{"id":2111,"date":"2022-01-22T16:01:57","date_gmt":"2022-01-22T19:01:57","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2111"},"modified":"2022-01-22T16:02:02","modified_gmt":"2022-01-22T19:02:02","slug":"luces-y-sombras-de-nuestra-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/luces-y-sombras-de-nuestra-cultura\/","title":{"rendered":"Luces y sombras de nuestra cultura"},"content":{"rendered":"\n<p>1- Llamar a las cosas por su nombre: Los Obispos de la Argentina, en el documento \u201cLa Patria requiere algo in\u00e9dito\u201d atribuyen a la actual cultura la denominaci\u00f3n de comunicacional, se\u00f1alando que ella -m\u00e1s all\u00e1 de su servicio en la tarea informativa- consiste en una propuesta fr\u00edvola que transmite la caricatura del hombre y no&#8230; su dignidad, la grandeza de su vocaci\u00f3n, la belleza del amor, el sentido del sacrificio, y la alegr\u00eda de sus logros. Motivados por los alcances de la denominaci\u00f3n, sus implicancias y consecuencias, hoy nos proponemos indagar en esta cultura, intentando una aproximaci\u00f3n al sujeto de la Catequesis en la cultura comunicacional e intuyendo, adem\u00e1s, alguna prospectiva posible. De la denominaci\u00f3n a la caracterizaci\u00f3n: En la cultura comunicacional, los medios de comunicaci\u00f3n hegemonizan todo el espacio cultural, constituy\u00e9ndose en fuerzas directoras y en espacios de producci\u00f3n casi \u00fanicos de las iniciativas culturales. En la Argentina, durante la d\u00e9cada del 40, los medios de comunicaci\u00f3n comenzaron ese proceso. Pero la educaci\u00f3n no hab\u00eda iniciado a\u00fan su devastador camino de empobrecimiento. Entre los a\u00f1os 40 y 50, todav\u00eda la escuela ten\u00eda algo que decir y no hab\u00eda conflictos entre la educaci\u00f3n y los medios. M\u00e1s bien podemos hablar de una mutua colaboraci\u00f3n entre ellos. Pero a partir de ah\u00ed, la progresiva sustracci\u00f3n de la escuela y el avance de los medios confluyeron en un conflicto que se reduplicaron en otros: la familia y los medios, la Iglesia y los medios, las otras instituciones sociales y los medios&#8230; Del conflicto a la crisis: No s\u00f3lo en la Argentina nos enfrentamos a estos conflictos: se trata de un fen\u00f3meno global que afecta aun a los pa\u00edses m\u00e1s poderosos y desarrollados. En encuestas realizadas acerca de la cultura juvenil, los \u00edndices de credibilidad en la escuela son baj\u00edsimos, mientras que los que se refieren a los medios de comunicaci\u00f3n son alt\u00edsimos. La escuela, la Iglesia y tantas otras instituciones sociales, en estado de crisis&#8230; Algunos llegan a afirmar que se hallan en estado de decadencia&#8230; Cuando decimos cultura comunicacional estamos tocando el coraz\u00f3n de la cultura posmoderna con su indiscutible rasgo de cultura en crisis. Crisis en las instituciones incapaces de superar los conflictos a los que han quedado expuestas. Crisis que se traduce en otras crisis&#8230; Crisis de autoridad, Crisis de identidad, Crisis de subjetividad fundada en la crisis de identidad. 2- Luces y sombras de la cultura comunicacional. Pero no todo es malo en la cultura comunicacional. Una mirada demasiado pesimista podr\u00eda conducirnos a la pasividad o a la indiferencia que nos encierra en el absurdo del \u201ca m\u00ed no me pasa\u201d&#8230; Otro rasgo determinante de la cultura comunicacional es su fragmentaci\u00f3n. En nuestras pr\u00e1cticas y conversaciones nos referimos constantemente al zapping, los bits, los mensajes de texto y los mails, que abrevian palabras y se niegan a reconocer las formas m\u00e1s elementales de sintaxis. Nos hemos quedado en una morfolog\u00eda sin palabra ni logos. Y entonces ocurre la paradoja: el momento de comunicaci\u00f3n termina siendo un momento de soledad y de incomunicaci\u00f3n. Todo esto contribuye a la fragmentaci\u00f3n del lenguaje y del pensamiento y, por ende, de la cultura&#8230; Sin embargo, la cultura comunicacional tiene elementos maravillosos que, en la mayor\u00eda de los casos, no hemos sabido descubrir agazapados en ciertas actitudes defensivas. Queremos conocer los medios, poseerlos, dominarlos, diagnosticar su incidencia en los valores y en la cultura toda&#8230; Pero ser\u00eda prudente preguntarnos si, detr\u00e1s de estas acciones, no se esconde un cierto temor, lo que alguna vez alguien llam\u00f3 \u201cla demonizaci\u00f3n de los medios\u201d. Y, entre los elementos maravillosos de la cultura comunicacional, nos permitimos nombrar la actitud de perplejidad en la que ella nos deja. No conocemos al sujeto de la Catequesis inserto en esta cultura. Es necesario profundizar en sus aspiraciones, ideales, necesidades, dolores, en su configuraci\u00f3n espiritual, psicosocial y moral. Y esto, indefectiblemente nos deja perplejos o indiferentes. Entre ambas actitudes es bueno quedarnos con la primera porque en ella est\u00e1 encerrada, a punto de despuntar, nada m\u00e1s y nada menos que la novedad. Aquello que nunca se ha hecho todav\u00eda. La perplejidad puede invitarnos, en la b\u00fasqueda de la novedad, a saltar la apor\u00eda, a escapar del c\u00edrculo en el que nos encierran la pasividad, la indiferencia o el temor&#8230; Por otro lado, la cultura comunicacional nos ofrece medios capaces de crear comuni\u00f3n. Nos acerca al extranjero, al que piensa distinto, al diferente. Ellos entran a nuestra casa \u201cen simult\u00e1neo\u201d, invit\u00e1ndonos permanentemente a la hospitalidad y al discernimiento. Especialmente, los medios visuales pueden recrear la presencia del otro y no s\u00f3lo su palabra. La palabra, a veces, es precisamente la del ausente y no alcanza porque podemos malinterpretar al otro o resignificar lo que dice desde nuestro propio horizonte cultural. En este sentido la cultura comunicacional contribuye al relativismo que hace dif\u00edcil el acercamiento a Cristo como Camino, Verdad y Vida. 3- El encuentro como condici\u00f3n para salir de la crisis En esta etapa de aproximaci\u00f3n al conocimiento del sujeto de la Catequesis en la cultura comunicacional alcanzan a vislumbrarse, entre otros rasgos, su incre\u00edble soledad, su nostalgia de los valores, su necesidad de arraigo en la realidad consistente, su incertidumbre, el quiebre de identidades, la prevalencia de ciertos subjetivismos sobre las verdaderas subjetividades&#8230; Proponemos el encuentro como condici\u00f3n para superar las crisis. Encuentro entre hermanos caracterizado por&#8230; \u2022 La hospitalidad de nuestros ministerios. Una hospitalidad que casi merecer\u00eda ser considerada sacramento de la presencia de Dios en las comunidades. Hospitalidad que se hace capaz de recibir a nuestros catequizandos y catec\u00famenos con la paciencia que sabe respetar sus procesos y sus diferencias. \u2022 La capacidad y el h\u00e1bito del discernimiento porque el sujeto de la Catequesis est\u00e1 confundido y no acierta a descubrir qui\u00e9n es \u00e9l realmente y cu\u00e1l es su lugar en la Creaci\u00f3n. \u2022 La capacidad para generar o regenerar nuevos espacios de integraci\u00f3n y de reconocimiento de lo humano, en medio de una cultura que presenta graves s\u00edntomas de deshumanizaci\u00f3n. 4- Salir de la crisis&#8230; M\u00e1s all\u00e1 de cualquier relativismo imperante, m\u00e1s all\u00e1 de los nuevos lenguajes, Jes\u00fas es contempor\u00e1neo siempre. Y su Esp\u00edritu \u201crenueva la faz de la tierra\u201d. A lo largo de la historia el cristianismo pas\u00f3 por diversas crisis y la Iglesia se hizo siempre fecunda en la perplejidad acertando en la novedad que el Esp\u00edritu Santo le fue inspirando. El \u201cinvento\u201d de las parroquias, de las congregaciones religiosas, la catequesis familiar en su momento y tantas otras respuestas creativas ante las crisis. La fe en Jesucristo constituye sujetos, los hace renacer \u201cdel agua y del Esp\u00edritu\u201d y los libera de toda crisis de identidad y de subjetividad. Hoy hay comunidades cristianas que, inspiradas por Dios, van dando respuestas nuevas, han descubierto otros modos de vivir los diversos ministerios. Pero esta vida nueva a\u00fan no se ha hecho discurso. En este sentido podr\u00eda decirse que hay \u201cuna Iglesia pensada\u201d y \u201cuna Iglesia vivida\u201d que va por delante de la \u201cIglesia pensada\u201d. Los catequistas, en muchos casos, somos miembros de esa \u201cIglesia vivida\u201d, pero todav\u00eda no tenemos una reflexi\u00f3n s\u00f3lida acerca de nuestras praxis, no las hemos hecho discurso. Un camino posible podr\u00eda ser la creaci\u00f3n de un Observatorio Catequ\u00edstico como m\u00e9todo para la continuidad del tema propuesto para estas Jornadas. De este modo podr\u00eda entablarse un di\u00e1logo entre la Catequesis y la Teolog\u00eda, dado que la primera podr\u00eda aportar lo observado a trav\u00e9s de sus praxis y la segunda podr\u00eda elaborar el discurso hoy ausente. Muchas veces los catequistas, embretados en las diversas problem\u00e1ticas propias de las crisis mencionadas, no hemos descubierto que, en realidad, se trata de aut\u00e9nticos fen\u00f3menos eclesiales y generalizados en distintos grados y expresiones en cada comunidad. Salir de la crisis implica asumir este tiempo como tiempo de oraci\u00f3n, estudio, reflexi\u00f3n, acci\u00f3n y espera, porque el Esp\u00edritu Santo obrar\u00e1 la novedad&#8230; Pbro. Jos\u00e9 Lu\u00eds Quijano Este texto es una s\u00edntesis elaborada a partir de exposiciones de la Prof. Beatriz Sarlo, del Pbro. Dr. Marcelo Gonz\u00e1lez y de Mons. Juan Carlos Maccarone. Tambi\u00e9n se han incluido algunos aportes prospectivos y una referencia a las experiencias desarrolladas en el ISCA.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1- Llamar a las cosas por su nombre: Los Obispos de la Argentina, en el documento \u201cLa Patria requiere algo in\u00e9dito\u201d atribuyen a la actual cultura la denominaci\u00f3n de comunicacional, se\u00f1alando que ella -m\u00e1s all\u00e1 de su servicio en la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-2111","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aula-abierta"],"gutentor_comment":0,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2111","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2111"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2111\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2112,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2111\/revisions\/2112"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2111"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2111"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2111"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}