{"id":2064,"date":"2022-01-22T15:12:37","date_gmt":"2022-01-22T18:12:37","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2064"},"modified":"2022-01-22T15:12:41","modified_gmt":"2022-01-22T18:12:41","slug":"recomenzar-desde-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/recomenzar-desde-cristo\/","title":{"rendered":"Recomenzar desde Cristo"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cEl llama a cada una por su nombre, y las hace salir\u2026\u201d (Jn 10, 3) Queridos Catequistas: Como todos los a\u00f1os la Fiesta de San P\u00edo X es ocasi\u00f3n para que juntos demos gracias a Dios por este hermoso ministerio eclesial en el que la Palabra se vuelve comprensible y significativa para la vida de tantos ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos. Lo hago en el marco siempre actual del camino que estamos recorriendo como Iglesia diocesana en estado de asamblea, a fin de encontrar las actitudes propias que hagan posible una evangelizaci\u00f3n orientada hacia las periferias para que todos y no simplemente algunos tengan vida en plenitud. Les escribo consciente de las enormes dificultades que presenta la tarea de ustedes. La transmisi\u00f3n de la fe nunca ha sido labor sencilla pero en estos tiempos de cambios epocales el desaf\u00edo todav\u00eda es mayor: \u201c\u2026 Nuestras tradiciones culturales ya no se transmiten de una generaci\u00f3n a otra con la misma fluidez que en el pasado. Ello afecta, incluso, a ese n\u00facleo m\u00e1s profundo de cada cultura, constituido por la experiencia religiosa, que resulta ahora igualmente dif\u00edcil de transmitir a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y de la belleza de las expresiones culturales, alcanzando aun hasta la misma familia que, como lugar del di\u00e1logo y de la solidaridad intergeneracional, hab\u00eda sido uno de los veh\u00edculos m\u00e1s importantes de la transmisi\u00f3n de la fe \u201c (Aparecida , 39). De ah\u00ed que necesitamos \u201c\u2026recomenzar desde Cristo, desde la contemplaci\u00f3n de quien nos ha revelado en su misterio la plenitud del cumplimiento de la vocaci\u00f3n humana y de su sentido\u201d (Aparecida, 41). S\u00f3lo poniendo la mirada en el Se\u00f1or podremos cumplir su misi\u00f3n y adoptar sus actitudes. Uno de los aportes m\u00e1s l\u00facidos de la reciente Asamblea de Aparecida ha sido tomar conciencia de que quiz\u00e1s el peligro mayor de la Iglesia no haya que buscarlo afuera sino dentro mismo de sus hijos; en la eterna y sutil tentaci\u00f3n del abroquelamiento y encierro para estar protegidos y seguros: La Iglesia\u201c\u2026 no puede replegarse frente a quienes s\u00f3lo ven confusi\u00f3n, peligros y amenazas o de quienes pretenden cubrir la variedad y complejidad de situaciones con una capa de ideologismos gastados o de agresiones irresponsables. Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo que suscite disc\u00edpulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradici\u00f3n y novedad, como disc\u00edpulos de Jesucristo y misioneros de su Reino, protagonistas de vida nueva para una Am\u00e9rica Latina que quiere reconocerse con la luz y la fuerza del Esp\u00edritu. No resistir\u00eda a los embates del tiempo una fe cat\u00f3lica reducida a bagaje, a elenco de normas y prohibiciones, a pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participaci\u00f3n ocasional en algunos sacramentos, a la repetici\u00f3n de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza \u201ces el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad\u201d [1]. A todos nos toca \u201crecomenzar desde Cristo\u201d[2], reconociendo que \u201cno se comienza a ser cristiano por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u201d [3]. (Aparecida, 11-12) Este centrarnos en Cristo parad\u00f3jicamente nos tiene que descentralizar. Porque donde hay verdadera vida en Cristo hay salida en nombre de Cristo. \u00a1Esto es aut\u00e9nticamente recomenzar en Cristo! Es reconocernos llamados por \u00c9l a estar con \u00c9l, a ser sus disc\u00edpulos pero para experimentar la gracia del env\u00edo, para salir a anunciar, para ir al encuentro del otro (Cf. Mc 3, 14). Recomenzar desde Cristo es mirar al Maestro Bueno que nos invita a salirnos de nuestro camino habitual para hacer de lo que acontece junto al camino, al borde, en la periferia, experiencia de projimidad y verdadero encuentro con el amor que nos hace libres y plenos. Recuerdo lo que compart\u00eda con ustedes en el uno de los primeros EAC, hace muchos a\u00f1os atr\u00e1s: \u201c\u2026Una cosa que hay que tener en cuenta para orientar la catequesis es que lo recibido debe ser anunciado (cf.1 Cor, 15:3). El coraz\u00f3n del catequista se somete a este doble movimiento: centr\u00edpeto y centr\u00edfugo (recibir y dar). Centr\u00edpeto en cuanto &#8220;recibe&#8221; el kerigma como don, lo acoge en el centro de su coraz\u00f3n. Centr\u00edfugo, en cuanto lo anuncia con una necesidad existencial (\u201day de m\u00ed si no evangelizo&#8221;). El regalo del kerigma es misionante: en esta tensi\u00f3n se mueve el coraz\u00f3n del catequista. Se trata de un coraz\u00f3n eclesial que &#8220;escucha religiosamente la Palabra de Dios y la proclama con coraje&#8221; (VAT II, Dei Verbum),3. Perm\u00edtanme que insista sobre esto con ustedes quienes, por ser catequistas, por acompa\u00f1ar el proceso de crecimiento de la fe, por estar comprometidos en la ense\u00f1anza, puede el \u201ctentador\u201d hacerles creer que su \u00e1mbito de acci\u00f3n se reduce a lo intraeclesial, y los lleve a estar demasiado en torno al templo y al atrio. Eso suele acontecer\u2026 Cuando nuestras palabras, nuestro horizonte, tienen la perspectiva del encierro y del peque\u00f1o mundo, no ha de asombrarnos que nuestra catequesis pierda la fuerza del Kerigma y se trasforme en ense\u00f1anza ins\u00edpida de doctrina, en transmisi\u00f3n frustrante de normas morales, en experiencia agotadora de estar sembrando inutilmente. Por eso, \u201crecomenzar desde Cristo\u201d es concretamente imitar al Maestro Bueno, al \u00fanico que tiene Palabra de Vida Eterna y salir una y mil veces a los caminos, en busca de la persona en sus m\u00e1s diversas situaciones. \u201cRecomenzar desde Cristo\u201d es mirar al Maestro Bueno; al que supo diferenciarse de los rabinos de su tiempo porque su ense\u00f1anza y su ministerio no quedaban localizados en la explanada del templo sino que fue capaz de \u201chacerse camino\u201d, porque sali\u00f3 al encuentro de la vida de su pueblo para hacerlos part\u00edcipes de las primicias del Reino. (Lc 9, 57, 62). \u201cRecomenzar desde Cristo\u201d es cuidar la oraci\u00f3n en medio de una cultura agresivamente pagana, para que el alma no se arrugue, el coraz\u00f3n no pierda su calor y la acci\u00f3n no se deje invadir por la pusilanimidad. \u201cRecomenzar desde Cristo\u201d es sentirse interpelados por su palabra, por su env\u00edo y no ceder a la tentaci\u00f3n minimalista de contentarse con s\u00f3lo conservar la fe, y darse por satisfecho de que alguno siga viniendo a la catequesis. \u201cRecomenzar desde Cristo\u201d entra\u00f1a emprender continuamente la peregrinaci\u00f3n hacia la periferia. Como Abraham, modelo del peregrino incansable, lleno de libertad, sin miedo, porque confiaba en Se\u00f1or. \u00c9l era su fuerza y su seguridad, por eso supo no detenerse en su caminar, porque lo hac\u00eda en la presencia del Se\u00f1or (Cf. Gn 17, 1). Adem\u00e1s en la vida de todo cristiano de todo disc\u00edpulo, de todo catequista, no falta la experiencia d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl llama a cada una por su nombre, y las hace salir\u2026\u201d (Jn 10, 3) Queridos Catequistas: Como todos los a\u00f1os la Fiesta de San P\u00edo X es ocasi\u00f3n para que juntos demos gracias a Dios por este hermoso ministerio&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-2064","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aula-abierta"],"gutentor_comment":0,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2064","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2064"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2064\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2065,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2064\/revisions\/2065"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2064"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2064"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2064"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}