El campo pedagógico La renovación de la catequesis pasa también, por técnicas pedagógicas. En este punto, podemos acoger la inmensa creatividad pedagógica de la cual la catequesis europea da muestras desde hace 50 años. La catequesis ha considerablemente variado sus métodos, sus técnicas, sus soportes. Esta creatividad pedagógica en catequesis se inspiró, lo más seguido posible, de una manera adaptada a sus objetivos propios, a búsquedas y experimentos ligados poco o mucho al dominio de la didáctica escolar. Uno de los desafíos que plantea hoy la catequesis europea es sin duda no el hecho de rechazar este modelo didáctico sino de renovar de una manera nueva, con una pedagogía propiamente “iniciática” dónde el catecumenado es el modelo inspirador. La pedagogía de iniciación es de otro tipo, en efecto, que aquella que inspira la didáctica escolar. Es una pedagogía del acontecimiento, del “venir y ver”, del diálogo y del camino dónde se reflexiona y discierne, luego de haber vivido una experiencia, celebrado un acontecimiento o realizado un proyecto. Es una catequesis menos centrada en el aprendizaje de contenidos fijos que sobre el surgimiento de la identidad de las personas y sobre la puesta a prueba de sus pertenencias como de sus convicciones a través de la inmersión, de la acción, del encuentro y del diálogo. Es así como la catequesis europea hoy busca ver cómo, en cuáles condiciones y según qué procesos las celebraciones litúrgicas, los encuentros comunitarios, las experiencias de compromiso social pueden ser auténticos lugares de “iniciación” dónde la fe puede aprenderse al mismo tiempo que se forjan identidades, se moldean las convicciones y se construyen las solidaridades. Estas perspectivas conducirán sin duda a modificaciones progresivas pero sustanciales del sistema catequético actual muy unilateralmente didáctico y muy centrado en la preparación a los sacramentos, a una edad determinada y sobre un método común a todos. Pero eso abre un nuevo campo: el de la organización de la catequesis. El campo de la organización de la catequesis La catequesis que se pone progresivamente en marcha en Europa será mucho más amplia, en su concepto como en sus modalidades prácticas, que el modelo reducido de la catequesis que se dirige a los chicos adolescentes preparándose a su Primera Comunión, a la Profesión de fe o a la Confirmación. En efecto cinco cambios mayores se perfilan en el horizonte. Lo que emerge hoy como organización catequística para mañana, son primeramente fórmulas de catequesis en las que las comunidades son interpeladas a la vez como catequizandos y catequizados. En efecto, vemos, de aquí y de allí, aparecer fórmulas “caté para todos” que, a lo largo del año litúrgico, en momentos precisos, sobre temas definidos, reúnen a la comunidad para un encuentro catequístico al mismo tiempo que amistoso. Lo que también emerge, es la diversificación de la catequesis: diversificación según los objetivos, los grupos, las edades, la frecuencia, la duración, los lugares, etc. Hasta hace un pasado todavía reciente, la catequesis designaba una actividad determinada en una institución bien precisa, pero hoy en día se tiende hacia un concepto más complejo, más diseminado también de la catequesis. En efecto la catequesis cubre el catecumenado de los adultos así como la preparación de las personas mayores al sacramento de la unción de los enfermos, los grupos bíblicos, el acompañamiento de parejas antes y después del matrimonio o incluso el despertar a la fe en familia de los niños pequeños. La catequesis de mañana será también más misionera, abierta al ambiente cultural. No temerá proponerse en los espacios públicos ni privados y de recibir acogida. Siendo la actividad de todos, la catequesis de mañana será igualmente más autogestionada, tomada cada vez más a cargo por el conjunto de los interesados. La frontera entre catequistas y catequizados, en este sentido, será más impreciso, unos y otros pudiendo igualmente dar que recibir. Agreguemos también que la catequesis de mañana se hará siempre entendámoslo bien con puntos de anclaje locales, pero no únicamente. Articulados a grupos locales tendrá también redes de comunicación catequística no territoriales, móviles, alrededor de espiritualidades, de solidaridades, de proyectos o de temas particulares. Lo que surge a través de todo esto, no son solo formas nuevas de catequesis, pero más fundamentalmente una reapropiación por las comunidades, ellas mismas de su función catequizadora. Lo que nace, es una pastoral catequética nueva, compleja, ella misma integrada a un proyecto de renovación de la presencia de comunidades cristianas en el corazón de la ciudad. André Fossion