eje central de la catequesis es la lectura de la Palabra de Dios hecha seg\u00fan el Esp\u00edritu que habita en Iglesia. Por eso los catequistas tenemos que ser maestros en abrir el coraz\u00f3n de los catequizandos a esa Palabra, en saber leer la Palabra de Dios en el grupo para que cada uno se sienta interpelado por ella; en descubrir los grandes n\u00facleos del misterio cristiano; en ayudar a encontrar a cada persona las razones para creer. Los catequistas hemos de ser buenos conocedores de la palabra de Dios, porque esto es lo que permite iluminar la vida desde el evangelio. La Vida Cristiana El encuentro con la palabra de Dios motive en el catequizando la conversi\u00f3n. El catequista es el que ayuda en ese, proceso de conversi\u00f3n, para que desde la libertad se haga una clara opci\u00f3n por Jesucristo en el seguimiento y en la acogida de los valores evang\u00e9licos. Ayuda a presentar la vida cristiana como un tiempo de lucha y esfuerzo, que requiere constantemente la conversi\u00f3n. La Oraci\u00f3n y la Celebraci\u00f3n Lo que el catequizando va creyendo y va viviendo debe ser expresado en la oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n. La tarea del catequista ser\u00e1 educar en el sentido de la oraci\u00f3n y la celebraci\u00f3n. De esta manera ayuda para que la participaci\u00f3n en la liturgia de la Iglesia sea activa, consciente y genuina. El Catequista, debe ser maestro en la liturgia, as\u00ed acompa\u00f1ar\u00e1 a los catequizandos en la expresi\u00f3n de su fe a trav\u00e9s de las diversas celebraciones adaptadas a su situaci\u00f3n de fe. El Compromiso Los catequistas hemos de ser maestros en suscitar y educar el compromiso de los catequizandos. Saber presentarles las exigencias que, como cristianos, pueden y deben asumir en la comunidad eclesial y en la sociedad en que viven. Prepararlos para que est\u00e9n dispuestos a dar raz\u00f3n de su fe y de su esperanza en medio de los hombres y del mundo de hoy. Este oficio de maestro hay que ejercerlo con sencillez y humildad. Como catequistas somos personas creyentes que, convencidas de lo importante que es creer, ofrecemos a los dem\u00e1s nuestra sencilla experiencia de fe para que, caminando juntos, a ejemplo de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, podamos ellos y nosotros, avanzar por el camino del seguimiento de Jes\u00fas. No olvidemos: a la vez que somos maestros, tambi\u00e9n estamos aprendiendo a ser creyentes. <\/p>\n\n\n\n<p>Iv\u00e1n Dar\u00edo Giraldo Departamento de Catequesis del ESPAC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Catequista es una persona creyente La catequesis es educaci\u00f3n en la fe. Y para lograr eso es importante que nosotros, los catequistas, seamos los primeros protagonistas de ese crecimiento humano y cristiano. 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