{"id":2052,"date":"2022-01-22T15:04:16","date_gmt":"2022-01-22T18:04:16","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2052"},"modified":"2022-01-22T15:04:23","modified_gmt":"2022-01-22T18:04:23","slug":"la-conversion-es-la-sonrisa-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/la-conversion-es-la-sonrisa-de-dios\/","title":{"rendered":"La conversi\u00f3n es la sonrisa de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p>El Evangelio del IV domingo de Cuaresma constituye una de las p\u00e1ginas m\u00e1s c\u00e9lebres del Evangelio de Lucas y de los cuatro Evangelios: la par\u00e1bola del hijo prodigo. Todo, en esta par\u00e1bola, es sorprendente; nunca hab\u00eda sido descrito Dios a los hombres con estos rasgos. Ha tocado m\u00e1s corazones esta par\u00e1bola sola que todos los discursos de los predicadores juntos. Tiene un poder incre\u00edble para actuar en la mente, en el coraz\u00f3n, en la fantas\u00eda, en la memoria. Sabe tocar los puntos m\u00e1s diversos: el arrepentimiento, la verg\u00fcenza, la nostalgia. La par\u00e1bola se introduce con estas palabras: \u00abSol\u00edan acercarse a Jes\u00fas los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: &#8220;\u00c9se acoge a los pecadores y come con ellos&#8221;. Entonces Jes\u00fas les dijo esta par\u00e1bola\u2026\u00bb (Lc 15, 1-2). Siguiendo esta indicaci\u00f3n, queremos reflexionar sobre la actitud de Jes\u00fas hacia los pecadores, contemplando el Evangelio en su conjunto, movidos por el objetivo que nos hemos fijado en este comentario a los Evangelios de Cuaresma de conocer mejor qui\u00e9n era Jes\u00fas, qu\u00e9 sabemos hist\u00f3ricamente de \u00c9l. Es sabida la acogida que Jes\u00fas reserva a los pecadores en el Evangelio y la oposici\u00f3n que ello le procur\u00f3 por parte de los defensores de la ley, que le acusaban de ser \u00abun comedor y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores\u00bb (Lc 7, 34). Uno de los dichos hist\u00f3ricamente mejor atestiguados de Jes\u00fas enuncia: \u00abNo he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores\u00bb (Mc 2, 17). Sinti\u00e9ndose por \u00c9l acogidos y no juzgados, los pecadores le escuchaban gustosamente. \u00bfPero qui\u00e9nes eran los pecadores, qu\u00e9 categor\u00eda de personas era designada con este t\u00e9rmino? Alguno, en el intento de exonerar del todo a los adversarios de Jes\u00fas, a los fariseos, sostuvo que con este t\u00e9rmino se entiende \u00aba los transgresores deliberados e impenitentes de la ley\u00bb, en otras palabras, a los criminales, a los fuera de la ley. Si as\u00ed fuera, los adversarios de Jes\u00fas ten\u00edan toda la raz\u00f3n de escandalizarse y de considerarle una persona irresponsable y socialmente peligrosa. Ser\u00eda como si hoy un sacerdote frecuentara habitualmente a mafiosos y criminales y aceptara sus invitaciones a comer, bajo el pretexto de hablarles de Dios. En realidad las cosas no son as\u00ed. Los fariseos ten\u00edan una visi\u00f3n propia de la ley y de lo que es conforme o contrario a ella, y consideraban r\u00e9probos a todos los que no se conformaban con su r\u00edgida interpretaci\u00f3n de la ley. Pecadores, en resumen, eran para ellos todos los que no segu\u00edan sus tradiciones y dict\u00e1menes. Siguiendo la misma l\u00f3gica, \u00a1los Esenios de Qumran consideraban injustos y transgresores de la ley a los propios fariseos! Tambi\u00e9n ocurre hoy. Ciertos grupos ultraortodoxos consideran autom\u00e1ticamente herejes a cuantos no piensan exactamente como ellos. Un eminente estudioso escribe al respecto: \u00abNo es verdad que Jes\u00fas abriera las puertas del reino a criminales empedernidos e impenitentes, o negara la existencia de &#8220;pecadores&#8221;. Jes\u00fas se opuso a las empalizadas que se levantaban en el cuerpo de Israel, por las cuales algunos israelitas eran tratados como si estuvieran fuera de la alianza y excluidos de la gracia de Dios\u00bb (James Dunn). Jes\u00fas no niega que exista el pecado y que existan los pecadores. El hecho de llamarles \u00abenfermos\u00bb lo demuestra. Sobre este punto es m\u00e1s riguroso que sus adversarios. Si estos condenan el adulterio de hecho, \u00c9l condena tambi\u00e9n el adulterio de deseo; si la ley dec\u00eda no matar, \u00c9l dice que no se debe siquiera odiar o insultar al hermano. A los pecadores que se acercan a \u00c9l, les dice: \u00abVete y no peques m\u00e1s\u00bb; no dice: \u00abVete y sigue como antes\u00bb. Lo que Jes\u00fas condena es establecer por cuenta propia cu\u00e1l es la verdadera justicia y despreciar a los dem\u00e1s, neg\u00e1ndoles hasta la posibilidad de cambiar. Es significativo el modo en que Lucas introduce la par\u00e1bola del fariseo y del publicano. \u00abDijo tambi\u00e9n a algunos que se ten\u00edan por justos y despreciaban a los dem\u00e1s, esta par\u00e1bola\u00bb (Lc 18, 9). Jes\u00fas era m\u00e1s severo hacia quienes, despectivos, condenaban a los pecadores que hacia los pecadores mismos. Hay un elemento com\u00fan que une entre s\u00ed las tres par\u00e1bolas de la oveja perdida, de la dracma perdida y del hijo pr\u00f3digo narradas una tras otra en el cap\u00edtulo 15 de Lucas. \u00bfQu\u00e9 dice el pastor que ha encontrado la oveja perdida y la mujer que ha encontrado su dracma? \u00ab\u00a1Alegraos conmigo!\u00bb. \u00bfY qu\u00e9 dice Jes\u00fas como conclusi\u00f3n de cada una de las tres par\u00e1bolas? \u00abHabr\u00e1 m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversi\u00f3n\u00bb. El leitmotiv de las tres par\u00e1bolas es por lo tanto la alegr\u00eda de Dios. (Hay alegr\u00eda \u00abante los \u00e1ngeles de Dios\u00bb es una forma hebraica de decir que hay alegr\u00eda \u00aben Dios\u00bb). En nuestra par\u00e1bola, la alegr\u00eda se desborda y se convierte en fiesta. Aquel padre no cabe en s\u00ed y no sabe qu\u00e9 inventar: ordena sacar el vestido de lujo, el anillo con el sello de familia, matar el ternero cebado, y dice a todos: \u00abComamos y celebremos una fiesta, porque este hijo m\u00edo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado\u00bb. En una novela suya, Dostoievski describe una escena que tiene todo el ambiente de una imagen real. Una mujer del pueblo tiene en brazos a su ni\u00f1o de pocas semanas, cuando \u00e9ste \u2013por primera vez, dice ella- le sonr\u00ede. Compungida, se hace el signo de la cruz y a quien le pregunta el por qu\u00e9 de aquel gesto le responde: \u00abDe igual manera que una madre es feliz cuando nota la primera sonrisa de su hijo, as\u00ed se alegra Dios cada vez que un pecador se arrodilla y le dirige una oraci\u00f3n con todo el coraz\u00f3n\u00bb (\u201cEl idiota\u201d). Tal vez alguno, al o\u00edr, decida dar por fin a Dios un poco de esta alegr\u00eda, brindarle una sonrisa antes de morir\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Raniero Cantalamesa, ofmcap [Traducci\u00f3n del original italiano realizada por Zenit]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Evangelio del IV domingo de Cuaresma constituye una de las p\u00e1ginas m\u00e1s c\u00e9lebres del Evangelio de Lucas y de los cuatro Evangelios: la par\u00e1bola del hijo prodigo. 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