{"id":2086,"date":"2022-01-22T15:30:46","date_gmt":"2022-01-22T18:30:46","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2086"},"modified":"2022-01-22T15:30:51","modified_gmt":"2022-01-22T18:30:51","slug":"el-desafio-de-la-reiniciacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/el-desafio-de-la-reiniciacion\/","title":{"rendered":"El desaf\u00edo de la reiniciaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Toda catequesis es inevitablemente misionera. Precisamente, la propuesta que voy a formular pone espec\u00edficamente de relieve esta exigencia misionera de la catequesis: se refiere al acompa\u00f1amiento catecumenal de los nuevos creyentes que caminan hacia el bautismo, como tambi\u00e9n al acompa\u00f1amiento de aquellas personas que, a pesar de haber sido bautizadas, descubren o redescubren la fe en la edad adulta. La fe cristiana y la petici\u00f3n del bautismo son, cada vez m\u00e1s, el fruto del consentimiento personal, de la adhesi\u00f3n libre, de la convicci\u00f3n de que se trata de un acontecimiento salvador y bueno para la vida, convencimiento al que se llega, muchas veces, despu\u00e9s de vacilaciones y rodeos, y de avanzar por un largo y tortuoso camino. El catecumenado se esfuerza en asumir esta condici\u00f3n peregrina de nuestros contempor\u00e1neos, poni\u00e9ndose al servicio del engendramiento de esta fe libre y personal. As\u00ed pues, en el coraz\u00f3n mismo de la ciudad secular, el catecumenado se propone ofrecer espacios de encuentro, intercambio y di\u00e1logo para permitir a los ciudadanos que lo deseen, avanzar en la fe y hacia el bautismo, con el apoyo amistoso de cristianos. En este esp\u00edritu catecumenal, la catequesis de reiniciaci\u00f3n es igualmente decisiva. Su finalidad es abrir de nuevo a los bautizados la posibilidad, bien sea de descubrir la fe cristiana, o bien de redescubrirla de forma diferente y nueva, m\u00e1s all\u00e1 de las contingencias que eventualmente les hayan separado de la pr\u00e1ctica religiosa o de la misma fe. Son muchas las personas, bien lo sabemos, que se han distanciado de la Iglesia, cansadas de un cristianismo que no les permit\u00eda vivir plenamente, y del cual se liberaron para crecer en humanidad. En virtud de la dignidad y la solidaridad bautismales, todas estas personas conservan el derecho inalienable a dar su palabra en la Iglesia. Con ellas debemos construir espacios para compartir \u2013y, si fuere el caso, para el perd\u00f3n\u2013 espacios donde juntos podremos redescubrir la frescura de la Buena Noticia, m\u00e1s all\u00e1 de las sombras y las barreras que la hayan desvirtuado. Para nosotros y para todos los que estuviesen dispuestos a volver a emprender un nuevo camino en la fe, ser\u00eda necesario, como lo escrib\u00eda recientemente el obispo em\u00e9rito espa\u00f1ol, Monse\u00f1or Rafael Sanus Abad, \u00abaligerar el bagaje intelectual e hist\u00f3rico, desprendi\u00e9ndose de muchas tradiciones, normas, falsas seguridades, teolog\u00edas caducas, excesiva burocratizaci\u00f3n de estructuras, etc.\u00bb. En realidad, el catecumenado de adultos y los espacios de reiniciaci\u00f3n en la fe ya existen, aunque en forma embrionaria, rara, y no habitual de la catequesis. Por eso, el reto que debemos enfrentar, es convertir el catecumenado y la reiniciaci\u00f3n en la fe, en la catequesis ordinaria, habitual y cotidiana. Para tal efecto, se pueden enunciar al menos tres condiciones. La primera, es promover una pastoral inserta en la cultura. El objetivo de esta pastoral consiste en hacer ampliamente accesible el tesoro de la tradici\u00f3n cristiana en el campo cultural (escuelas, universidades, medios de comunicaci\u00f3n, artes, espacios de tiempo libre, etc.), para que dicho tesoro pueda ser conocido en estos espacios, para que all\u00ed se lo puedan apropiar libremente, y para que lleguen a hacer de \u00e9l una &#8220;parte seminal&#8221; de su existencia, sea o no desde la fe. Esto implica la aptitud de acercarse a los dem\u00e1s, de mezclarse en la vida de la gente, de participar en su conversaci\u00f3n, de compartir sus alegr\u00edas y sus penas con un sentido de hospitalidad rec\u00edproca y benevolencia mutua, dando tanto como se recibe. La segunda condici\u00f3n es hacer saber, p\u00fablicamente, que es posible convertirse en cristiano y recibir el bautismo a cualquier edad. Finalmente, la tercera condici\u00f3n es la formaci\u00f3n de los cristianos en el esp\u00edritu catecumenal para que sepan en qu\u00e9 consiste el catecumenado, su funcionamiento, sus etapas, su importancia para el mundo de hoy. Que los cristianos sean capaces de dar consejos acertados, de proporcionar las direcciones correctas, e incluso de participar en el acompa\u00f1amiento de los nuevos creyentes o de quienes se reinician en la fe. Pero ha de saberse que es toda la comunidad cristiana la que est\u00e1 llamada a acompa\u00f1ar a los nuevos creyentes, a hacerse solidaria orando con y por ellos, participando en las celebraciones que marcan el ritmo de su caminar, recibiendo de ellos el testimonio de la frescura siempre nueva del Evangelio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda catequesis es inevitablemente misionera. 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