LA CATEQUESIS EN LA EVANGELIZACIÓN, UNA OPORTUNIDAD. PROPUESTA DE PROCESOS CATEQUÍSTICOS EVANGELIZADORES En este tiempo eclesial tan dinámico que estamos transitando la Evangelización y la Catequesis se ubican en un lugar de búsqueda y de horizonte para toda la Iglesia Universal. Muestra de ello fue la creación del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización (Carta Apostólica en forma de “Motu Proprio”Ubicumque et semper) y el traspaso de la competencia de la catequesis a este nuevo Dicasterio de la Curia Romana (Carta Apostólica en forma de “Motu Proprio” Fides per doctrinam) , también lo es la convocatoria al Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización y la transmisión de la fe cristiana, la invitación a un año de la fe a través de la Carta Apostólica Porta Fidei del Papa Benedicto XVI, el desarrollo del 1° Congreso Internacional de Catequesis en Roma y la reciente Exhortación Apostólica Post sinodal del Papa Francisco “Evangelii Gaudium”. Como todos sabemos la catequesis propiamente dicha conforma una de las etapas en las que se desarrolla el proceso de evangelización, corresponde al segundo momento, después del primer anuncio kerigmático y antes de la catequesis permanente. Su tarea fundamental es la de educar en la fe a los catequizandos / catecúmenos que ya han recibido el primer anuncio, es decir que supone una fe inicial de base. En las últimas décadas y desde la costosa aceptación y asimilación del cambio epocal; dejando atrás el cristianismo sociológico y caminando hacia el cristianismo de la propuesta, de la opción y de la Gracia (Cfr. Observatorio Catequístico – ISCA – varios); las fronteras entre los distintos momentos del proceso de evangelización se fueron vinculando más estrechamente, atravesando las barreras entre ellos fruto de un “desborde semántico” (Hno. Enzo Biemmi en 2008, durante el Congreso del Equipo Europeo de Catequesis en Lisboa), dando paso a una catequesis de proceso espiralado (ISCA) y transversal. El anuncio del kerigma inicial o primer anuncio atraviesa transversalmente todo el proceso evangelizador, como una constante en el camino de todo cristiano. Es así que la catequesis debe asumir no solo la parte que le corresponde dentro del proceso sino todo el proceso evangelizador, haciendo de este un proceso integral de toda la vida del hombre. El Papa Francisco así lo expresa en la Exhortación Evangelii Gaudium: “…En la boca del catequista vuelve a resonar siempre el primer anuncio: «Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte». Cuando a este primer anuncio se le llama «primero», eso no significa que está al comienzo y después se olvida o se reemplaza por otros contenidos que lo superan. Es el primero en un sentido cualitativo, porque es el anuncio principal, ese que siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y ese que siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis, en todas sus etapas y momentos.126…” (EG 164) Estos cambios pueden ser vividos como oportunidades para el desarrollo de un cristianismo más auténtico o como anhelo de un tiempo pasado donde parecía que todo era más fácil y llevadero, aunque no por eso auténtico. “Si la Iglesia ha emprendido un camino de nueva evangelización, la catequesis no puede permanecer con las mismas características del pasado, sino que debe renovar sus formas de transmisión de la fe con nuevos métodos educativos.” Conclusiones del Congreso Internacional de Catequesis – Vaticano septiembre 2013) El Movimiento de la Palabra de Dios ofrece en algunas Diócesis del país y del extranjero procesos de iniciación cristiana respondiendo a este nuevo desafío de la catequesis en el proceso evangelizador, son experiencias catequísticas de estilo catecumenal, en etapas graduales atravesadas por la fuerza vivificante del kerigma inicial del primer anuncio durante todo el proceso de evangelización (ver anexo “Proceso Comunitario para la Confirmación” Observatorio de Nueva Evangelización para América Latina -http://www.observatorionuevaevangelizacion.org/que-hay-de-nuevo/item/67-proceso-comunitario)3 Son procesos de catequesis evangelizadora kerigmática y cristocéntrica desde el sustento de la Palabra de Dios, es decir, catequesis animada bíblicamente. El Papa Francisco expresa en la Exhortación Evangelii Gaudium: “…Toda la evangelización está fundada sobre ella, escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada. Las Sagradas Escrituras son fuente de la evangelización. Por lo tanto, hace falta formarse continuamente en la escucha de la Palabra. La Iglesia no evangeliza si no se deja continuamente evangelizar. Es indispensable que la Palabra de Dios «sea cada vez más el corazón de toda actividad eclesial».135…” EG 174 Durante este proceso de evangelización se reciben elementos catequísticos, de maduración humana y evangelizadores; se invita a los catequizandos / catecúmenos a vivir el Evangelio en la vida cotidiana desde el anuncio de la Palabra de Dios y el testimonio de vida de los catequistas. El horizonte de todo este proceso es la integración de los catequizandos a la comunidad eclesial Diocesana (Parroquia – Movimiento) para la continuidad del proceso evangelizador catequístico que es para toda la vida, desde la pertenencia discipular a una comunidad de referencia. Todo este proceso catequístico evangelizador necesita de algunos cambios de mirada y de paradigma a los que solemos estar acostumbrados o instalados y desde los cuales muchas veces discernimos y actuamos. Nos dice el Papa Francisco: “…La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad…” EG 27 Antes que nada hace falta adquirir una actitud misional, una actitud de salida, salir a buscar a los jóvenes allí donde ellos están – en las plazas, las esquinas de los barrios, los colegios, etc – sin esperar a que vengan a anotarse a la secretaria de la parroquia, pasar de una Iglesia de puertas hacia adentro a una Iglesia de puertas abiertas hacia afuera. Ir a buscar a los jóvenes e invitarlos desde el testimonio de vida potenciado por la fuerza Kerigmática del primer anuncio que irrumpe y provoca al que lo escucha, desafiándolo a un encuentro personal y comunitario con el amor de Dios. El Congreso Internacional de Catequesis expresó en una de sus conclusiones: “Ser catequista es una vocación, no un trabajo, que exige dar permanente testimonio de la fe, del amor a Cristo, y entregarse por completo al pueblo de Dios. El catequista, por consiguiente, debe siempre tener como punto de partida a Cristo, mantener una gran familiaridad con Él y dejarse mirar por el Señor frente al sagrario. Ha de imitarlo también en el ir a buscar a los demás y ofrecerles el don de la fe, sin temor de andar en las periferias existenciales, porque el Señor siempre va adelante, fortalece y acompaña.” (Conclusiones del Congreso Internacional de Catequesis – Vaticano septiembre 2013) Otro paso que hay que dar en la conformación y participación de la comunidad eclesial, la misma es la que acompaña todo el proceso evangelizador y catequístico de los catequizandos / catecúmenos, no es mera espectadora, ya que en la misma es donde se insertarán los nuevos cristianos discípulos misioneros de Jesús. La conformación de la comunidad es muy importante y sus características también; deberá ser una comunidad atractiva y atrayente, testimonial, alegre, entusiasta y animosa, cercana y amorosa, una comunidad que contagie las ganas de seguir a Jesús junto con otros.4 “¡La Iglesia existe para evangelizar!”, es una dicha la posibilidad de anunciar a todos el tesoro que hemos recibido por el anuncio de otros que no han callado lo que han visto y oído del amor de Dios. Este tiempo es una oportunidad y una posibilidad de crecer y madurar en nuestra vocación de catequistas testigos anunciadores de la Palabra, es tiempo de trabajo, de siembra y de cosecha de lo que otros han sembrado, es un tiempo para disfrutar del anuncio del kerigma a través del testimonio y ser testigos de la conversión de los que lo reciben en sus vidas. Podemos decir que es un tiempo propicio para ir por todo el mundo anunciando la Buena Noticia del amor de Dios, es un tiempo de Gracia y de oportunidad. Juan Manuel Romero Movimiento de la Palabra de Dios Proceso Comunitario para la Confirmación