“Como siempre –decía la inolvidable Mafalda de Quino- lo urgente no deja tiempo para lo importante”. Esto es algo que los catequistas saben bien. En la tarea catequística se presentan muchas obligaciones que tienen que ver con la urgencia -preparar un encuentro, coordinar una reunión…- y es posible que la mayor parte del tiempo del año se pase sin dedicar tiempo a algo tan importante como a la contemplación de la propia identidad, de la vocación como catequistas. Tan ocupados por el hacer, parece que no alcanzara el tiempo para preguntarse acerca del ser. La Junta Nacional de Catequesis propuso que en el 2004 tuviéramos varios momentos de preparación del ENAC, el Encuentro Nacional de Catequesis. Durante este año los catequistas nos estamos interrogando y reflexionando acerca de nuestra identidad y de nuestra vocación. “Creemos necesario para nuestra patria –dicen los organizadores del este encuentro- la renovación permanente de nuestra identidad de catequistas, con rasgos propios, fortaleciendo nuestra vocación específica como llamado de Dios, el sentido de pertenencia a la comunidad eclesial y la profunda sensibilidad por las situaciones de injusticia que viven y padecen muchos hermanos y hermanas”. Nos parece esencial actualizar la especificidad de nuestro ministerio, reflexionando, en todo el país, sobre nuestra identidad”. ¿Qué es lo que define hoy, en la Argentina del 2004, a un catequista? ¿Su humanidad? ¿Su espiritualidad? ¿Su capacidad pastoral? ¿Qué es lo que este contexto nos está demandando? Son preguntas básicas y vale la pena hacérselas a uno mismo, interlocutor de la catequesis. Durante este mes vamos a preguntarnos para preparar en mitras a este evento. Y porque son cuestiones importantes en la vida del catequista, aunque a primera vista no parezcan tan urgentes. Mariano Nicolás Donadío Podemos encontrar más datos sobre el ENAC dirigiéndonos a http://www.catequesisnacional.org.ar/enac.htm