{"id":2113,"date":"2022-01-22T16:03:02","date_gmt":"2022-01-22T19:03:02","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2113"},"modified":"2022-01-22T16:03:07","modified_gmt":"2022-01-22T19:03:07","slug":"tiempos-de-creacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/tiempos-de-creacion\/","title":{"rendered":"Tiempos de creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Hacer posible la \u201cexperiencia del otro\u201d<\/strong> La experiencia del amor de Dios vivida en un encuentro humano puede conducir a la persona a superar actitudes narcisistas e individualistas propias de esta \u00e9poca. Hoy el cristianismo tiene que ayudar a todos, especialmente a los j\u00f3venes, a trascenderse a s\u00ed mismos para no sucumbir a la tentaci\u00f3n del encierro en el \u201cego\u201d. La primera trascendencia hacia la cual tenemos que encaminarnos es a la trascendencia del \u201cotro\u201d en nuestra vida, aqu\u00e9lla que nos permite unirnos a los dem\u00e1s en el respeto de las diferencias y en la urgencia de respuestas a los que m\u00e1s sufren. En tiempos de aislamientos y desencuentros, la fe puede abrirnos espacios de fraternidad y solidaridad, de vinculaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n. La catequesis tiene que asumir el desaf\u00edo de la crisis vincular en tantos niveles: pareja, familia, sociedad, y convertirse en un espacio de aprendizaje del \u201cnosotros\u201d, donde cada uno pueda abrirse al don de s\u00ed mismo y al don del otro. Diferencias de g\u00e9nero, de edad, sociales y culturales no est\u00e1n pudiendo ser integradas en \u201cnosotros\u201d que sean estables. Las rupturas, los individualismos y las indiferencias surgen como signo de esta dificultad. La fe puede iluminar caminos concretos para vivir el amor, la solidaridad, el encuentro y el respeto. La personalizaci\u00f3n, propia de la posmodernidad, se consolida s\u00f3lo cuando es asumida en la din\u00e1mica de la socializaci\u00f3n que se vive en la experiencia del \u201cser con otros\u201d -matrimonio, familia, comunidad-, y la catequesis deber\u00eda ofrecer una pedagog\u00eda vincular acorde con el actual desaf\u00edo de con-vivir. Creo que podemos aprovechar nuestro acontecer cr\u00edtico en lo que a v\u00ednculos se refiere, como un momento oportuno de salvaci\u00f3n. Para eso es necesario aprender y ense\u00f1ar a vivir la din\u00e1mica vital que se da cuando se pretende unir lo diferente y lo semejante, el ser uno mismo y el ser juntos. <strong>El anuncio de las verdades de la fe<\/strong> Ya hemos indicado que la posmodernidad rechaza los grandes relatos, las ideolog\u00edas y las doctrinas totalizantes. Se privilegia el pragmatismo y el emocionalismo, y la verdad queda reducida a opini\u00f3n. El pluralismo de tantas posiciones conduce con frecuencia a la indiferencia hacia cualquier tipo de verdad en s\u00ed misma. El pensamiento en la posmodernidad es el pensamiento d\u00e9bil, s\u00f3lo situado, pragm\u00e1tico, que lleva al relativismo y la fragmentaci\u00f3n. Hoy interesa poco la doctrina. Cuando la Iglesia se muestra defensora de una doctrina es rechazada porque se la ve como poseedora autoritaria de la verdad, y cuando se presenta como repetidora de f\u00f3rmulas es ignorada porque su anuncio no atrae, distrae. Muchos hombres y mujeres, por culpa de una determinada manera de ser ense\u00f1ada la doctrina, encuentran los contenidos de la fe desprovistos de credibilidad, y por eso no es il\u00f3gico que se sientan con derecho a persistir en su duda sobre la revelaci\u00f3n, por lo menos, sobre esa versi\u00f3n que se les dio a conocer. Muchas de las dificultades del hombre actual pueden reducirse a una estructura formal com\u00fan: las afirmaciones teol\u00f3gicas no siempre se formulan de modo que le sea posible percibir qu\u00e9 conexi\u00f3n existe entre lo as\u00ed afirmado y la autocomoprensi\u00f3n que a ese hombre se le impone en su experiencia. Sin embargo, sabemos que las conexiones entre la autoexperiencia humana y el contenido de las afirmaciones doctrinales son posibles en raz\u00f3n de que existe una vinculaci\u00f3n constituida por el hecho de que la condici\u00f3n humana, en cuanto espiritual, personal y trascendental, es un momento intr\u00ednseco constitutivo y necesario del proceso en el que el don de la gracia y la fe se hace posible . Siguiendo este razonamiento, afirmamos entonces que la catequesis ha de transmitir contenidos doctrinales que surgen de la revelaci\u00f3n y son ense\u00f1ados por el Magisterio, pero logrando conectar \u201cinteriormente\u201d dichos contenidos con la autoexperiencia de los hombres y mujeres de hoy. S\u00f3lo as\u00ed la fe anunciada ser\u00e1 verdaderamente luz que ilumina y palabra que salva. El desaf\u00edo es anunciar una Verdad que sea simult\u00e1neamente Vida y Camino para las personas en b\u00fasqueda. El catequista no puede ser un repetidor m\u00e1s o menos competente del Catecismo; tiene que convertirse en un buscador y en un mistagogo, alguien que indaga constantemente en su fe y se convierte para sus hermanos en un compa\u00f1ero de camino, inici\u00e1ndolos en los misterios del Dios que salva y vivifica. Se trata de asumir un cristianismo en b\u00fasqueda, donde el catequista se una a hombres y mujeres en este peregrinaje espiritual. Este cristianismo experiencial y peregrinante requiere \u201cacompa\u00f1antes\u201d m\u00e1s que te\u00f3ricos que responden desde fuera. El catequista ha de ser tambi\u00e9n un educador en la fe, capaz de valerse de la pedagog\u00eda m\u00e1s adecuada para que sus catec\u00famenos sean iluminados por la verdad objetiva a partir de su propia subjetividad bien orientada pastoralmente. <strong>La transmisi\u00f3n de la fe y las familias<\/strong> En el contexto actual cada vez se hace m\u00e1s evidente la necesidad de empezar a hablar de \u201cfamilias\u201d en vez de \u201cfamilia\u201d. En efecto, el modelo tradicional de familia entr\u00f3 en crisis y se dispar\u00f3 hacia diferentes modelos que, a\u00fan cuando no expresen \u00edntegramente el ideal familiar, en raz\u00f3n de tratarse de familias reales y concretas, nos desaf\u00edan a darles cuidado y protecci\u00f3n. Transmitir la fe unida a la vida implica en este \u00e1mbito, no hablarle a una familia ut\u00f3pica sino a la familia existente, aqu\u00e9lla que las personas est\u00e1n pudiendo vivir, y acompa\u00f1ar su camino de fe para que ellas sanen y recreen los v\u00ednculos familiares. La actual crisis vincular representa una desaf\u00edo para la Iglesia que puede asumir una pastoral matrimonial y familiar que la constituya en un espacio abierto donde varones y mujeres se re\u00fanan para comprender juntos las nuevas dificultades que acechan al amor y desestabilizan los v\u00ednculos. Y adem\u00e1s de favorecer esta comprensi\u00f3n, una verdadera pastoral del amor deber\u00eda animar a las parejas a explorar las nuevas posibilidades vinculares que se abren paso en medio de las ruinas de lo que se est\u00e1 cayendo. Si cae un modelo y est\u00e1n surgiendo otros, la Iglesia tiene que acompa\u00f1ar la b\u00fasqueda del nuevo modo de ser var\u00f3n, de ser mujer, de vivir el amor de pareja, de construir la unidad familiar. Nos toca vivir un tiempo de b\u00fasquedas. Debajo del ruido y la ansiedad provocada por la vor\u00e1gine cotidiana, existe en todos nosotros una gran demanda de sentido, una gran necesidad de recibir ayuda para saber c\u00f3mo vivir mejor nuestra vida. \u201cEl hombre y la mujer est\u00e1n ansiosos por ser comprendidos y recibir una respuesta precisa. En lugar de ser acusados, los c\u00f3nyuges anhelan ser comprendidos en lo profundo de su ser y recibir toda la ayuda posible para poder desarrollar su potencial\u201d . Es necesario cambiar el abordaje reductivamente moralista y espiritualista de la realidad conyugal y avanzar hacia una mirada integradora del v\u00ednculo amoroso donde lo espiritual, lo afectivo y lo er\u00f3tico se integren en una visi\u00f3n positiva y personalizadora. \u201cUna verdadera pastoral matrimonial es la que ayuda a las parejas a vivir su relaci\u00f3n amorosa de manera adulta y responsable, gratificante y pascual. Es precisamente el v\u00ednculo de los esposos lo que constituye el sacramento del matrimonio y por eso la pastoral sacramental del matrimonio tiene que ser una \u2018pastoral del v\u00ednculo\u2019. Dicha pastoral tiene que asumir las actuales transformaciones y tambi\u00e9n comprender c\u00f3mo es y c\u00f3mo se vive la din\u00e1mica humana del amor conyugal, ya que la gracia que sostiene y santifica a los esposos se manifiesta y surge precisamente de ella. Aqu\u00ed quedan incluidas realidades de tipo cultural, social, psicol\u00f3gico, sexual y espiritual. Hay mucho para aprender y m\u00e1s para ense\u00f1ar. Son tiempos de creaci\u00f3n m\u00e1s que de repetici\u00f3n\u201d. Las personas que quieran tener una copia de esta nota completa pueden solicitarla a aulaabierta@isca.org.ar<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hacer posible la \u201cexperiencia del otro\u201d La experiencia del amor de Dios vivida en un encuentro humano puede conducir a la persona a superar actitudes narcisistas e individualistas propias de esta \u00e9poca. 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