{"id":2030,"date":"2022-01-22T14:46:26","date_gmt":"2022-01-22T17:46:26","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2030"},"modified":"2022-01-22T14:46:30","modified_gmt":"2022-01-22T17:46:30","slug":"una-manera-de-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/una-manera-de-ser\/","title":{"rendered":"Una manera de ser"},"content":{"rendered":"\n<p>Para responder adecuadamente a la misi\u00f3n que le ha sido confiada, por la Iglesia, el catequista necesita poseer unas convicciones muy profundas, que en todo momento le permitan actualizar su opci\u00f3n de fe ante los retos que se le plantean. Por esta raz\u00f3n la formaci\u00f3n espiritual es fundamental. Ser\u00e1 ella la que le permita caminar seguro en el futuro. Hasta hace unos a\u00f1os la tarea de la catequesis no planteaba grandes exigencias a la persona del catequista; bastaba con saber tomar el libro del \u201ccatecismo\u201d y \u201cexplicar\u201d un poco las preguntas y las respuestas, sobre todo a los ni\u00f1os. Incluso se pensaba que &#8220;ser catequista&#8221; era una tarea que se realizaba los s\u00e1bados en la tarde o los domingos en la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de la cual cada uno volv\u00eda a sus quehaceres ordinarios. En el mundo de hoy y en la Iglesia de hoy han cambiado muchas cosas. Se ha mejorado la concepci\u00f3n que el hombre tiene de si mismo, se ha avanzado en la comprensi\u00f3n de la fe y la revelaci\u00f3n de Dios, se han perfeccionado los m\u00e9todos pedag\u00f3gicos, se ha descubierto una nueva forma de evangelizar la Iglesia. Todo esto ha afectado a la catequesis. Hoy tenemos que hablar de una &#8220;nueva catequesis&#8221; e intentar hacerla de una forma distinta. La catequesis que necesita el hombre y la iglesia de hoy exige que los catequistas tengan una manera de ser y unas cualidades muy bien definidas. Este ser\u00e1 el objetivo del siguiente trabajo. Es necesario que partamos del presupuesto de que el catequista ideal no existe, tampoco &#8220;se nace catequista&#8221;. El catequista se hace. Ning\u00fan catequista se hizo de una vez, por el contrario, fue poco a poco como descubri\u00f3 su vocaci\u00f3n y como se fue comprometiendo. No podemos dejar de recordar, respetuosamente, el trabajo callado, humilde, sincero y generoso de todos los miles de catequistas de nuestro pa\u00eds, que sencillamente han transmitido su fe a los dem\u00e1s. Nos unimos a la palabra del Papa Juan Pablo II cuando dijo: \u201cEn nombre de todas las iglesias quiero dar gracias a vosotros, catequistas parroquiales, hombres y en mayor n\u00famero, a\u00fan mujeres, en todo el mundo os hab\u00e9is consagrado a la educaci\u00f3n religiosa de numerosas generaciones de ni\u00f1os. Vuestra actividad, con frecuencia humilde y oculta, pero siempre ejerci\u00e9ndola con el celo ardiente y generoso, es una forma eminente de apostolado seglar\u201d (S\u00ednodo de la Catequesis de 1977). \u00bfQu\u00e9 es la Espiritualidad en el catequista? Inicialmente es necesario definir qu\u00e9 entendemos por &#8220;Espiritualidad&#8221;. De una manera sencilla podernos decir que es la forma como un cristiano vive y expresa sus relaciones con Dios. Pero la espiritualidad no puede reducirse al cumplimiento de unos ritos religiosos o de unas pr\u00e1cticas piadosas. La espiritualidad no es algo externo a la persona, sino que se apoya en lo m\u00e1s hondo del hombre, abarca la persona entera en su dimension m\u00e1s profunda. La espiritualidad del catequista se encuadra en la vocaci\u00f3n general del cristiano. Sin embargo, para un catequista no es suficiente un programa de vida espiritual en general, un modo de vivir gen\u00e9rico y abstracto de la propia fe, o hacer simplemente las pr\u00e1cticas de un buen cristiano. La vida cristiana y la espiritualidad del catequista no puede ser la de un cristiano en general. El catequista tiene una medida m\u00e1s alta. Es un cristiano catequista. Las exigencias que aqu\u00ed planteamos no deben ser para nosotros motivo de desaliento, por el contrario, son motivo de orgullo porque expresan la alta dignidad que el ser catequista tiene en la Iglesia, a la vez que supone una llamada para vivir la misi\u00f3n de &#8220;ser catequista&#8221;, no como un a\u00f1adido de la vida cristiana, sino como algo que constituye el n\u00facleo m\u00e1s profundo de su ser cristiano. Nuevas Exigencias para el Catequista Cuando se piensa en el paradigma de catequesis que requiere el Tercer Milenio, necesariamente debemos tener en cuenta aquello que define su identidad. La situaci\u00f3n real de los catequistas que hoy tenemos es la base para comenzar a preparar el futuro, sin olvidar las orientaciones que nos brinda la Iglesia a trav\u00e9s de su magisterio y los avances que en el campo de la catequesis se dan. a) Al pensar en los rasgos que configuran la identidad del catequista debemos tener en cuenta las exigencias que hoy se hacen. b) La realidad de los catequistas: En los estudios que se han realizado sobre la situaci\u00f3n de los catequistas se constatan muchas cosas positivas, pero tambi\u00e9n m\u00faltiples deficiencias. Esas sombras y lagunas en la identidad y en la formaci\u00f3n de los catequistas son datos que nos ayudan a definir la figura del catequista. La concepci\u00f3n actual de la catequesis: La nueva catequesis requiere conceptos nuevos, pedagog\u00edas nuevas, etc. Pero exige, ante todo, un catequista nuevo, que sepa llevar a cabo todas esas nuevas exigencias, que tenga una actitud de di\u00e1logo con el hombre de hoy y con las situaciones mismas, que sea capaz de establecer nuevas relaciones. El documento de Santo Domingo nos pide capacidad para incorporarnos al camino de la humanidad. Es un catequista nuevo para tiempos nuevos. c) Las orientaciones de la Iglesia: La Iglesia es la que ejerce la tarea de la catequesis. es ella quien elige y env\u00eda a sus mensajeros: los catequistas. Ella es la que se\u00f1ala qui\u00e9n es y c\u00f3mo ha de ser ese mensajero de la Palabra. As\u00ed lo ha manifestado en m\u00faltiples documentos recientes. En ellos encontramos abundantes datos para perfilar el catequista del tercer milenio. Una Espiritualidad Relacional Cuando nos encontramos a unos cuantos a\u00f1os del nuevo milenio la figura del catequista se va perfilando radicalmente a partir de las relaciones que vive a trav\u00e9s de su tarea. Los catequistas, por lo que somos y por lo que hacemos, establecemos una red viva de relaciones con todo lo que implica responder a las exigencias que plantean y todo eso hacerlo desde la fe, son los componentes b\u00e1sicos de nuestra espiritualidad de catequistas. La espiritualidad del catequista no puede separarse del quehacer catequ\u00e9tico. Esta espiritualidad consiste en vivir la totalidad de estas relaciones en y desde la fe. Por tanto, entre el trabajo de catequista y su vida cristiana hay una \u00edntima relaci\u00f3n. Una y otra se influyen mutuamente. Una buena vida de fe ha de ayudar a realizar mejor la catequesis y, cuanto mejor se realice la catequesis, m\u00e1s madura ha de ser la fe. El ser catequistas, o vivir a fondo las exigencias de nuestras relaciones catequ\u00e9ticas, no puede ser algo accidental en nuestra vida. Hemos de hacerlo con tal intensidad que constituya la forma propia de vivir la vida cristiana. El ser catequista obliga a vivir la vida cristiana con nuevas exigencias. Esto es lo que llamamos espiritualidad del catequista. Estas exigencias no han de ser vividas como una carga, sino como una gloria, pues son la expresi\u00f3n de la alta dignidad de nuestra misi\u00f3n y la estima que como catequistas tenemos en la Iglesia. Es desde esta concepci\u00f3n de la espiritualidad del catequista, como expresi\u00f3n de sus relaciones, desde donde queremos presentar los rasgos que definen el ser del catequista, la misi\u00f3n que ha de realizar y las exigencias que le plantean. El Catequista: Una Persona que Cree Para cumplir con nuestra tarea de catequistas nos preocupamos de preparar muchas cosas: materiales, din\u00e1micas, locales, carteleras, etc. Todo eso es importante. Sin embargo lo primero que tenemos que preparar es nuestra propia persona, pues es la base sobre la que se asentar\u00e1 todo lo dem\u00e1s. A pesar de la poca experiencia que tengamos como catequistas, sabemos que dar catequesis es un &#8220;arte&#8221; y no se puede realizar de cualquier manera. Si nos hacemos la pregunta: \u00bfQu\u00e9 tengo que hacer para ser un buen catequista? la respuesta ser\u00e1: Adquirir una manera de ser, una personalidad interior que nos capacite para ser un buen catequista. Esta manera de ser se puede concretar en: ser un adulto preparado. Si queremos una catequesis renovada, la prioridad debemos ponerla en lograr catequistas preparados, ya que cualquier actividad pastoral que no cuenta para su realizaci\u00f3n con personas verdaderamente formadas y preparadas, necesariamente carecer\u00e1 de valor (EN.44). <\/p>\n\n\n\n<p>Iv\u00e1n Dar\u00edo Giraldo ESPAC Escuela Parroquial de Catequistas (Colombia). <\/p>\n\n\n\n<p>El texto completo puede consultarse en http:\/\/espac-colombia.org\/eventos\/congresos\/II\/ponen3.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para responder adecuadamente a la misi\u00f3n que le ha sido confiada, por la Iglesia, el catequista necesita poseer unas convicciones muy profundas, que en todo momento le permitan actualizar su opci\u00f3n de fe ante los retos que se le plantean.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-2030","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aula-abierta"],"gutentor_comment":0,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2030"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2030\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2031,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2030\/revisions\/2031"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}