{"id":2034,"date":"2022-01-22T14:49:02","date_gmt":"2022-01-22T17:49:02","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2034"},"modified":"2022-01-22T14:49:14","modified_gmt":"2022-01-22T17:49:14","slug":"una-tarea-apasionante-y-delicada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/una-tarea-apasionante-y-delicada\/","title":{"rendered":"Una tarea apasionante y delicada"},"content":{"rendered":"\n<p>Cada vez se destacan con m\u00e1s evidencia dos lugares privilegiados para la catequesis: la comunidad cristiana y la familia. La comunidad cristiana La catequesis, tradicionalmente con miras individuales, debe convertirse en una actividad de talante grupal, comunitario y, en la medida de lo posible, intergeneracional. Resalta con fuerza, en esta perspectiva, el papel necesario, insustituible, de la comunidad en todo proceso de crecimiento en la fe. Seg\u00fan esta \u00abopci\u00f3n comunitaria\u00bb, claramente afirmada en el magisterio catequ\u00e9tico oficial (cf. DGC 141, 158, 219-221, 253-257), la comunidad resulta ser condici\u00f3n, lugar, sujeto, objeto y meta de la catequesis. Se ha podido decir que \u00abla comunidad autentica (comunidad que avanza) es el mejor texto de catequesis\u00bb , y que \u00abla comunidad cristiana es en si misma catequesis viviente\u00bb (DGC 141). En esta propuesta de catequesis de comunidad, la dimensi\u00f3n relacional es prioritaria respecto al contenido, y la \u00abpersonalidad relacional\u00bb figura entre las cualidades principales del animador o catequista. En relaci\u00f3n con esta exigencia se destaca hoy la importancia de la comunidad peque\u00f1a o de base (DGC 263-264), la comunidad de talla humana que posee un fuerte potencial evangelizador y catequizante. Recibe nombres distintos seg\u00fan las regiones o pa\u00edses (\u00abComunidades Eclesiales de Base\u00bb, \u00abCommunaut\u00e9s \u00e9clesiales vivantes\u00bb, \u00absmall Christian Communities\u00bb etc.) y son lugares que permiten procesos de identificaci\u00f3n y el compartir experiencias de fe. Se considera un ideal pastoral convertir la parroquia y la di\u00f3cesis en una \u00abcomunidad de comunidades\u00bb. Todo ese anhelo comunitario -Denis Villepelet lo llama \u00abd\u00e9fi communautaire\u00bb trae consigo muchos problemas y exigencias: la necesidad de crear un nuevo tipo de comunidad; de promover comunidades vivas, abiertas, convincentes, con \u00absentido de la comunidad\u00bb y \u00absentido de Iglesia\u00bb; el peligro, nada imaginario, de comunidades con graves s\u00edntomas de inautenticidad, s\u00edntomas patol\u00f3gicos (esp\u00edritu de secta, absolutizaci\u00f3n del Propio carisma, formas deformadas de ejercicio de la autoridad, etc.). No por nada se dice a veces que, en vez de tener \u00abcomunidades de comunidades\u00bb, nos encontramos m\u00e1s bien con \u00abarchipi\u00e9lagos de comunidades\u00bb. La familia La familia tiene que volver a ser un lugar privilegiado de educaci\u00f3n en la fe, de despertar religioso y de integraci\u00f3n comunitaria de las nuevas generaciones. Esta valoraci\u00f3n catequ\u00e9tica de la familia (DGC 226-227) debe llevar a superar la posici\u00f3n absentista y pasiva de los padres, que con demasiada frecuencia \u00abdelegan\u00bb en otros la educaci\u00f3n religiosa de los hijos. Se trata de delegar y acrecentar las posibilidades educativas y catequ\u00e9ticas de la familia, en cuanto c\u00e9lula eclesial y lugar privilegiado de educaci\u00f3n de la fe, por media de una catequesis sobre todo experiencial y ocasional. Es verdad que hoy estamos ante una evidente crisis de la familia, ante la presencia de muchas familias irregulares, de situaciones problem\u00e1ticas, a veces dram\u00e1ticas. Y existe tambi\u00e9n una fuerte crisis de la funci\u00f3n educativa y la quiebra de la transmisi\u00f3n de valores de los padres a los hijos. El problema afecta de modo especial al sector concreto de la educaci\u00f3n religiosa o de la comunicaci\u00f3n de la fe. El tradicional proceso de socializaci\u00f3n religiosa en la familia no funciona por lo general: la fe ya no pasa de padres a hijos. Y sin embargo, no obstante las dificultades, tanto la experiencia como la reflexi\u00f3n pedag\u00f3gica y sociol\u00f3gica actual siguen considerando a la familia como el ambiente ideal m\u00e1s capacitado para poner las bases de una aut\u00e9ntica educaci\u00f3n, tanto general como religiosa. Pese a la crisis, la familia sigue siendo el primer agente de socializaci\u00f3n de ni\u00f1os y adolescentes. Por eso hay que estar convencidos de que la familia no s\u00f3lo puede, sino que debe ser lugar de educaci\u00f3n religiosa. No solo: debe estar convencida de poder desempe\u00f1ar un papel imprescindible, \u00fanico, en gran medida insustituible. A este respecto contamos hoy con muy valiosas experiencias de \u00abcatequesis familiar\u00bb, en sus distintas versiones. El problema de la escuela como lugar de catequesis Hoy d\u00eda resulta cada vez m\u00e1s problem\u00e1tica la escuela -en una sociedad pluralista y en gran parte secularizada- como \u00e1mbito de educaci\u00f3n de la fe y lugar de ejercicio de la catequesis eclesial. De ah\u00ed que se afirme por lo general la distinci\u00f3n y complementariedad entre la catequesis eclesial y la ense\u00f1anza religiosa escolar (ERE; cf. DGC 73-75). Esta tiende a asumir los rasgos de una aproximaci\u00f3n educativa y cultural al hecho religioso. En la globalidad de sus manifestaciones. En esta nueva perspectiva se asignan a la ERE cometidos de este orden: proporcionar un conocimiento serio del hecho religioso; impulsar la formaci\u00f3n para permitir a los j\u00f3venes tomar decisiones series y fundadas ante la religi\u00f3n; fomentar en las nuevas generaciones el di\u00e1logo y la tolerancia entre personas de convicciones religiosas diferentes. La necesaria reformulaci\u00f3n del mensaje Nos encontramos aqu\u00ed con una de las tareas m\u00e1s apasionantes y delicadas de la nueva perspectiva catequ\u00e9tica: la necesaria revisi\u00f3n de los contenidos, del mensaje de salvaci\u00f3n que la catequesis debe comunicar y actuar. Es un aspecto importante del cometido, considerado hoy como imprescindible y vital, de la \u00abinculturacion\u00bb de la fe y de la no menos necesaria revisi\u00f3n de las \u00abrepresentaciones religiosas\u00bb, procesos que entran de lleno en la problem\u00e1tica moderna de la b\u00fasqueda del nuevo paradigma catequ\u00e9tico. Algunas exigencias y desplazamientos t\u00edpicos de este necesario repensamiento pueden ser expresados de esta manera: -Un mensaje centrado en el anuncio de la palabra de Dios y en la en la comunicaci\u00f3n de experiencias de fe. En el centro de la comunicaci\u00f3n catequ\u00e9tica deben volver a estar la palabra de Dios y las experiencias de fe. M\u00e1s que tender a la \u00abtransmisi\u00f3n de la doctrina\u00bb cristiana, la catequesis debe ser ante todo \u00abanuncio y escucha de la palabra\u00bb (\u00abaudire verbum\u00bb es la expresi\u00f3n cl\u00e1sica para indicar la catequesis en el catecumenado antiguo) y \u00abcomunicaci\u00f3n de experiencias de fe\u00bb. La palabra de Dios, percibida en la experiencia cristiana de fe, constituye el contenido propiamente dicho de la catequesis (\u00absin experiencia religiosa no hay comunicaci\u00f3n religiosa\u00bb ni \u00abanuncio y escucha de la palabra de Dios\u00bb). Esto no echa en olvido el contenido doctrinal, pero lo relativiza y lo integra en un contexto m\u00e1s amplio y vital. &#8211; El mensaje de una verdad \u00abdada y prometida\u00bb. Debemos pasar, por decirlo con una formula t\u00edpica de los catequetas holandeses, de la catequesis de la verdad \u00abdada\u00bb, a la catequesis de la verdad \u00abdada y prometida\u00bb. Con esta expresi\u00f3n se subraya el peso de una catequesis de la verdad ya pose\u00edda (verdad \u00abdada\u00bb: catequesis solamente de certezas) a una catequesis en cierto sentido inacabada, abierta a la b\u00fasqueda, a la oscuridad de la duda, a la paciencia de la espera, sin olvidar los elementos seguros y definitivos de la fe cristiana. Se presta atenci\u00f3n as\u00ed a la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica (dial\u00e9ctica del \u00abya\u00bb y del \u00abtodav\u00eda no\u00bb) de la revelaci\u00f3n cristiana. &#8211; Un mensaje encarnado e inculturado. De la transmisi\u00f3n de un contenido entendido como \u00abdeposito cristalizado\u00bb hay que pasar a la comunicaci\u00f3n de un mensaje encarnado a inculturado en la historia. En lugar de un contenido pensado como algo inmutable, a-hist\u00f3rico, impermeable a los vaivenes del tiempo, se destaca la importancia de la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica de la revelaci\u00f3n y de los esfuerzos de encarnaci\u00f3n o \u00abinculturaci\u00f3n de la fe\u00bb en los distintos entornos culturales de los pueblos. Esta exigencia es de gran envergadura. Supone todo un proceso de repensamiento de la fe y de abandono de muchas representaciones religiosas, para presentar un mensaje cristiano que sea efectivamente, para nuestros contempor\u00e1neos, una autentica \u00abbuena noticia\u00bb, expresada en sinton\u00eda con los valores y sensibilidad de la cultura de hoy. Habr\u00e1 que hacer de manera, como dir\u00eda Juan Mart\u00edn Velasco, que la fe y la Iglesia sean de verdad \u00abuna casa intelectualmente habitable\u00bb. -Un mensaje \u00absignificativo\u00bb. M\u00e1s que una catequesis de la \u00abverdad\u00bb, necesitamos una catequesis de la \u00absignificaci\u00f3n\u00bb. A la obsesi\u00f3n por la doctrina teol\u00f3gicamente correcta, debe suceder la preocupaci\u00f3n por asegurar el car\u00e1cter \u00absignificante\u00bb, vital, existencial, \u00abinteresante\u00bb, del mensaje transmitido. No es que decaiga el inter\u00e9s por la verdad revelada, pero se considera m\u00e1s importante que se perciba en el mensaje transmitido su car\u00e1cter prevaleciente de \u00abEvangelio\u00bb, de buena noticia que da sentido a la vida y responde a sus demandas. Ya un texto famoso de una carta mandada en nombre del papa a Paris, en 1964, dec\u00eda que la palabra de Dios debe resonar para cada uno como una apertura a sus problemas, una respuesta a sus preguntas, la dilataci\u00f3n de los propios valores y al mismo tiempo la satisfacci\u00f3n de sus aspiraciones m\u00e1s profundas: en una palabra, \u00abcomo el sentido de su existencia y el significado de su vida\u00bb. Estas palabras, dichas hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os, constituyen todo un programa de revisi\u00f3n catequ\u00e9tica y un desaf\u00edo que la catequesis actual esta muy lejos de haber tomado en serio. -Un mensaje remozado por la vuelta a las fuentes. A la tradicional y leg\u00edtima preocupaci\u00f3n por la ortodoxia del contenido debe suceder el deseo de fidelidad a las fuentes genuinas de la catequesis: la palabra de Dios contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradici\u00f3n. En el proceso catequ\u00e9tico se contempla la \u00abentrega\u00bb (traditio) de los documentos de la fe (DGC 85 y 88) y se debe recuperar la credibilidad del testimonio. En esta perspectiva queda relativizado claramente el papel de los catecismos. Estos pueden seguir siendo instrumentos \u00fatiles en la actuaci\u00f3n do In catequesis, siempre que se presenten con las cualidades de contenido y de lenguaje adecuados en el mundo de hoy. Pero no pueden ser considerados, como en el pasado, fuente primaria de la catequesis o el principal instrumento de su ejercicio. Nuevos acentos en la pedagog\u00eda de la catequesis En el capitulo de las opciones pedag\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas el campo se nos presenta muy rico y siempre susceptible de una gran variedad de posibilidades. Podemos solamente sugerir algunas l\u00edneas de tendencia entre las que parecen m\u00e1s actuales y significativas. &#8211; Una pedagog\u00eda para la interiorizaci\u00f3n de actitudes de fe. La tradicional preocupaci\u00f3n por la transmisi\u00f3n de conocimientos debe ceder el paso a itinerarios pedag\u00f3gicos que apunten a la adquisici\u00f3n y maduraci\u00f3n de actitudes de fe (DGC 85-86). La catequesis no puede limitarse a transmitir un patrimonio de conocimientos religiosos: debe tender sobre todo a la educaci\u00f3n de actitudes interiorizadas de fe, en sus tres niveles fundamentales: cognoscitivo, afectivo y comportamental. A este respecto cobra una importancia muy especial el testimonio personal y comunitario. &#8211; Una pedagog\u00eda realmente educativa y promocional. El criterio indicado en el Directorio General para la Catequesis, \u00abEvangelizar educando y educar evangelizando\u00bb (DGC 147), subraya la necesaria dimensi\u00f3n educativa y promocional de la catequesis. La experiencia nos dice que existe siempre el peligro de caer en el adoctrinamiento despersonalizante y la tentaci\u00f3n de refugiarse en experiencias gratificantes, que den seguridad al mismo tiempo que infantilizan. Es importante que la catequesis sea realmente madurante y promocional, atenta a la gradualidad y capaz de conducir hacia una fe adulta y madura. -Una pedagog\u00eda con pluralidad de lenguajes. Ya hace tiempo que la catequesis ha superado la pr\u00e1ctica restringida de la ense\u00f1anza del \u00abcatecismo\u00bb y de la transmisi\u00f3n casi exclusivamente verbal, para abrirse a una pluralidad de lenguajes. AI respecto podemos destacar la necesidad de adoptar con preferencia los lenguajes m\u00e1s aptos para la comunicaci\u00f3n religiosa (la narraci\u00f3n, el s\u00edmbolo, el testimonio, la celebraci\u00f3n, el arte, etc\u00e9tera) y de superar su tradicional fijaci\u00f3n en la expresi\u00f3n verbal para abrirse a una rica pluralidad de lenguajes (DGC 208-209). Y aqu\u00ed se nos presenta el panorama, a la vez fascinante y problem\u00e1tico, de los nuevos lenguajes de la comunicaci\u00f3n medi\u00e1tica y de la cultura inform\u00e1tica y digital. -Una pedagog\u00eda de creatividad. Ya hace tiempo que la reflexi\u00f3n catequ\u00e9tica habla del paso de una pedagog\u00eda de la asimilaci\u00f3n a la pedagog\u00eda de la creatividad. Se solicita as\u00ed el paso de una catequesis de simple \u00abasimilaci\u00f3n\u00bb, de pura recepci\u00f3n de un contenido prefabricado, a una catequesis de creatividad y corresponsabilidad (DGC 157). Estamos ante una tarea muy delicada, que requiere tacto y discernimiento. En la catequesis, especialmente con los j\u00f3venes y adultos, no se trata de intentar reproducir tal cual el modelo de cristiano y de Iglesia que hemos heredado del pasado. Hoy se impone la promoci\u00f3n de una realidad nueva, el ejercicio de una imaginaci\u00f3n creadora que, sin traicionar la identidad perenne de la fe cristiano, permite a los creyentes de nuestro tiempo forjar una forma nueva de ser cristianos, de vivir en comunidad, de construir Iglesia. <\/p>\n\n\n\n<p>Emilio Alberich<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez se destacan con m\u00e1s evidencia dos lugares privilegiados para la catequesis: la comunidad cristiana y la familia. 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