La catequesis familiar, en la Argentina, tiene poco más de treinta años de vida. Fue en el año 1973 cuando llegó a las librerías la primera edición de “Le hablo de Dios a mi hijo”, la primera publicación de un texto catequístico con fichas para padres e hijos. Si nos detenemos por un momento a pensar en la Argentina de 1973, estamos recordando un país que no está tan lejano en el tiempo. Pero en estos treinta años han pasado tantas cosas y la historia ha sido tan rica en crisis y en transformaciones, que parece que hubiera pasado un siglo. Este método de padres catequistas fue el resultado de las experiencias desarrolladas y sostenidas bajo la convicción de que así se respondía en forma evangelizadora a las necesidades de su esquema familiar. A treinta años de estos primeros ensayos, la realidad familiar parece proponer nuevos desafíos. Comparando las cifras estadísticas de los censos de 1970 y 2001, se puede apreciar el impacto económico que las familias han sufrido en estos treinta años. La desocupación en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires aumentó del 4 al 16,7 %. El salario real, el sustento de estas familias, desciende de una estimación de 100 a otra de 72,1. Estas familias de la crisis no han podido permanecer al margen de esta situación. Hay, además, un notable descenso en el número de matrimonios: de 169.936 en 1970 a 130.533 en el 2001. Es notable, también, el aumento de las uniones de hecho y el descenso del número de matrimonios tanto civiles como religiosos. Son apenas unos poquísimos datos, pero alcanzan para una primera conjetura: la familia argentina del año 1973 no es la misma familia del año 2004. Como dicen nuestros obispos en su documento La familia, imagen del amor de Dios, “…la familia continúa siendo un valor apreciado por nuestro pueblo. El hogar sigue siendo el lugar privilegiado de encuentro de las personas donde, en las pruebas cotidianas, se recrea el sentido de pertenencia.” Pero si bien la familia -el sujeto de nuestra catequesis- permanece, también cambia. La realidad nos desafía a conocerla para saber a quién nos dirigimos en nuestro anuncio, y poder responderle mejor. ¿A cuáles familias va dirigida la catequesis de hoy? ¿Cómo son estas familias, quiénes las componen, cuáles son sus deseos y sus necesidades? ¿Cómo pensar una catequesis creativa y dialogante con la sociedad de su tiempo, como fue aquella de hace treinta y un años?