{"id":2070,"date":"2022-01-22T15:17:59","date_gmt":"2022-01-22T18:17:59","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2070"},"modified":"2022-01-22T15:18:05","modified_gmt":"2022-01-22T18:18:05","slug":"para-los-mas-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/para-los-mas-pobres\/","title":{"rendered":"Para los m\u00e1s pobres"},"content":{"rendered":"\n<p>Am\u00e9rica es una unidad plural. El nombre, Am\u00e9rica en singular o las Am\u00e9ricas en plural, est\u00e1 ligado a la cuesti\u00f3n misma de Am\u00e9rica. Una visi\u00f3n deficiente la caracteriza s\u00f3lo con un criterio geogr\u00e1fico vi\u00e9ndola como \u201cuna\u201d realidad continental o como la suma de \u201ccuatro\u201d regiones: Norte, Centro, Caribe y Sur. Pero \u00bfc\u00f3mo considerar a M\u00e9xico, ubicado geogr\u00e1fica y econ\u00f3micamente en el Norte, pero que pertenece hist\u00f3rica, social y culturalmente al Sur? Esa realidad requiere introducir determinaciones cualitativas acerca de lo com\u00fan y lo diverso. Por ejemplo, en lo religioso hay cierta identidad cristiana de Am\u00e9rica y emerge una Iglesia joven de 500 a\u00f1os. La primac\u00eda del factor religioso que marca la unidad cristiana resulta clave en Ecclesia in America (EIA 14). En lo socioecon\u00f3mico hay enormes y crecientes desigualdades entre ricos y pobres entre el norte y el sur, en el sur -el subcontinente m\u00e1s desigual del mundo- y a\u00fan en el norte. Las iglesias cristianas est\u00e1n llamadas a ser sacramento de comuni\u00f3n solidaria entre naciones del norte y el sur, e impulsar una comunidad americana m\u00e1s justa. Para los representantes de los Obispos del Cono Sur, \u201cun verdadero proceso de integraci\u00f3n de Am\u00e9rica debe basarse en una pol\u00edtica continental que tenga en cuenta los derechos humanos y los principios de la soberan\u00eda, la justicia, la solidaridad y el respeto a las identidades culturales de los pueblos\u201d. En esa l\u00ednea pienso que nuestros pueblos tendr\u00e1n que jugar su destino en diversos procesos abiertos, conflictivos y entrelazados. Con el ideal y la opci\u00f3n por construir una comunidad regional de naciones deben avanzar en la integraci\u00f3n latinoamercana. Desde esa base de unidad subcontinental deben apuntar a la sociedad americana en su conjunto, la asociaci\u00f3n con Europa, y los lazos con China, Rusia, India, Jap\u00f3n y todos los pueblos. Si queremos que las intercambios generen v\u00ednculos estables deben tener fundamentos s\u00f3lidos. Un regionalismo integral exige la promoci\u00f3n de valores culturales comunes y una ciudadan\u00eda plena para todos. La integraci\u00f3n debe ser entendida y vivida no s\u00f3lo como mercado a nivel econ\u00f3mico, ni s\u00f3lo como regi\u00f3n a nivel pol\u00edtico, sino como una comunidad de naciones a nivel hist\u00f3rico-cultural. Adem\u00e1s de ser una sociedad de necesidades, intereses y actividades, debe ser una comunidad de valores, aspiraciones e instituciones. Para eso hay que promover una integraci\u00f3n multidimensional que comprometa a las comunidades de la sociedad civil. Recuerdo que el magisterio pontificio reconoce la subjetividad de la sociedad (CA 49) ante el peligro de absolutizar el Estado o el mercado, instituciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas que deben estar al servicio de la persona y la sociedad. La emergencia de la sociedad civil forma un nuevo espacio de actuaci\u00f3n en los pa\u00edses para movimientos organizados en redes solidarias. Si Puebla asumi\u00f3 el tema de los valores y estructuras en la cultura, Aparecida podr\u00eda plantear el tema del aporte cultural de la sociedad civil al bien com\u00fan nacional, regional e internacional. En este proceso nuestras iglesias, desde su arraigo hist\u00f3rico, su comuni\u00f3n org\u00e1nica y su misi\u00f3n evangelizadora, pueden hacer un importante aporte para querer eficazmente un ideal hist\u00f3rico com\u00fan. En camino a Aparecida me pregunto si episcopados, fieles y comunidades, incluyendo a los te\u00f3logos, somos concientes del desaf\u00edo que tiene apostar por la regi\u00f3n y el continente. El aprendizaje para vivir la comuni\u00f3n entre los diferentes debe marcar los procesos de integraci\u00f3n intracontinental y las formas de asociaci\u00f3n intercontinental. As\u00ed como en la identidad europea juegan las alteridades de las culturas latinas, bizantinas, celtas, germ\u00e1nicas, eslavas, h\u00fangaras, en la fisonom\u00eda latinoamericana y caribe\u00f1a tienen su propio peso los componentes hispanos y lusitanos, abor\u00edgenes y africanos, mestizos y criollos, inmigrantes y europeomodernos. Incluso se habla de tres \u00e1reas: Indolatinoam\u00e9rica, Eurolatinoam\u00e9rica, Afrolatinoam\u00e9rica en una Am\u00e9rica Latina cuyas \u00e1reas se ampl\u00edan si se consideran a M\u00e9xico y el Caribe. Si \u201cel mayor don que ha recibido Am\u00e9rica es su fe\u201d (EIA 14), la fe cristiana es el bien m\u00e1s grande que Am\u00e9rica Latina y El Caribe pueden dar desde su pobreza ad gentes. Algo parecido afirm\u00f3 Juan Pablo II de Europa: \u201cel cristianismo ha sido en nuestro continente un factor primario de unidad entre los pueblos y las culturas, y de promoci\u00f3n integral del hombre y de sus derechos\u201d, en consonancia con el primer s\u00ednodo europeo: \u201cla fe cristiana pertenece de forma decisiva al fundamento permanente y radical de Europa\u201d. Por esta comprensi\u00f3n de las relaciones entre la fe cristiana y las culturas hist\u00f3ricas de Europa y Am\u00e9rica, todo servicio de la Iglesia a la unidad entre los pueblos debe fundarse en la fe que afirma el cristocentrismo trinitario como un potencial que promueve la dignidad humana en la comuni\u00f3n fraterna. Esta fe proclama que Jesucristo es el rostro humano de Dios y el rostro divino del hombre (EIA 67). En el Se\u00f1or encontramos los rostros de los que sufren (Mt 25,44-45), recuerdan los papas (NMI 49, DCE 15) y las conferencias anteriores: los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo (SD 178). Benedicto XVI retoma la imagen del rostro en ese doble sentido: Cristo es el rostro de Dios; el ser humano, en especial el pobre, es el rostro de Cristo. En una entrevista dijo: \u201cEl asunto fundamental es que debemos descubrir a Dios, no a un Dios cualquiera, sino al Dios que tiene rostro humano, porque cuando vemos a Jesucristo vemos a Dios\u201d. La caridad de la Iglesia a los pobres \u201ces un \u00e1mbito que caracteriza de manera decisiva la vida cristiana, el estilo eclesial y la programaci\u00f3n pastoral\u201d (NMI 49). El Pueblo de Dios en Am\u00e9rica Latina y El Caribe vive la fe en condiciones de pobreza y asume la pobreza desde su fe, siendo la Iglesia de los pobres y verificando que es la Iglesia de todos al abrazar a los \u00faltimos. La opci\u00f3n por los pobres manifiesta la catolicidad eclesial que se concreta en la predilecci\u00f3n por los m\u00e1s peque\u00f1os en los niveles pastoral, teol\u00f3gico y espiritual. En los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os el producto bruto global creci\u00f3 nueve veces y la renta per capita en promedio se triplic\u00f3. Pero las desigualdades crecieron en forma escandolosa: el 20% m\u00e1s pobre del mundo percibe hoy, como en 1960, el 2% de la renta, mientras que el 20% m\u00e1s rico duplic\u00f3 su cuota del 30 al 60% del total. Si bien en 2006 Am\u00e9rica Latina creci\u00f3 a un 4,5%, todav\u00eda 205 millones de latinoamericanos viven bajo la l\u00ednea de pobreza, lo que es el 38,5% del total. Ella \u201ces la regi\u00f3n del mundo emergente que menos crece y donde es m\u00e1s bajo el progreso social\u2026 la que tiene mayor desigualdad y la que est\u00e1 reduciendo menos la pobreza\u201d. Por eso hoy se requiere una nueva imaginaci\u00f3n de la justicia y de la caridad (NMI 50) ante el creciente abismo entre el norte y el sur. Hay que urgir tal opci\u00f3n a nivel nacional, americano e internacional, en favor de los pobres de los pueblos y los pueblos m\u00e1s pobres, testimoniando que el Sur tambi\u00e9n existe. La Iglesia cat\u00f3lica latinoamericana y caribe\u00f1a tiene la responsabilidad de ser sacramento de solidaridad al compartir la suerte de las multitudes crucificadas y esperanzadas del sur del mundo, donde vivir\u00e1n la mayor\u00eda de los cat\u00f3licos. Ella debe vivir la fe de un modo m\u00e1s coherente, para traducirla en una colaboraci\u00f3n con una convivencia con m\u00e1s democracia, desarrollo y justicia entre tanta inequidad, exclusi\u00f3n y corrupci\u00f3n. P. Ricoeur sobre la intencionalidad \u00e9tica como el tender a un vida buena y feliz, con y para otros, en instituciones justas. Recuperando la noci\u00f3n aristot\u00e9lica de acci\u00f3n, y en di\u00e1logo con H. Arendt, quien plante\u00f3 el querer vivir y actuar juntos como base del poder-en-com\u00fan, Ricoeur entiende la estructura \u00faltima del vivir-juntos en una comunidad hist\u00f3rica concreta -local, nacional o regional- a partir de ethos de un pueblo, formado por las costumbres \u00e9ticas comunes y por las reglas jur\u00eddicas coactivas. Ese v\u00ednculo social es duradero si logra conjugar la pluralidad irreductible de los sujetos con la concertaci\u00f3n fundante en torno a los bienes p\u00fablicos. Este aporte intensifica la pregunta: en cada naci\u00f3n y en nuestra regi\u00f3n \u00bfqueremos vivir, proyectar, decidir, actuar y poder en com\u00fan mediante h\u00e1bitos compartidos e instituciones justas? <\/p>\n\n\n\n<p>Pbro. Carlos Mar\u00eda Galli <\/p>\n\n\n\n<p>Este texto pertenece a un art\u00edculo m\u00e1s extenso que puede leerse en http:\/\/www.uca.edu.ar\/esp\/sec-fteologia\/esp\/page.php?subsec=novedades<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Am\u00e9rica es una unidad plural. El nombre, Am\u00e9rica en singular o las Am\u00e9ricas en plural, est\u00e1 ligado a la cuesti\u00f3n misma de Am\u00e9rica. 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