“Las reuniones no sirven para nada” solía decir el coordinador de un equipo de catequesis de cuyo nombre no quiero acordarme. Las reuniones –cuando las había- eran para hacer entrega a los catequistas de unas prolijas carpetas que contenían todo lo que se debía hacer y decir en cada uno de sus encuentros catequísticos. El grupo de catequistas estaba dividido: algunos respondían con el cumplimiento a rajatabla de las directivas; otros daban un “sí” a todo y después hacían lo que querían. La productividad del grupo era buena, pero la hostilidad y el descontento podían estallar en cualquier momento. Su reemplazante decidió no comportarse en forma tan autocrática. Era amable y cordial con sus catequistas y los dejaba hablar, opinar y hasta discutir, pero él siempre era el que acababa tomando las decisiones. El grupo de catequistas se enojaba menos pero seguía sin poder crecer, porque no se lo dejaba afrontar la responsabilidad que exige la toma de decisiones. El siguiente coordinador del equipo dejó total libertad al grupo de catequistas para actuar cómo más les gustara. Su función se limitaba a escucharlos y aprobar todo lo que dijeran. Aunque parezca extraño, esta actitud despertaba comportamientos agresivos entre los catequistas, que sentían abandonados, El coordinador que le siguió llevaba en su memoria las marcas de tantos estilos de coordinación. Por eso decidió promover en su grupo una matriz vincular diferente. Con gestos y palabras se convirtió en el promotor de la comunicación y la cohesión del grupo, para que todos los catequistas en su conjunto, asumieran la responsabilidad de decidir, como seres adultos que eran. Y por un tiempo, el equipo de catequistas pudo cumplir con su tarea con gran productividad y satisfacción entre sus integrantes. Es cierto que esta etapa también transcurrió entre oposiciones, desacuerdos y hostilidades. Pero estas eran las características propias de todo proceso de crecimiento. El crecimiento es, entre otras cosas, la capacidad de cometer errores nuevos. Mariano Nicolás Donadío (basado en “Formación especial de los catequistas coordinadores 4”. Ed. CECOR, Costa Rica) PD: Para reflexionar sobre este tema de la coordinación catequística contamos con material adicional de encuentros y reflexiones. Aquellos que estén interesados en recibirlo pueden dirigirse a nuestra dirección de correo electrónico.