En América del Sur debemos distinguir cuatro marcos bien diferentes de la catequesis: • América central y El Caribe; • América Andina (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia); • América del Sur (Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay); • América de Brasil. En consecuencia, estamos frente a distintas caras en medio de una Iglesia “standard” que hace un verdadero esfuerzo para caminar con cada realidad. En la mayoría de los países, reina una dictadura bajo la apariencia de una democracia. Si lo desean, podemos definir, en algunas palabras, al continente americano dónde más del 50% de la población es católica. Está confrontada: • A los efectos de la mundialización; • A la presencia de la injusticia y de la corrupción; • A la importancia de la juventud: alrededor del 55% de la población americana (500 millones) tiene menos de 25 años; • A la existencia de un sentimiento profundo de pertenencia tanto a la Iglesia como a la sociedad civil y un compromiso fuerte, hacia uno y otro. La opción preferencial hacia los pobres está presente en todos los documentos del magisterio americano. Esto influye sobre la pastoral de tal forma que el problema mayor de la transmisión es de permanecer a la vez fiel: • A los hombres contemporáneos, a pesar de sus realidades diferentes; • A la tradición y al Evangelio; • A la cultura propia de la región. La pastoral frente a la realidad antropológica-sociológica: ¿Catequesis tradicional o catequesis de iniciación y de propuesta? Acá, la pregunta es saber cómo proponer el Evangelio como Buena Noticia en medio de una sociedad rota. ¿Cómo podemos hacer que el Evangelio resuene como Palabra de Salvación? En el fondo, esto es un problema de lenguaje y de inculturación. Problema de la pastoral frente a la coherencia ético-existencial: ¿Cómo revalorizar la Buena Noticia en medio de una catequesis que celebra y asume con coherencia la expresión ético-moral cristiana? En otras palabras, ¿cómo construir un cristiano adulto en la fe? Es una cuestión de coherencia. Problema de la pastoral frente al horizonte eclesiológico: Frente a frente; dos modelos eclesiológicos: el piramidal y el circular .En el primero, la Iglesia está concebida como Cuerpo místico y en la segunda, la Iglesia está concebida como clave de comunión y de participación. Lo que se juega aquí es el horizonte pastoral dónde se piensa y se transmite la fe cristiana: ¿cómo pasar de una catequesis puntual a una catequesis de itinerarios permanentes, de una catequesis institucional a una catequesis comunitaria y eclesial? Pero las preguntas de fondo permanecen siempre: • ¿Cuál es el perfil del creyente a promover? • ¿Cuál es el perfil de la comunidad a crear? • ¿Cuál es el perfil de la Iglesia y de mundo a construir? Luego de haber pasado mucho tiempo a buscar alcanzar una cara específica, nos encontramos frente a la teología de la liberación como expresión legítima de la transformación de una pastoral de conservación, tradicional en una pastoral más bien de iniciación, de acompañamiento. Pero es verdad, la petición nos sobrepasa y no somos capaces de ofrecer una pastoral catequística que pueda organizar un trabajo diocesano. Para concluir, he aquí algunas pistas de reflexión y “soluciones” tentativas: 1. Aumentar la capacidad creativa en catequesis. 2. Tomar al catecumenado como modelo, no solo de la catequesis de adultos, pero de toda la catequesis. 3. Hacer del acto catequético una herramienta privilegiada para encontrar un mensaje inculturado. El paradigma estructurante: la encarnación de Jesús. 4. Concebir la catequesis según tres ejes: la catequesis iniciática (de iniciación), la catequesis celebrativa (la celebración) y la catequesis de propuesta (proponer la fe). Estos tres ejes construyen una persona que se reconoce en el medio del misterio cristiano con una relación filial, fraternal y solidaria. Como bien dijo Francisco Merlos: “La catequesis en América Latina pasa de un ministerio tentado a un ministerio que tienta, es decir a una acción fascinante porque ha dejado de dar respuestas que nadie entiende a las preguntas que nadie se plantea”. Alejandro López Cardinale Responsable de la Catequesis y sacerdote de Caracas