{"id":2032,"date":"2022-01-22T14:47:37","date_gmt":"2022-01-22T17:47:37","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2032"},"modified":"2022-01-22T14:47:43","modified_gmt":"2022-01-22T17:47:43","slug":"un-giro-de-la-comunidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/un-giro-de-la-comunidad\/","title":{"rendered":"Un giro de la comunidad"},"content":{"rendered":"\n<p>Durante mucho tiempo &#8220;la renovaci\u00f3n de la catequesis&#8221; se entend\u00eda como &#8220;renovaci\u00f3n pedag\u00f3gica&#8221; o &#8220;renovaci\u00f3n de los contenidos&#8221;. Los movimientos catequ\u00e9ticos de los siglos XIX y XX se caracterizaron por un vaiv\u00e9n de insistencias: ya fuera poner la insistencia en los contenidos (preocupaci\u00f3n por el mensaje), ya fuera por el acento puesto sobre la metodolog\u00eda (preocupaci\u00f3n por el sujeto). Las adquisiciones realizadas por las diversas corrientes catequ\u00e9ticas de pensamiento son ya una riqueza alcanzada e incorporada a la catequesis de la iglesia en el Directorio General para la Catequesis. El momento presente plantea las dificultades de la catequesis y de la transmisi\u00f3n de la fe de una manera m\u00e1s totalizante y global. Es la sociedad misma la que est\u00e1 en un proceso de mutaci\u00f3n. Todo est\u00e1 muy cambiado, nos repetimos continuamente. La misma persona humana est\u00e1 cambiada: m\u00e1s fraccionada m\u00e1s acosada por los mismos cambios que ella ha provocado (GS 4). Un modelo de sociedad, al que est\u00e1bamos acostumbrados, est\u00e1 desapareciendo. Basta ver nuestras iglesias vac\u00edas y compararlas con unos a\u00f1os atr\u00e1s. En esta realidad de cambio, paralela a otras realidades humanas, la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, con una larga tradici\u00f3n que se inici\u00f3 en los or\u00edgenes del cristianismo y que ha atravesado momentos hist\u00f3ricos muy diversos, se interroga: \u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer o c\u00f3mo tenemos que hacer para mantener el crecimiento de la comunidad cristiana y a la misma comunidad cristiana? No tenemos soluciones m\u00e1gicas En muchas ocasiones he escuchado a responsables de comunidades cristianas expresiones parecidas a \u00e9stas: Que nos digan lo que tenemos que hacer. O, refiri\u00e9ndose a expertos en una materia: \u00a1A ver lo que dicen los expertos! Hab\u00eda una conciencia generalizada en los ambientes cristianos de que alguien nos pod\u00eda dar respuestas seguras a los problemas que nos urg\u00edan. Tengo la impresi\u00f3n de que \u00e9stos no son aquellos tiempos. La raz\u00f3n es muy sencilla: Porque no conocemos bien nuestro tiempo, nuestra realidad. Porque lo que ten\u00edamos antes era m\u00e1s uniforme y hab\u00eda sido contrastado con la sabidur\u00eda de unos par\u00e1metros que hoy no est\u00e1n ya vigentes. Hoy es m\u00e1s dif\u00edcil decir qu\u00e9 es posible en una situaci\u00f3n concreta; se impone el que las comunidades &#8220;inventen&#8221;, den respuestas, se atrevan a iniciar caminos nuevos no desde cero sino desde la fe y la tradici\u00f3n de la comunidad. Otras instituciones o entidades pueden tener miedo al presente y al futuro. No as\u00ed la comunidad cristiana que ha vivido y sobrevivido a la intemperie de los azotes de la historia. No podemos perder de vista que el grupo de los creyentes no va solo. Est\u00e1 acompa\u00f1ado por el Esp\u00edritu del Se\u00f1or que nos sugiere, si le escuchamos bien, salidas originales y oportunas. Fidelidad a Dios y fidelidad al hombre Me parece de suma importancia, en estos momentos, el principio cl\u00e1sico en catequ\u00e9tica de la doble fidelidad: fidelidad a Dios y fidelidad a la persona. La fidelidad a Dios es la que nos dar\u00e1 creatividad para anunciar a Dios. Los creyentes profundos, los creyentes con ra\u00edces de trato e intimidad con Dios son los que mejor podr\u00e1n descubrirnos hoy c\u00f3mo anunciar al Dios que tratan, al Dios que les es familiar. Porque el Dios cristiano no es un Dios que se &#8220;sabe&#8221;, sino un Dios Padre con quien uno tiene relaci\u00f3n. No podemos hablar bien de Dios sin tratarnos con Dios. El trato personal con Dios es el que nos dar\u00e1 pistas para &#8220;hablar de Dios&#8221; a los dem\u00e1s. Por eso la renovaci\u00f3n de la catequesis tiene que ir muy ligada a una renovaci\u00f3n de la vida cristiana que incluye el &#8220;trato familiar&#8221; con Dios. Por otra parte, la fidelidad a los hombres y mujeres concretos, con su realidad, con sus valores y con sus l\u00edmites nos impondr\u00e1 un ritmo y una manera de hablarles de Dios que ellos entiendan, Y, sobre todo, nos ense\u00f1ar\u00e1 a captar el lenguaje que hoy es mejor audible y comprensible. Muchos indicios tenemos para ir intuyendo que la persona de nuestros d\u00edas es sensible sobre todo al lenguaje del testimonio. Entendemos aqu\u00ed y ahora por testimonio el lenguaje que se desprende de aquellos creyentes que pueden decir a otros: &#8220;Lo que os anuncio de Dios lo pod\u00e9is ver cumplido en m\u00ed. La novedad de Dios no es teor\u00eda, sino que es la novedad en la que yo vivo. El Dios que resucit\u00f3 a Jes\u00fas me ha resucitado tambi\u00e9n a m\u00ed y me ha dado una vida nueva que ya estoy viviendo&#8221;. Un Evangelio hecho teor\u00eda pero que no llegue a cambiar la vida y que esto se pueda palpar es un Evangelio que se aprender\u00e1, pero al que no se le dar\u00e1 cr\u00e9dito. Catequesis que afecta a la vida de la comunidad Durante muchos a\u00f1os en el pasado la catequesis era concebida como un ap\u00e9ndice o como un &#8220;a\u00f1adido&#8221; de la comunidad. La comunidad se organizaba en torno a los sacramentos. Lo importante de la acci\u00f3n pastoral de la comunidad eran los sacramentos o la &#8220;pastoral sacramental&#8221;. Todo lo dem\u00e1s pertenec\u00eda a la comunidad, pero de otra manera; casi podr\u00edamos decir que &#8220;de manera secundaria&#8221;, al menos en la praxis, aunque en teor\u00eda se pudiera decir otra cosa. La catequesis no interfer\u00eda en el desarrollo de la acci\u00f3n sacramental. Se mandaba a los catequistas a cursillos, volv\u00edan y todo segu\u00eda igual. No pasaba nada. Como mucho lo pod\u00edan notar los miembros del grupo. Es previsible que la catequesis en el futuro de las comunidades cristianas tenga una importancia mayor y que esta importancia se refleje en la misma organizaci\u00f3n y definici\u00f3n de la comunidad. Hay ejemplos ya en marcha en los que la catequesis afecta a la organizaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n tradicional de los domingos. Ir a la &#8220;reuni\u00f3n dominical&#8221; no es s\u00f3lo ir a la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda, sino participar adultos y m\u00e1s j\u00f3venes en la catequesis, en diferentes reuniones. Todo un mundo que est\u00e1 por ver c\u00f3mo se ir\u00e1 estructurando. Perspectiva misionera Muchas comunidades cristianas funcionan como con orejeras: s\u00f3lo ven y atienden &#8220;a los que vienen&#8221;, a los &#8220;fieles&#8221;. Es lo que siempre se ha hecho y es lo que contin\u00faan haciendo. Por otra parte es l\u00f3gico: es &#8220;lo que mejor sabemos hacer y hemos visto hacer&#8221;. Ciertamente hay que atender a los que vienen, \u00a1c\u00f3mo no! Pero hay que hacer esto sin olvidar el mandato del Se\u00f1or, que es un mandato misionero, de ir a los que est\u00e1n fuera. Tenemos que reconocer que en amplios sectores de la Iglesia que conocemos &#8220;existe un miedo solapado y atroz a los que no son de los nuestros&#8221;. No los entendemos ni sabemos tratarlos. Los que no son &#8220;los de siempre, los fieles&#8221; nos desarman cuando vamos con lenguaje que ellos no entienden o con modos que ellos no soportan porque son modos que demuestran autosuficiencia, incomprensi\u00f3n, juicio de valor sobre los otros\u2026 Y cuando nos quitan el lenguaje que llevamos aprendido&#8221; (que s\u00ed soportan muchos de los que vienen habitualmente) (\u00bf?) nos sentimos en el vac\u00edo, inseguros. Estamos perdiendo el tren del di\u00e1logo con los hombres y mujeres de hoy, Esto es grave. &#8220;No dec\u00eds nada interesante. Habl\u00e1is para no decir nada, por eso aburr\u00eds. No entend\u00e9is la vida de hoy&#8221;, son frases que nos dicen no los que no nos quieren, sino los que nos quieren y esperan algo m\u00e1s de la Iglesia y no lo encuentran. No es que la gente se aleje de la Iglesia. Es, en la misma proporci\u00f3n por lo menos, que la Iglesia se aleja de la gente o aleja a la gente. Alejamos cuando no decimos nada, cuando no llegamos a la vida de la gente, cuando el Evangelio es una superposici\u00f3n de &#8220;algo&#8221; a la vida del otro y no un fermento que cambia la vida toda de la persona y de la sociedad. Quiz\u00e1s es que llevamos un Evangelio m\u00e1s aprendido que vivido. Tenemos que aprender a ser Iglesia misionera. As\u00ed de sencillo. Y esta lecci\u00f3n nos resulta dif\u00edcil, dura. Tenemos que recordarnos que tenemos un mandato de ir a los de fuera. Es decir, tenemos que aprender a escuchar a los de fuera, sus ansias, sus dolores, sus noches, sus esperanzas, sus sue\u00f1os e ilusiones, la verdad que hay en ellos. Me parece muy sugerente lo que dicen los obispos franceses a este respeto: &#8220;De hecho, hemos podido imaginamos conforme a una l\u00f3gica m\u00e1s o menos comercial, o por lo menos exclusivamente funcional que la Iglesia, para evangelizar, deber\u00eda hacer intervenir una especie de ley de la oferta y la demanda, situ\u00e1ndose ella en el lado de la oferta y los dem\u00e1s, las personas en espera, del lado de la demanda. En la realidad concreta, en la experiencia efectiva que la Iglesia est\u00e1 llamada a hacer encontr\u00e1ndose con estas personas, \u00bfqu\u00e9 sucede verdaderamente, y c\u00f3mo se presenta el camino que conduce a la propuesta de la fe? Estas personas en expectativa no deben ser consideradas pura y llanamente, seg\u00fan la l\u00f3gica comercial, como unos clientes de la Iglesia, dispuestos a consumir pasivamente lo que tenemos para proponerles. Son por encima de todo, hombres y mujeres que por su esperanza y su camino dan fe de la libertad de Dios y de la obra del Esp\u00edritu Santo, que puede despertar en todo ser humano e\/ deseo de ir m\u00e1s all\u00e1 de cuanto vive en lo inmediato&#8221; . Entendemos como Iglesia misionera trae consecuencias La primera consecuencia es de identidad: manera de entenderse, de definirnos como comunidad cristiana, de situarnos en esta realidad que vivimos; manera de situarnos ante la meditaci\u00f3n de la Palabra del Se\u00f1or y ante la celebraci\u00f3n de su Misterio; manera de entendernos como comunidad cristiana en y con el mundo. La segunda consecuencia es de orden estructural: manera de organizarnos, de repartir incumbencias. Y no se trata de modas ni de concesiones tontas, sino de fidelidad coherente al Se\u00f1or de cuyo costado sali\u00f3 la Iglesia. En esta estructuraci\u00f3n tiene un papel relevante la acci\u00f3n misionera y la acci\u00f3n catequ\u00e9tica, Muchos fen\u00f3menos peque\u00f1os, a modo de g\u00e9rmenes, nos invitan a repensar todo: los ni\u00f1os que no son bautizamos y piden el bautismo en edad avanzada, los adultos que no est\u00e1n bautizados o que &#8220;est\u00e1n de vuelta&#8221; y quieren participar de nuevo en la vida de la comunidad, pero lo quieren hacer conservando su libertad, su uso racional de la palabra y el pensamiento. Tiene que haber maneras para ser una comunidad plural unidos por la fuerza del Esp\u00edritu, no de la ley ni de los caprichos del responsable de turno en la comunidad. Tendremos que mirar la estructura de la comunidad que evangeliza desde detalles tan sencillos como los horarios de atenci\u00f3n a la gente, los horarios de actividades y celebraciones, la utilizaci\u00f3n de los lugares religiosos, la utilizaci\u00f3n del arte religioso, de los edificios art\u00edsticos religiosos\u2026 Tenemos muchos libros de catequesis impresos en piedra y no nos damos cuenta y no los utilizamos\u2026 Es una responsabilidad de la que debemos dar cuenta. Ser comunidad de servicio y samaritana comienza por estos detalles peque\u00f1os que nos llevan a organizarnos teniendo en cuenta en primer lugar las necesidades de aquellos a los que servimos en nombre del Se\u00f1or. <\/p>\n\n\n\n<p>P. \u00c1lvaro Ginel Director de la revista Catequistas Revista Catequistas 181 (2007)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante mucho tiempo &#8220;la renovaci\u00f3n de la catequesis&#8221; se entend\u00eda como &#8220;renovaci\u00f3n pedag\u00f3gica&#8221; o &#8220;renovaci\u00f3n de los contenidos&#8221;. 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