{"id":2115,"date":"2022-01-22T16:03:58","date_gmt":"2022-01-22T19:03:58","guid":{"rendered":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/?p=2115"},"modified":"2022-01-22T16:04:03","modified_gmt":"2022-01-22T19:04:03","slug":"otro-desafio-el-encuentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/otro-desafio-el-encuentro\/","title":{"rendered":"Otro desaf\u00edo: el encuentro"},"content":{"rendered":"\n<p>Estos son algunos desaf\u00edos pastorales que brotan de la necesidad de anunciar la fe unida a la vida. La fe como fruto de un encuentro y como opci\u00f3n libre y \u201cexperienciada\u201d. A\u00fan cuando el catolicismo pueda seguir teniendo cierta vigencia en el imaginario religioso colectivo de nuestro pa\u00eds como religi\u00f3n mayoritaria, heredada culturalmente, es claro que las actuales y futuras generaciones vivir\u00e1n como cat\u00f3licos principalmente desde su adhesi\u00f3n libre y personal. Para que esto ocurra es necesaria la existencia de v\u00ednculos interpersonales significativos y duraderos. S\u00f3lo estas relaciones pueden producir procesos personales de identificaci\u00f3n creyente. En \u00faltima instancia la fe es un don de Dios que surge como fruto de un encuentro. \u201cS\u00f3lo el amor es digno de fe\u201d (Hans Urs von Balthasar), y por eso un encuentro fraterno hace posible el creer. Los cristianos no podemos asumir la comunicaci\u00f3n de la fe como una interesada forma de proselitismo, sino como expresi\u00f3n de un amor por el cual nos encontrarnos con los hombres para compartir \u201clo que hemos visto y o\u00eddo\u201d (1 Jn 1,3). La actual situaci\u00f3n de crisis estar\u00eda exigiendo de los cristianos una renovada comprensi\u00f3n y propuesta de la transmisi\u00f3n de la fe. Las familias, en raz\u00f3n de la crisis que atraviesan, muchas veces se quedan cortas para vivir esta misi\u00f3n. Tampoco las instituciones, si se muestran grandes y alejadas de las personas, tendr\u00e1n un valor testimonial. Los \u201cgrupos vitales abarcables\u201d pueden, en cambio, ser un medio adecuado para que surjan y se desarrollen relaciones humanas significativas, capaces de comunicar una experiencia de fe. De all\u00ed que hoy se habla no tanto de la interrupci\u00f3n de la transmisi\u00f3n de la fe sino de un cambio en el modo de realizarla. De la religi\u00f3n heredada por tradici\u00f3n cultural se pasa a la religi\u00f3n acogida como fruto de un encuentro, que ser\u00e1 reapropiada a partir de la propia experiencia y legitimada por la adhesi\u00f3n personal. Por otra parte hoy existe una gran coincidencia en afirmar el valor de la experiencia personal como aqu\u00e9lla en donde Dios se manifiesta. Por eso un gran desaf\u00edo en el di\u00e1logo evangelizador es que el interlocutor del anuncio escuche una palabra que viene de \u201cfuera\u201d y le advierte sobre la existencia de una voz interior que llama desde \u201cdentro\u201d. En la transmisi\u00f3n de la fe \u201cel agua de todos esos medios [de comunicaci\u00f3n de la fe como la catequesis, los sacramentos, etc.] tiene que confluir con el agua que mana del centro de la persona. Hay tambi\u00e9n un manantial, un pozo en el interior de la persona, con el que tiene que entrar en contacto el agua que viene del exterior. Toda llamada del exterior, hecha en nombre de Dios, s\u00f3lo resulta provechosa si confluye con el agua interior a cada sujeto de la presencia de Dios en \u00e9l\u201d . De este modo las exigencias de la fe no ser\u00e1n recibidas como una imposici\u00f3n extr\u00ednseca sino como la expresi\u00f3n de una necesidad interior que es necesario atender. \u201cEn el fondo de lo verdaderamente humano yace lo divino\u201d y el catequista tiene que convertirse en un maestro y un hermeneuta de la interioridad humana abierta a Dios. Santidad y misericordia. Vivimos tiempos donde se espera de la Iglesia una mayor comprensi\u00f3n y tolerancia respecto de los hombres. El evangelio es perd\u00f3n y misericordia; sin embargo no podemos olvidar que es tambi\u00e9n exigencia y radicalidad. Por eso, si queremos que la sal no pierda su sabor (cf. Mt 5,13), la comunidad de los creyentes tendr\u00e1, por un lado, que superar todo puritanismo desencarnado y todo moralismo cargado de severidad y exclusi\u00f3n, pero no podr\u00e1 olvidar el llamado del serm\u00f3n de la monta\u00f1a: \u201csean perfectos como es perfecto el Padre que est\u00e1 en el cielo\u201d (Mt 5,48). Si existe un mayoritario inter\u00e9s de los fieles por una Iglesia abierta, c\u00e1lida y fraterna, sin exclusiones ni marginaciones, \u00bfc\u00f3mo integrar esta apertura con la necesidad de anunciar a todos las condiciones y exigencias planteadas en el seguimiento de Jes\u00fas? Es sabido que en el evangelio toda exigencia brota de un amor experimentado que se convierte en llamado al desprendimiento y la entrega. La Iglesia deber\u00e1 ofrecer siempre a los hombres espacios donde el encuentro con el amor gratuito e incondicional de Jesucristo sea posible. Amor gratuito significa que \u00e9l no exige nada a cambio y por ese mismo hecho se convierte en ineludible invitaci\u00f3n de amor para quien lo recibe. La gente, sobrecargada de responsabilidades y maltratada por demasiados v\u00ednculos de exigencia, no desea encontrar en la Iglesia m\u00e1s cargas y cuestionamientos. Entonces \u00bfc\u00f3mo anunciar el evangelio del consuelo y la paz y lograr que quien lo reciba se sienta involucrado en un v\u00ednculo que pide una firme y convencida adhesi\u00f3n personal? No es f\u00e1cil responder a esta cuesti\u00f3n, pero lo que es seguro es que pastores y laicos tenemos que consolidar un estilo pastoral que exprese de manera testimonial la caridad de Jesucristo, su consuelo y su autoridad. <\/p>\n\n\n\n<p>Pbro. Carlos Avellaneda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estos son algunos desaf\u00edos pastorales que brotan de la necesidad de anunciar la fe unida a la vida. La fe como fruto de un encuentro y como opci\u00f3n libre y \u201cexperienciada\u201d. A\u00fan cuando el catolicismo pueda seguir teniendo cierta vigencia&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-2115","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-aula-abierta"],"gutentor_comment":0,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2115"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2115\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2116,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2115\/revisions\/2116"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/isca.org.ar\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}