La iniciación cristiana en la posmodernidad La crisis de la civilización, hunde sus raíces en la pretendida “muerte de Dios” que, a través de una insensata cerrazón a lo trascendente – religioso, ha llevado al hombre al estado actual de soledad y destrucción. Esta crisis religiosa puede ser interpretada, no sólo como manifestación, sino tal vez como causa y consecuencia de una crisis más amplia y asombrosamente prolongada. En este marco global, vamos a intentar centrarnos en el tema de la iniciación cristiana. Ella es, justamente, un indicador de la crisis de la transmisión de la fe. “Se puede realizar una constatación preocupante: en muchos lugares la Catequesis de iniciación, en realidad, no ‘inicia’ sino que, paradójicamente, ‘concluye’. Es el fracaso del proceso tradicional de iniciación cristiana… He aquí la paradoja y el fracaso: el proceso de ‘iniciación’ llega a ser para muchos un proceso de ‘conclusión’ de la vida cristiana.” (Emilio Alberich Sotomayor, SDB “Catequesis evangelizadora”. Ed. ABYA – YALA. Quito. Ecuador) La propuesta es, entonces, traducir el fracaso y la paradoja en una utopía posible… Así concebida, ella supone un estado ideal, una meta que se va haciendo cada vez más cercana. Es aquello trascendente hacia lo cual es posible encaminarse a través de la acción. Las utopías son los grandes ideales que dan sentido de fe a todo lo que hacemos . Intentaremos plantear ahora algunas condiciones para que la utopía sea posible. Obviamente, no podemos recrear aquellos modelos de familia que realizaban este proceso, como derecho y deber naturalmente asumidos. Uno de los dramas del hombre de hoy es su falta de ligazón a la realidad. No tiene dónde apoyarse… Sólo el caos y el abismo parecen abrazarlo. En esta situación de absoluta soledad y falta de consistencia, necesita desesperadamente situarse, asirse, reencontrarse, trascender de él mismo para ir al encuentro de los otros y del Otro. Sólo en las comunidades gestadas en torno al amor, la amistad y la fe es posible descubrir, elegir y encarnar los valores que motivan y dan sentido a la vida, destruyendo el caos y el abismo del sinsentido. La identidad y la misión de las diversas comunidades determinan los valores que en ellas circulan, posibilitando verdaderos itinerarios educativos a través de los cuales las personas hacen suyos esos valores, configurando sus personalidades hacia opciones que perfeccionan la naturaleza humana. Las familias que asisten a la Catequesis Familiar en nuestras comunidades ¿ya han sido iniciadas en la fe? ¿O deben hacerlo a lo largo del Itinerario de Catequesis Familiar? A esta altura de nuestra reflexión es oportuno preguntarnos cuáles son y dónde están aquellas comunidades cristianas en las cuales se viven hoy los valores y las opciones que subyacen a un auténtico proceso de iniciación cristiana. ¿Dónde es posible hoy encontrar comunidades cristianas fieles a su identidad, capaces de constituir el espacio adecuado para un verdadero proceso de iniciación cristiana que no esté condenado al fracaso o a la paradoja de cerrar, obstaculizar o finalizar la vida de fe de sus miembros? Para esto será preciso… – El surgimiento de nuevas formas de comunidad, pequeñas, de talla humana. Para hacer en la Iglesia la experiencia mistagógica de la presencia de Jesús en medio de todos y para hacer que ella sea una auténtica fraternidad, donde la igualdad y la común dignidad de todos los miembros (LG 32) supere la distinción de cargos y ministerios. De este modo, prevalecerá el acontecimiento y la convocatoria por medio de la fe y el aspecto institucional no sofocará ni dañará el despliegue auténtico de la comunión y de la misión. · Una espiritualidad de comunión, gestada y fecundada en la vida, la Palabra, la fiesta, la oración y la misión. Fruto del Espíritu y expresión de la unidad y del amor trinitarios. · Aceptar, valorar, educar, promover y evangelizar los nuevos modelos de familia, ayudándolas a sumir lo esencial e indelegable de su misión. Una Iglesia en estado de misión, que no se cierra sobre sí misma en una pastoral centrípeta, sacramental y devocional, concibe la Evangelización como un proyecto orgánico, global y unitario que se abre a todos para manifestar, construir y hacer presente el Reino de Dios entre todos los hombres. Por Ana Mª Cincunegui y el equipo del Observatorio Catequístico del ISCA Aquí puede obtenerse la versión completa de este texto: http://www.isca.org.ar/obs008.htm Para comunicarse con las autoras de este trabajo, dirigirse a observatorio@isca.org.ar En recuerdo de Francisco de Vos “Francisco de Vos fue el padre de la renovación de la catequesis en la Argentina”, dijo el actual rector del ISCA, el Pbro. José Luis Quijano. Francisco (Franz) de Vos nació en Bélgica en 1931 y falleció en su tierra natal, este domingo de Ramos. Llegó a la Argentina en 1957 y se dedicó a animar la nuestra catequesis fundando y dirigiendo el ISCA entre 1963 y 1990, y organizando los primeros Congresos Catequísticos Nacionales. De Vos fue una figura central en el movimiento catequístico argentino de las últimas décadas. “…doy gracias a Dios por haberme permitido participar en un tiempo tan movido y tan fecundo como esta segunda mitad del siglo XX. Estuve en lugares claves durante este período. Aporté lo mío, bueno o malo, pero fui también testigo de lo que otros elaboraron y aportaron. De alguna manera lo ocurrido en estos 30 años es todavía presente. Lo he digo para que las próximas generaciones sepan que no construyen en el aire, que las bases están puestas, y que hay que continuar con el mismo espíritu” escribió en “Catequesis… años de historia”, su memoria de la renovación catequística en la Argentina editada por el ISCA. El ISCA fue una de sus preocupaciones centrales. “Hablar del ISCA me llega muy al corazón. Cuando en el marco del 1er Congreso Catequístico Nacional, en el seno de la subcomisión de Estudios, se habló de un Instituto Catequístico Nacional, yo fui uno de sus más fervorosos partidarios. Lo que más me motivó fue el desarraigo en que veía caer a los ex alumnos de los Institutos Catequísticos europeos, la dificultad que tenían de adaptar lo estudiado a la realidad pastoral de su país. Fui incluso bastante reticente para abrir el Instituto a alumnos de países limítrofes por las mismas razones. Y esto me ha causado algunos serios disgustos. Cuando los Obispos decidieron la fundación del ISCA el Hno. Onésimo me propuso para el cargo de Rector. Cargo que acepté con una audacia juvenil que hoy no repetiría. Pero me sentía apoyado por un grupo de gente dispuesta a ayudarme en todo. Valía también la confianza en el Señor propia de tiempos llenos de hermosas promesas. Ocupé el cargo hasta el año 1990”. También fue autor de numerosos libros y obras para la reflexión catequística: “La Biblia del Niño”, “Los desafíos de la New Age”, “Cómo leer el Catecismo de la Iglesia Católica”, “Metodología Catequística”, “Pensar la Catequesis”, “Temas Prácticos para catequistas”, y la ya citada “Catequesis… años de Historia”. Aquejado por el mal de Parkinson, Francisco de Vos pasó sus últimos días en Bélgica. En esta nota hemos querido reflejar la personalidad de nuestro primer rector en sus propias palabras. Como despedida, valen estas, que son las que cierran sus memorias: “Es hora que obispos, sacerdotes y laicos se sienten juntos a elaborar la catequesis, apreciando lo que cada uno puede aportar. Es hora que se reconozca la catequética como una ciencia teológica. Quizás ha llegado la hora de elaborar un catecismo básico para todo el país, con la necesaria unidad y con todas las posibilidades de adaptación a los distintos ambientes. La creatividad tiene que ir encauzándose en los rieles de la misión profética de la Iglesia, no para coartarla, sino para hacer que dé frutos en todo sentido. La Iglesia Argentina como realidad nacional tiene que tener una palabra catequística que unifique la fe de sus habitantes”. (Para la redacción de esta nota se ha utilizado material de sus memorias, editadas por ISCA, además de la información provista por la agencia AICA)