{"id":2040,"date":"2022-01-22T14:55:10","date_gmt":"2022-01-22T17:55:10","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2040"},"modified":"2022-01-22T14:55:16","modified_gmt":"2022-01-22T17:55:16","slug":"necesitamos-un-nuevo-paradigma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/necesitamos-un-nuevo-paradigma\/","title":{"rendered":"Necesitamos un nuevo paradigma"},"content":{"rendered":"\n<p>Estamos en busca de un nuevo paradigma para la catequesis. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 necesitamos un \u00abnuevo paradigma\u00bb catequ\u00e9tico? LA CATEQUESIS HOY: UN SISTEMA EN CRISIS Una primera raz\u00f3n fundamental est\u00e1 bastante clara: hoy existe una crisis evidente del sistema catequ\u00e9tico tradicional. Vivimos una sensaci\u00f3n generalizada de fracaso, de ineficacia, de impotencia, de situaci\u00f3n muy problem\u00e1tica. Es verdad que no faltan, en el panorama catequ\u00e9tico actual, aspectos muy positivos y prometedores, como son, por ejemplo: la creciente demanda de formaci\u00f3n religiosa; el aumento y mejora de los catequistas; el redescubrimiento de la Biblia; la nueva floraci\u00f3n de experiencias catecumenales; el lento avanzar de la catequesis con adultos; el \u00e9nfasis en la comunidad; la valoraci\u00f3n de la familia como lugar de educaci\u00f3n religiosa; la promoci\u00f3n de los laicos en la Iglesia; el paulatino reconocimiento de la igualdad de la mujer; los nuevos esfuerzos de inculturaci\u00f3n de la fe; la nueva conciencia de la importancia del dialogo intercultural e interreligioso, etc. Son todos elementos y s\u00edntomas de un despertar religioso y pastoral cargado de esperanza. Pero no podemos negar la existencia de una crisis generalizada del sistema catequ\u00e9tico, manifestada en toda una serie de situaciones problem\u00e1ticas o francamente negativas. He aqu\u00ed algunas de estas situaciones: &#8211; El relativo fracaso del proceso tradicional de iniciaci\u00f3n cristiana, que se ha convertido, para muchos ni\u00f1os y j\u00f3venes, en un verdadero \u00abproceso de conclusi\u00f3n\u00bb. &#8211; La crisis evidente de la socializaci\u00f3n religiosa y de la educaci\u00f3n en la familia y en la escuela. &#8211; El car\u00e1cter ampliamente infantil a infantilizante de la catequesis, mientras resulta siempre precaria y descuidada la catequesis de adultos. &#8211; El problema siempre abierto de la pastoral sacramental, con sus tradicionales ambig\u00fcedades y componendas. &#8211; La asignatura pendiente del lenguaje de la comunicaci\u00f3n religiosa, que no es significativo y no comunica. &#8211; La inadecuada a insuficiente formaci\u00f3n pastoral y catequ\u00e9tica, tanto de los catequistas y agentes pastorales como de los mismos sacerdotes y seminaristas. Como consecuencia de todo esto tenemos a un pueblo cristiano no catequizado, no evangelizado, no formado en su fe. No podemos negar la existencia de mucha ignorancia religiosa, de representaciones religiosas inaceptables, de una preocupante separaci\u00f3n entre fe y cultura, de una situaci\u00f3n de subjetivizaci\u00f3n exasperada, de verdadera crisis de identidad religiosa. EN UN MUNDO EN SITUACI\u00d3N DE CAMBIO CONTINUO Tambi\u00e9n es verdad que todo el problema debe quedar situado en el contexto, complicado y problem\u00e1tico, del mundo actual. La situaci\u00f3n es muy compleja porque el mundo y la sociedad han cambiado enormemente, en todos los sentidos, y el cambio contin\u00faa vertiginosamente, de forma acelerada a incesante. Resulta muy dif\u00edcil, pr\u00e1cticamente imposible, controlar su marcha, prevenir sus efectos, imaginar de alguna manera el futuro que nos espera. Se puede decir que, en nuestro tiempo, lo \u00fanico que no cambia es precisamente el cambio continuo. No estamos solamente ante una \u00ab\u00e9poca de cambio\u00bb, sino m\u00e1s bien ante un \u00abcambio de \u00e9poca\u00bb. La comunicaci\u00f3n de la fe, y toda la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia tienen que encarar hoy nuevos e importantes retos. Vivimos \u00abel malestar religioso de nuestra cultura\u00bb. Resulta imposible prever el futuro. Estamos realmente ante una \u00abterra incognita\u00bb que no nos deja ver con claridad hacia que meta tenemos que caminar. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 el mundo dentro de cinco o diez a\u00f1os? \u00bfCon qu\u00e9 problemas habr\u00e1 que contar en la comunicaci\u00f3n de la fe? \u00bfHacia qu\u00e9 modelo de cristiano y de comunidad cristiana debemos orientar nuestros esfuerzos pastorales? Por lo que se refiere a la labor y responsabilidad educativas, la situaci\u00f3n se presenta francamente incomoda para cuantos se interesan y est\u00e1n implicados en ella: educadores, pastores, padres de familia, catequistas\u2026 Hoy en d\u00eda cualquier educador esta expuesto a tensiones aparentemente contradictorias: ser responsables de una realidad en gran parte imprevisible; ser capaces al mismo tiempo de adaptarse a las novedades y de conservar la propia identidad; comportarse como verdadero educador, siendo transmisor de un patrimonio de valores, respetando al mismo tiempo la creatividad y autonom\u00eda de las personas. Les toca vivir en una situaci\u00f3n siempre abierta, din\u00e1mica, con frecuencia contradictoria. Hay quien habla, refiri\u00e9ndose a los adultos de nuestro tiempo, de \u00abinmadurez de la madurez adulta\u00bb. EL &#8220;PARADIGMA TRIDENTINO&#8221; YA NO ES ACTUAL La situaci\u00f3n es compleja y las causas, m\u00faltiples. Pero no se puede negar la responsabilidad de un sistema catequ\u00e9tico claramente inadecuado. Hoy se alza en campo catequ\u00e9tico un clamor general: el \u00abparadigma tridentino\u00bb ya no funciona, no responde a las nuevas exigencias. Se impone la b\u00fasqueda de un nuevo paradigma para la catequesis. Pare evitar equ\u00edvocos, podemos resumir con r\u00e1pidos trazos lo que entendemos por \u00abparadigma tridentino\u00bb. Es la concepci\u00f3n de la catequesis, en un contexto relativo de \u00abcristiandad\u00bb, como instrucci\u00f3n religiosa o ense\u00f1anza de la doctrina cristiana, recogida por lo general en los catecismos, dirigida principalmente a los ni\u00f1os y extendida, idealmente, tambi\u00e9n a los adultos. De este paradigma debemos afirmar, por lo menos, que hoy nos resulta insuficiente, inadecuado, incapaz de responder a los nuevos retos que el mundo nos lanza. Pero digamos enseguida que el problema parece alcanzar proporciones m\u00e1s amplias que las propiamente catequ\u00e9ticas. La b\u00fasqueda de un nuevo paradigma para la catequesis resulta enmarcada en b\u00fasquedas m\u00e1s amplias a importantes. Por lo menos estas dos: el tema del futuro del cristianismo y la necesidad de repensar el planteamiento pastoral de la Iglesia, hoy. UN TEMA DE FONDO: \u00bfTIENE FUTURO EL CRISTIANISMO? Hoy es muy frecuente hacerse esta pregunta. Y constituye un reto apasionante digno de la mayor atenci\u00f3n. \u00bfEstamos ante una crisis irreversible? Los s\u00edntomas de una grave crisis son m\u00e1s que evidentes: disminuci\u00f3n masiva de la pr\u00e1ctica religiosa, secularizaci\u00f3n, indiferencia religiosa, desinter\u00e9s de los j\u00f3venes, escasez de vocaciones y crisis de credibilidad de la Iglesia. En definitiva: crisis profunda del cristianismo. Muchos hacen diagn\u00f3sticos preocupados, alarmantes: el cristianismo ha perdido en gran parte su credibilidad; el cristianismo en Francis esta perdiendo toda su valencia y presencia cultural, per lo que se debe hablar de \u00abexculturation\u00bb del cristianismo. Se habla de crisis profunda, crisis de la Iglesia, \u00abverdadera cat\u00e1strofe\u00bb, \u00abcrisis de Dios\u00bb (J. B. Metz). Se recurre a las im\u00e1genes del eclipse, del invierno, de la demolici\u00f3n. El cristianismo, se dice, se parece a los andamios que han servido para la construcci\u00f3n de la cultura occidental, pero que ahora son ya in\u00fatiles; o a un conjunto de bellas ruinas que se admiran en un museo o que se utilizan come piezas ornamentales. Hay quien se pregunta si seremos nosotros quiz\u00e1s los \u00faltimos cristianos. En algunos lugares el catolicismo parece estar en decadencia, en retirada, mientras que otras denominaciones, como los protestantes y evang\u00e9licos, o como el Islam, aumentan sus pros\u00e9litos. A nadie se le oculta la quiebra, a veces vertiginosa, de la pr\u00e1ctica y creencias religiosas, la expansi\u00f3n de las sectas, la difusi\u00f3n en la sociedad de un neopaganismo ambiental y de la cultura de la indiferencia religiosa. De todo esto podemos colegir que el problema de la evangelizaci\u00f3n y la catequesis hay que situarlo hay en un contexto problem\u00e1tico de insospechadas proporciones. Tambi\u00e9n es verdad que se constata una cierta persistencia a incluso \u00abretorno\u00bb de la religi\u00f3n, con la floraci\u00f3n y el pulular de muchos grupos y movimientos religiosos nuevos (New Age, sectas, ofertas en Internet\u2026). En el fondo, la situaci\u00f3n religiosa actual puede ser caracterizada con rasgos de complejidad, ambivalencia y ambig\u00fcedad. No faltan en ella aspectos positivos, como tampoco los negativos: formas de superstici\u00f3n, fanatismo, fundamentalismo, formas ambiguas de religiosidad popular, etc\u00e9tera. UNA CRISIS, EN GRAN PARTE, DE ORDEN &#8220;CULTURAL&#8221; Se puede decir que la crisis actual del cristianismo es en gran parte de orden cultural: no tanto del cristianismo como tal, cuanto de una suya concreta modalidad hist\u00f3rica, crisis por tanto de \u00abeste cristianismo\u00bb. Contribuye a esto el terrible desfase cultural que se ha producido entre la cultura moderna y las expresiones de la fe cristiana. La modernidad ha introducido nuevos paradigmas interpretativos, pero la Iglesia se ha mantenido por lo general al margen de la nueva sensibilidad. Esta situaci\u00f3n problem\u00e1tica \u2013por ser en gran parte un problema de orden cultural- puede y debe encontrar soluciones. No tiene sentido pensar que nuestra \u00e9poca sea m\u00e1s desfavorable para el Evangelio que las anteriores. Incluso se puede constatar que, parad\u00f3jicamente, en el mundo actual se abren nuevas posibilidades para el cristianismo. UN NUEVO CRISTIANISMO COMO CONDICI\u00d3N Y TAREA Si queremos una renovaci\u00f3n seria de la acci\u00f3n pastoral y vislumbrar los rasgos de un nuevo paradigma eatequ\u00e9tico, se impone el esfuerzo de imaginar el contexto global de la empresa: el modelo de cristianismo que se anuncia y por el que hay que afanarse. \u00bfTiene futuro el cristianismo? Podemos responder tranquilamente que si, y no solo por razones de fe. Claro que con ciertas condiciones y, ciertamente, con rasgos muy distintos de los del pasado. No, por ejemplo, como aparec\u00eda en la situaci\u00f3n de \u00abcristiandad\u00bb, ni con muchos aspectos institucionales heredados de los siglos pasados. Pensamos en un cristianismo que no se presente solo como patrimonio hist\u00f3rico y cultural en nuestros pueblo; o como legado europeo que los misioneros difunden por el mundo. El cristianismo del futuro podemos imaginarlo con al menos estos rasgos caracter\u00edsticos: &#8211; Cristianismo en un contexto plural. El pluralismo hace que no pueda hablarse ya de hegemon\u00eda o de control social, pues la propuesta cristiana se encontrar\u00e1 como una entre tantas, emplazada para demostrar su propia validez y credibilidad. Se encontrara en condici\u00f3n continua de di\u00e1logo intercultural a interreligioso, y seriamente comprometida en la causa ecum\u00e9nica. &#8211; Cristianismo con una nueva relaci\u00f3n con la cultura. Esta relaci\u00f3n esta pidiendo una seria reformulaci\u00f3n de la fe, una valiente revisi\u00f3n del mensaje moral, un esfuerzo de discernimiento y revitalizaci\u00f3n de las tradiciones cristianas. &#8211; Cristianismo con profundos cambios estructurales a institucionales. Pensamos en cambios relacionados con la realizaci\u00f3n de la eclesiolog\u00eda conciliar de comuni\u00f3n y de servicio, con todas sus consecuencias: superaci\u00f3n del eclesiocentrismo y del centralismo romano; abandono del clericalismo y de toda forma de discriminaci\u00f3n intraeclesial (en especial de los laicos, las mujeres, los pobres); conversi\u00f3n evang\u00e9lica de la autoridad (en relaci\u00f3n sobre todo con el ejercicio del papado y la actuaci\u00f3n de la colegialidad); promoci\u00f3n de las iglesias locales y particulares; etc. El rostro de un nuevo cristianismo parece que ya empieza a aflorar en no pocas experiencias y realidades del mundo actual. Podemos observar que, mientras asistimos al desmoronamiento implacable de un modelo de Iglesia y de cristianismo, lentamente aflora y se afirma un nuevo cristianismo y una Iglesia nueva que crece desde la base, en multitud de peque\u00f1as o grandes realizaciones, las m\u00e1s de las veces calladas, humildes, pero cargadas de futuro. Son realidades prometedoras de las que, por lo general, no se habla mucho y que no llaman la atenci\u00f3n. Pero ya se saber \u00abhace m\u00e1s ruido un \u00e1rbol que cae que un bosque que crece\u00bb. La actitud pastoral no debe ser de desconfianza o de condena del mundo y de la cultura actual, sino decididamente de simpat\u00eda, de comprensi\u00f3n, de esfuerzo sincero por captar sus dinamismos de fondo y los valores del nuevo tipo de racionalidad que encarna. En definitiva: actitud de fe, de confianza en el poder de Dios, que \u00abtanto am\u00f3 al mundo\u2026\u00bb (Jn 3,16). No debemos dudar de que Dios sigue amando al mundo, tambi\u00e9n al mundo de hoy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos en busca de un nuevo paradigma para la catequesis. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 necesitamos un \u00abnuevo paradigma\u00bb catequ\u00e9tico? 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